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La poca preocupación de los gobiernos del mundo hacia la
auténtica reserva del futuro, la niñez, es la principal causa de la
crisis que está afrontando en pleno siglo XXI y que determina cifras
tan espeluznantes como la existencia de 1.100 millones de niños
víctimas de la guerra, el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (Sida)
y la pobreza.
Un informe del Fondo Internacional de Ayuda a la Infancia
(UNICEF), divulgado en Londres el 9 de diciembre de 2004, acusa a los
gobiernos de ser “los principales responsables de la crisis mundial de
la niñez” y les pide el
cumplimiento de objetivos que impidan un mayor deterioro de la
situación y eviten que los niños se sientan y vivan cada vez más
desprotegidos sin los elementales derechos para tener salud, educación
y vivienda dignas y verse envueltos en conflictos bélicos que les son
ajenos.
La directora ejecutiva de UNICEF, Carol
Bellamy, al presentar oficialmente el
Informe Mundial de la Infancia (IMI), se mostró muy contraria a las
guerras y, sobre todo, a la continuación del
“infame comercio con los niños-soldados”.
Las repercusiones de los conflictos armados sobre la infancia son
“dramáticas” y el informe indica que más de la mitad de los 3,6
millones de muertos en guerras desde 1990 “eran niños”, y en muchos
países “los beligerantes consideran a los pequeños como objetivos
bélicos y se sirven de ellos como soldados para abusos sexuales, actos
de violencia y asesinatos”.
Muchos niños sufrieron las consecuencias de una violencia sexual
generalizada, especialmente en los conflictos de Sierra Leona, Liberia,
Sudán y República Democrática del Congo, dice el informe, que añade
que “millones de niños sufrieron heridas graves o quedaron
discapacitados, sufrieron traumas, hambre, enfermedades o se vieron
obligados a huir de sus hogares por la violencia”
De acuerdo con el IMI, actualmente 640 millones de niños y
niñas “carecen de una vivienda adecuada”, mientras 500 millones no
tienen “acceso a servicios de saneamiento, 400 millones no “disponen
de agua potable” y 270 millones no “pueden gozar de servicios de
salud”.
Aunque la directora de UNICEF destacó que “se han hecho
progresos”, no dudó en expresar cierta decepción al afirmar que
“han pasado 15 años desde que cada nación de la tierra firmó la
Convención sobre los Derechos del Niño, que estableció un nivel
básico, universal, de una niñez saludable, protegida y decente para
cada ser humano”, pero “sin embargo, con la mitad de todos los
niños aún sin niñez, está claro que fracasamos en alcanzar nuestros
compromisos”.
Asimismo, la desesperante situación se agrava mucho más al
señalarse que 140 millones de niños nunca han ido a la escuela y 90
millones sufren graves privaciones de alimentos, mientras se destaca que
10,6 millones fallecieron en todo el mundo sin llegar siquiera a cumplir
cinco años. Y la acusación es directa: “La mayoría de esas muertes
pudieron evitarse”.
Estas situaciones inconcebibles en la época actual han surgido y
están en continuo crecimiento “por las políticas de muchos
gobiernos”, afirmó Bellamy, en rueda de
prensa, y quien además está plenamente convencida que “la guerra no
surge de la nada”, por lo que, dijo, “tenemos que aceptar
responsabilidad por el hecho que millones de niños sufren cuando vamos
a la guerra”. Precisamente,
el pasado primero de junio, UNICEF había denunciado el “infame
comercio que obliga a los menores en su más tierna edad a convertirse
en `niños-soldados` porque viven un horror diario”, del que son
directamente responsables 20 países involucrados en conflictos bélicos
internos o externos.
Para este organismo, un “niño-soldado es una persona, niño o
niña, de menos de 18 años, voluntario o forzado por un grupo armado
(regular o irregular), independientemente de la misión o función que
realiza dentro de él: combatiente, cocinero, cartero o prostituta, en
algunos casos”, porque no solo la persona que lleva o llevó un arma,
es soldado.
Colombia es el cuarto país del mundo en donde se violan más los
derechos de los niños, porque 14.000 menores se encuentran involucrados
en el conflicto bélico que el gobierno mantiene con los grupos
terroristas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc),
Ejército de Liberación Nacional (Eln) y
Autodefensas Unidas de Colombia (Auc), cuya
mayoría ha sido reclutada por esas bandas criminales, mientras 1,5
millones han sido desplazados por la guerra.
Durante su conferencia de prensa, Bellamy
hizo una afirmación estremecedora: “cuando vuelvo de visitar lugares
como Uganda, donde los niños huyen de sus pueblos por la noche para
evitar ser capturados por los rebeldes, estoy convencida que la guerra
no tiene beneficios a corto o medio plazo para los pequeños”.
El documento de la entidad dependiente de la Organización de las
Naciones Unidas (ONU) señala que “la pobreza no es exclusiva de los
países en desarrollo” y que en 11 de los 15 más
industrializados la proporción de menores que “viven en hogares con
bajos ingresos en los últimos diez años, ha aumentado”.
En otro informe titulado “La infancia amenazada”, UNICEF se
refiere a la situación de la niñez en América Latina y coloca a
Argentina, Brasil, Colombia y Guatemala como los países en donde existe
más pobreza, guerras, analfabetismo y desnutrición, entre los niños.
Esa región latinoamericana tiene ante sí una serie de
“grandes desafíos” porque no menos de 110 millones de niños viven
“en situación de pobreza”, lo que representa entre el 56 y el 59
por ciento del total de menores de 18 años, mientras un 21 por ciento
de la infancia sufre de “severa privación de vivienda”. También el
informe dice que un 16 por ciento de la niñez latinoamericana “sufre
por falta de protección sanitaria, un 7 por ciento de desnutrición y
un 7 por ciento de falta de agua”.
“Los niveles de pobreza, desnutrición y analfabetismo en los
niños de la comunidad indígena de Guatemala o en la población de
origen africano en Brasil, son tan severos como en el África subsahariana”,
manifestó Bellamy, que se refirió también
a que dicho informe sobre la situación en América Latina indica que en
Argentina, durante el primer semestre del actual año, más del 62 por
ciento de los niños se encuentra por debajo de la línea de la pobreza,
es decir dentro de la miseria.
El mundo sufre actualmente con la pandemia del Sida una de sus
peores situaciones y durante este año se han registrado 4,9 millones de
nuevos infectados, especialmente en Asia Central y Oriental y en Europa
Oriental, de acuerdo con el informe que dio a conocer el pasado 23 de
noviembre el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA
(ONUSIDA).
Esta enfermedad cuenta con 39,4 millones de enfermos y la región
más afectada es la del África subsahariana,
y cada vez se aprecia que una mayor cantidad de mujeres se encuentra
infectada por el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH). Respecto a la
niñez, las estadísticas son preocupantes y según el informe de
UNICEF, actualmente hay 15 millones de niños huérfanos a causa de la
pandemia y otra elevada de ellos proporción se encuentra infectada.
Muchos de los niños con padres enfermos del sida se ven
obligados a abandonar sus escuelas para sostener, con gran precariedad a
su familia, y eso origina que sean más explotados o tengan que aceptar
trabajos peligrosos para su corta edad.
El IMI, por su parte, no se limita a denunciar la gravísima
situación sino que hace recomendaciones a los gobiernos para evitar que
la situación se deteriore mucho más
y que no se puedan alcanzar los objetivos de desarrollo del
milenio para el año 2015 que hace cuatro años aprobaron todos los
miembros de la ONU y que buscan reducir, cuando menos a la mitad, la
pobreza y el hambre mundiales.
Igualmente para que se desarrollen programas eficaces para
rebajar las mortalidades materna e infantil, conseguir una educación
primaria universal, frenar el Sida, la neumonía y otras enfermedades,
promover la igualdad entre sexos y la de alianzas a favor del desarrollo
y preservar el medio ambiente.
“La pobreza infantil no se puede medir solo en términos de
ingresos familiares y es necesario ampliar los servicios sociales y
educativos básicos y considerar a los niños primero, antes y después
de un conflicto, y poner fin al reclutamiento de menores, así como
reforzar las campañas de prevención del Sida”. Son recomendaciones
que necesitan de urgentes respaldos políticos, pero por sobre todo,
de la plena conciencia de los gobernantes que no se puede dejar
secar la savia u obstaculizar el futuro de cada pueblo por el abandono
de su niñez. |