ACTUALIDAD INTERNACIONAL Y LATINOAMERICANA                  Guillermo Tribín Piedrahita 



ORIENTE MEDIO: LUCHA ARMADA PERJUDICO A PALESTINOS  

    La lucha armada realizada a través de la “Intifada” terrorista perjudicó notoriamente a los palestinos y es necesario acabarla para poder encontrar las vías que permitan contar con un Estado propio  para hacer la paz con Israel y terminar con la gravísima problemática que se vive en el Oriente Medio por esa lucha fratricida israelo-palestina.  

    Este sereno y sensato planteamiento fue hecho el 14 de noviembre de 2004 por el nuevo presidente de la Organización para la Liberación de Palestina, Mahmud Abbas (alias “Abú Mazen”), quien aspira a ganar, como candidato de la OLP, la presidencia de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) durante las elecciones convocadas para el próximo 9 de enero de 2005.  

    Abbas declaró, en una entrevista publicada por el diario panárabeAsharq al Awsat”, que es necesario “mantener la Intifada lejos de las armas”, reiterando que en vez de favorecer ha sido perjudicial para los palestinos. Quien fuese también Primer Ministro sabe muy bien que las cifras de muertos y heridos palestinos son casi el triple que las soportadas por Israel, más poderoso en su capacidad militar y de armamento.  

    “El recurso de las armas ha sido perjudicial y debe cesar”, afirmó Mazen, el candidato favorito entre los nueves aspirantes oficiales al cargo porque, finalmente, el segundo máximo organizador del terrorismo palestino contra Israel, Maewan Barghuti, encarcelado en Jerusalén, donde paga cinco condenas a cadena perpetua, desistió de competir, según lo anunció el 12 de diciembre.  

    Barghuti y el recientemente fallecido Yasser Arafat fueron los “siniestros cerebros” de la Intifada, que en su segunda etapa empezada el 27 de septiembre de 2000 ha dejado más de 4.000 palestinos muertos y una cifra cercana a 100.000  heridos contra 900 fallecidos por Israel y no más de 12.000 heridos.  

    A pesar de la diferencia existente entre Barghuti y Mazen en relación con la Intifada, el terrorista encarcelado anunció que respaldará al ex primer ministro, quien oficialmente fue escogido por el partido Al Fatah que Arafat presidió hasta su muerte, ocurrida en París el pasado 11 de noviembre.  

    “Confirmo mi apoyo a Abú Mazen (Mahmud Abas) para el cargo de presidente”, dijo Barghuti en un comunicado que leyó el director de su campaña política, Ahmed Ghnein, durante una rueda de prensa.  

    Indudablemente el retiro de ese terrorista detenido es un alivio  para el proceso electoral que se quita de encima a una persona que bien hubiese podido ser el mayor obstáculo ya no para la victoria de Mazen sino para la propia seguridad palestina dados sus peligrosos antecedentes, aunque como ya lo había señalado el gobierno israelí, no hubiese podido salir de la cárcel para hacer campaña.  

    Dado que Barghuti tiene ascendencia sobre millares de palestinos amantes de la violencia y el terrorismo, su presentación como candidato hubiese significado también un grave problema en caso de una hipotética victoria, ya que las cinco cadenas perpetuas que pesan sobre él no habrían permitido la liberación, como bien lo advirtió Sharon a principios de diciembre.  

    El líder de la OLP, en su declaración periodística, dijo que en “Palestina reina el caos en materia de seguridad”, por lo que se requiere que haya en la servicios de seguridad “organización y disciplina”; igualmente se mostró partidario porque se realice una “desmilitarización de la Intifada”.  

    Mazen, que viene realizando conversaciones con los distintos movimientos palestinos, entre ellos las tres bandas terroristas –el Movimiento de Resistencia Islámica “Hamás”, la Yihad Islámica y las Brigadas Al Aqsa, brazo armado de Al Fatah-, considera posible que culminen satisfactoriamente.  

    “Esperamos obtener resultados positivos en las próximas semanas”, afirmó Mazen, quien no descartó que Hamás y Yihad Islámica “puedan formar parte de una futura dirección palestina colegiada”. Eso, a pesar, que Hamás anunció un boicoteo a los comicios del 9 de enero.  

    Con el retiro de Barghuti, un total de 9 candidatos se disputarán oficialmente la presidencia de la ANP, pero se cree que Mazen será un absoluto triunfador. Además de él, la Comisión Electoral Central (CEC), a través de su secretario general, Rami al Hamadala, informó que fueron aceptadas las inscripciones de Tayssir Jaled, del Frente Democrático de Liberación Palestina (FDLP) y Bassam al Salhi, del Partido del Pueblo (PP), de tendencia comunista.  

    Asimismo, Asma Khreisheh, presidente interino del Parlamento y un luchador contra la corrupción, y Abdelsattar Qassem, profesor de la Universidad de Naplusa, Mustafá Barghuti, representante de los derechos humanos, Abdelkarum Jubeir, Hussein Barakah  y Abdelhalim al Ashqar.  

    El ex presidente estadounidense Bill Clinton, operado en octubre pasado del corazón, quiere también participar en la actividad electoral palestina y el gobierno estadounidense ha expresado al de la ANP que él “quiere actuar en la supervisión de los comicios”, integrando el cuerpo internacional de observadores.  

    Dicho cuerpo supervisará que esas elecciones se desarrollen dentro de la “mayor transparencia” y uno de sus miembros será Jimmy Carter, otro ex presidente estadounidense, quien ya participó como observador en las primeras elecciones de 1996 que ganó ampliamente Yasser Arafat y que se celebraron en Jerusalén, Gaza y Cisjordania.  

    Mazen, sabedor que es el máximo candidato a la victoria, se propone también relanzar las negociaciones de paz con Israel a través de la “Hoja de Ruta”, paralizada desde hace muchos meses y cuya primera fase ni siquiera se puso en marcha porque el terrorismo palestino, respondido también con la fuerza de las armas por el Estado judío, lo impidió.  

    Una vez conocido el resultado de los comicios, Mazen procederá a buscar una entrevista, lógicamente si gana, con el Primer Ministro israelí, Ariel Sharon, quien también afronta problemas políticos y ahora está negociando gobernar en coalición con el partido laborista que dirige Simon Peres.  

    Cuando faltan apenas 23 días para la celebración de unas elecciones que pueden ser decisivas para Palestina y para el Oriente Medio, el mundo se encuentra pendiente que los ciudadanos de esos convulsionados territorios sepan afrontar con responsabilidad el compromiso y que por el democrático sistema de acudir a las urnas puedan definir su propio futuro.  

    Un futuro que como bien lo sostiene Mazen, deberá edificarse sin violencia y, sobre todo, acabando definitivamente con esa peligrosa “Intifada” que en vez de beneficios les ha ocasionado más amarguras, más sacrificios, y lo que es peor, más muertos, porque está plenamente demostrado que para ellos el “recurso de las armas ha sido perjudicial y debe cesar”.

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