ACTUALIDAD INTERNACIONAL Y LATINOAMERICANA                  Guillermo Tribín Piedrahita 



ECUADOR: AVIESO GOLPE DE GUTIERREZ A LA JUSTICIA  

    Contando con la complicidad de 52 diputados de los 100 que conforman el Congreso Unicameral, el presidente ecuatoriano, Lucio Gutiérrez, dio un avieso golpe a la justicia de su país, destituyendo a 27 magistrados de la Corte Suprema (CSJ), en una decisión que ha servido para enervar mucho más los ánimos de sus compatriotas y para despertar una reacción desfavorable hacia lo que la oposición ha calificado de “estar jugando con fuego”.  

    El pasado 9 de diciembre de 2004 el Congreso aprobó la disposición transitoria 25 de la Constitución que permite, por una sola vez, al poder Legislativo sustituir a los magistrados, los que deberán ser elegidos en el futuro mediante un sistema de cooptación en el seno de la propia CSJ.  

    Mientras el gobierno y el grupo legislativo que tomó la decisión la calificaron como “la primera batalla que Gutiérrez ganó a la oposición”, en los sectores políticos, empresariales, medios de comunicación y de la influyente Iglesia fue rechazada y por eso se les pidió “reconsiderarla” para evitar mayores males a un país que desde hace muchos meses se debate dentro de una crisis política, social y económica que, incluso, hizo creer que Gutiérrez sería destituido.  

    “El cuadro que se ha generado puede terminar en la anarquía o en la dictadura”, afirmó la Conferencia Episcopal Ecuatoriana (CEE) en un comunicado oficial, en el cual solicitaron al Congreso y al Gobierno “reconsiderar su proceder”, mientras la Cámara de Comercio de Quito, a través de su presidente, Blasco Peñaherrera, dijo en carta dirigida al influyente diario “El Comercio”, que “todos los sectores productivos de Ecuador coinciden con que ha llegado el momento de hacer frente a ciertos abusos del poder” y que es hora que el pueblo diga “basta a la continuación de estos hechos que están llevando al desastre a la República”.  

    Los magistrados destituidos, tras ser desalojados de la CSJ se mantienen en sesión permanente en la sede del Colegio de Abogados de Quito, y su presidente, Hugo Quintana, señaló que “me propongo continuar en mi puesto hasta que sea legalmente remplazado”, añadiendo que “la decisión inconstitucional adoptada por el Congreso puede propagar el caos en Ecuador”, al igual que los sostienen Febres Cordero, otros dirigentes políticos, el Colegio de Abogados y diversas instituciones.  

    La CSJ está compuesta por 31 magistrados vitalicios y según el gobierno y los 52 diputados que se prestaron a la “maniobra política”, a los 27 destituidos se les considera simpatizantes del Partido Social Cristiano (PSC) liderado por el ex presidente León Febres Cordero, y el principal de la oposición.  

    Pero, indudablemente en donde reside la mayor gravedad de la medida, es que fue tomada siguiendo los consejos de Abdalá Bucaram, uno de los peores y más corruptos gobernantes que ha tenido Ecuador, a quien se destituyó de su cargo en febrero de 1997 tras sólo seis meses de gestión y se encuentra asilado en Panamá, y a que fue tomada a espaldas de la mayoría de los ecuatorianos.  

    Bucaram, a quien se conoce en su país como “el loco”, afirmó haberse reunido en Panamá con Gutiérrez el pasado primero de septiembre y de haber influido en la decisión del ex coronel golpista, que gobierna Ecuador desde el 15 de enero de 2003, para propinar “el golpe” a la justicia, según lo declaró a la Cadena Radial Colombiana (Caracol).  

    La reunión del 9 de diciembre fue convocada por el propio Gutiérrez, a pesar de la separación de Poderes que existe en Ecuador, una vez que se aseguró la mayoría simple mediante “la compra de conciencias” de diputados de la izquierda y del sector indígena, según denunció la oposición.  

    Muchos de los diputados que apoyaron a Gutiérrez en esta aviesa acción, hace un mes habían expresado su compromiso de “destituir al presidente Gutiérrez por presunta malversación de recursos públicos”. A raíz de este acontecimiento, el mandatario “engrasó una maquinaria de corrupción para pagar con dineros y otorgar beneficios” a quienes aprobaran la disposición transitoria y poder, así, destituir a los magistrados, para evitar también posibles juicios penales.  

    Además, otro de los propósitos de la medida es la de facilitar el regreso de Bucaram al país, a pesar de estar procesado por la justicia de cargos relacionados con la corrupción y malversación de fondos públicos. Se busca, así, que los nuevos magistrados, adeptos al poder, le “borren” todos los procesos y cargos.  

    “Lo que se quiere con la reforma de la CSJ es facilitar jurídicamente, entre otros objetivos, el regreso de Bucaram y evitar que sea procesado y encarcelado”, expresó Febres Cordero quien recordó, además, que Bucaram como presidente del Partido Roldosista de Ecuador (PRE), “ha venido apoyando sistemáticamente a Gutiérrez y su gobierno”.  

    La “maraña”  que ha formado Gutiérrez para acabar con sus “enemigos políticos”  y evitar ”ser enjuiciado”, empezó a dar sus frutos el pasado 9 de noviembre cuando logró que cuatro diputados de la oposición desertaran para que el Congreso no pudiese aprobar el inicio del juicio que conllevaría, muy posiblemente, a su destitución. De esta forma organizó una nueva mayoría que ahora denomina “institucional” y que incluye a numerosos diputados que antes eran, incluso, “enemigos políticos suyos”.  

    El ex coronel golpista iba a ser procesado por malversación de fondos públicos, cohecho y varios delitos contra la seguridad del Estado, entre ellos el de “traición a la Patria”, pero en aquella fecha debilitó a la oposición dejándola con 48 diputados, y para poder aprobar su enjuiciamiento, se necesitaban 51 votos.  

   Gutiérrez ha prometido realizar en 2005 “una profunda reorganización política” que incluirá al gobierno y al parlamento y dentro de la oposición se cree que en el nuevo gabinete ministerial nombrará a varios de los diputados tránsfugas para “premiarles su traición a sus antiguos partidos”.  

    Igualmente el mandatario dijo que la designación de los 31 nuevos magistrados de la CSJ, que pertenecerán o simpatizarán con los grupos que ahora le apoyan, va a “proporcionar calma al país y le permitirá respirar con tranquilidad”, lo que no comparte el vicepresidente del Congreso, Ramiro Rivera, del Partido Democracia Popular (PDP), de centro-izquierda, quien declaró a la televisión que “Gutiérrez está jugando con fuego al haber logrado esta victoria aplicando una controvertida disposición transitoria, pues en el futuro no podrá quejarse si se hace con él algo parecido”.  

    Con el correr de los días, Ecuador ha visto surgir a un “desafiante Gutiérrez” pidiendo al pueblo “estar en pie de lucha” (al estilo de su íntimo amigo, el presidente venezolano, Hugo Chávez, también ex coronel –del cuerpo de paracaídas-, populista y golpista) para “un cambio positivo, para que esta lucha a muerte en contra de la oligarquía corrupta que mantuvo secuestrados a organismos del Estado y, nuevamente con piel de oveja, cuando todos sabemos que son lobos feroces, puedan desinformar a la opinión pública”.  

    Los magistrados destituidos, según declaró a la prensa Teodoro Coello, uno de los afectados, “nos proponemos denunciar ante todos los organismos internacionales legales la agresión ocurrida en el país”, ya que todos los jueces de la CSJ son vitalicios, como lo acordó y definió la Asamblea Constituyente de 1997. También afirmó que “para cambiarlos vía Congreso, hace falta la reforma de la Constitución, lo cual no hicieron los diputados”, que aprobaron la medida el 9 de noviembre.  

    Para nadie es un secreto en Ecuador que Gutiérrez, que continúa dando “palos de ciego” en el ejercicio de su mandato, se ha metido en un “berenjenal” y que los tránsfugas han demostrado tener muy poca conciencia y el mayor irrespeto para quienes le votaron.  

    Hay que recordar, asimismo, que en el reciente informe del organismo Transparencia Internacional, Ecuador encabeza la “lista negra”, entre 64 países, con los partidos políticos más corruptos del mundo, con una nota escalofriante de 4,9 sobre 5. Esto viene a demostrar que Gutiérrez y su gobierno no tuvieron “grandes dificultades” para utilizar la corrupción y comprar las conciencias de los legisladores que traicionaron a sus partidos.  

    Pero esa acción puede ser perjudicial para el país, porque podrá entrar en el más completo caos y la ambición de Gutiérrez para hacerse con la rienda de todas las instituciones y organismos tiene ahora “semáforo verde” para apoderarse de la Contraloría, la Defensoría del Pueblo, la Fiscalía General de la Nación y la Procuraduría, entre otras, con lo cual la corrupción propiciada por el mandatario será casi la segura y futura “carta de identidad” de Ecuador. Y este país, rico en petróleo y en buena gente, no se merece tan caótica suerte.

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