ACTUALIDAD INTERNACIONAL Y LATINOAMERICANA                  Guillermo Tribín Piedrahita 



UNICEF: NEGRO PANORAMA MUNDIALPARA LA NIÑEZ  

    La poca preocupación de los gobiernos del mundo hacia la auténtica reserva del futuro, la niñez, es la principal causa de la crisis que está afrontando en pleno siglo XXI y que determina cifras tan espeluznantes como la existencia de 1.100 millones de niños víctimas de la guerra, el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (Sida) y la pobreza.  

    Un informe del Fondo Internacional de Ayuda a la Infancia (UNICEF), divulgado en Londres el 9 de diciembre de 2004, acusa a los gobiernos de ser “los principales responsables de la crisis mundial de la niñez”  y les pide el cumplimiento de objetivos que impidan un mayor deterioro de la situación y eviten que los niños se sientan y vivan cada vez más desprotegidos sin los elementales derechos para tener salud, educación y vivienda dignas y verse envueltos en conflictos bélicos que les son ajenos.  

    La directora ejecutiva de UNICEF, Carol Bellamy, al presentar oficialmente el Informe Mundial de la Infancia (IMI), se mostró muy contraria a las guerras y, sobre todo, a la continuación  del “infame comercio con los niños-soldados”.  

    Las repercusiones de los conflictos armados sobre la infancia son “dramáticas” y el informe indica que más de la mitad de los 3,6 millones de muertos en guerras desde 1990 “eran niños”, y en muchos países “los beligerantes consideran a los pequeños como objetivos bélicos y se sirven de ellos como soldados para abusos sexuales, actos de violencia y asesinatos”.  

    Muchos niños sufrieron las consecuencias de una violencia sexual generalizada, especialmente en los conflictos de Sierra Leona, Liberia, Sudán y República Democrática del Congo, dice el informe, que añade que “millones de niños sufrieron heridas graves o quedaron discapacitados, sufrieron traumas, hambre, enfermedades o se vieron obligados a huir de sus hogares por la violencia”  

    De acuerdo con el IMI, actualmente 640 millones de niños y niñas “carecen de una vivienda adecuada”, mientras 500 millones no tienen “acceso a servicios de saneamiento, 400 millones no “disponen de agua potable” y 270 millones no “pueden gozar de servicios de salud”.  

    Aunque la directora de UNICEF destacó que “se han hecho progresos”, no dudó en expresar cierta decepción al afirmar que “han pasado 15 años desde que cada nación de la tierra firmó la Convención sobre los Derechos del Niño, que estableció un nivel básico, universal, de una niñez saludable, protegida y decente para cada ser humano”, pero “sin embargo, con la mitad de todos los niños aún sin niñez, está claro que fracasamos en alcanzar nuestros compromisos”.  

    Asimismo, la desesperante situación se agrava mucho más al señalarse que 140 millones de niños nunca han ido a la escuela y 90 millones sufren graves privaciones de alimentos, mientras se destaca que 10,6 millones fallecieron en todo el mundo sin llegar siquiera a cumplir cinco años. Y la acusación es directa: “La mayoría de esas muertes pudieron evitarse”.  

    Estas situaciones inconcebibles en la época actual han surgido y están en continuo crecimiento “por las políticas de muchos gobiernos”, afirmó Bellamy, en rueda de prensa, y quien además está plenamente convencida que “la guerra no surge de la nada”, por lo que, dijo, “tenemos que aceptar responsabilidad por el hecho que millones de niños sufren cuando vamos a la guerra”.  

    Precisamente, el pasado primero de junio, UNICEF había denunciado el “infame comercio que obliga a los menores en su más tierna edad a convertirse en `niños-soldados` porque viven un horror diario”, del que son directamente responsables 20 países involucrados en conflictos bélicos internos o externos.  

    Para este organismo, un “niño-soldado es una persona, niño o niña, de menos de 18 años, voluntario o forzado por un grupo armado (regular o irregular), independientemente de la misión o función que realiza dentro de él: combatiente, cocinero, cartero o prostituta, en algunos casos”, porque no solo la persona que lleva o llevó un arma, es soldado.  

    Colombia es el cuarto país del mundo en donde se violan más los derechos de los niños, porque 14.000 menores se encuentran involucrados en el conflicto bélico que el gobierno mantiene con los grupos terroristas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc), Ejército de Liberación Nacional (Eln) y Autodefensas Unidas de Colombia (Auc), cuya mayoría ha sido reclutada por esas bandas criminales, mientras 1,5 millones han sido desplazados por la guerra.  

    Durante su conferencia de prensa, Bellamy hizo una afirmación estremecedora: “cuando vuelvo de visitar lugares como Uganda, donde los niños huyen de sus pueblos por la noche para evitar ser capturados por los rebeldes, estoy convencida que la guerra no tiene beneficios a corto o medio plazo para los pequeños”.  

    El documento de la entidad dependiente de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) señala que “la pobreza no es exclusiva de los países en desarrollo” y que en 11 de los 15  más industrializados la proporción de menores que “viven en hogares con bajos ingresos en los últimos diez años, ha aumentado”.  

    En otro informe titulado “La infancia amenazada”, UNICEF se refiere a la situación de la niñez en América Latina y coloca a Argentina, Brasil, Colombia y Guatemala como los países en donde existe más pobreza, guerras, analfabetismo y desnutrición, entre los niños.  

    Esa región latinoamericana tiene ante sí una serie de “grandes desafíos” porque no menos de 110 millones de niños viven “en situación de pobreza”, lo que representa entre el 56 y el 59 por ciento del total de menores de 18 años, mientras un 21 por ciento de la infancia sufre de “severa privación de vivienda”. También el informe dice que un 16 por ciento de la niñez latinoamericana “sufre por falta de protección sanitaria, un 7 por ciento de desnutrición y un 7 por ciento de falta de agua”.  

     “Los niveles de pobreza, desnutrición y analfabetismo en los niños de la comunidad indígena de Guatemala o en la población de origen africano en Brasil, son tan severos como en el África subsahariana”, manifestó Bellamy, que se refirió también a que dicho informe sobre la situación en América Latina indica que en Argentina, durante el primer semestre del actual año, más del 62 por ciento de los niños se encuentra por debajo de la línea de la pobreza, es decir dentro de la miseria.  

    El mundo sufre actualmente con la pandemia del Sida una de sus peores situaciones y durante este año se han registrado 4,9 millones de nuevos infectados, especialmente en Asia Central y Oriental y en Europa Oriental, de acuerdo con el informe que dio a conocer el pasado 23 de noviembre el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA (ONUSIDA).  

    Esta enfermedad cuenta con 39,4 millones de enfermos y la región más afectada es la del África subsahariana, y cada vez se aprecia que una mayor cantidad de mujeres se encuentra infectada por el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH). Respecto a la niñez, las estadísticas son preocupantes y según el informe de UNICEF, actualmente hay 15 millones de niños huérfanos a causa de la pandemia y otra elevada de ellos proporción se encuentra infectada.  

    Muchos de los niños con padres enfermos del sida se ven obligados a abandonar sus escuelas para sostener, con gran precariedad a su familia, y eso origina que sean más explotados o tengan que aceptar trabajos peligrosos para su corta edad.  

    El IMI, por su parte, no se limita a denunciar la gravísima situación sino que hace recomendaciones a los gobiernos para evitar que la situación se deteriore mucho más  y que no se puedan alcanzar los objetivos de desarrollo del milenio para el año 2015 que hace cuatro años aprobaron todos los miembros de la ONU y que buscan reducir, cuando menos a la mitad, la pobreza y el hambre mundiales.  

    Igualmente para que se desarrollen programas eficaces para rebajar las mortalidades materna e infantil, conseguir una educación primaria universal, frenar el Sida, la neumonía y otras enfermedades, promover la igualdad entre sexos y la de alianzas a favor del desarrollo y preservar el medio ambiente.  

    “La pobreza infantil no se puede medir solo en términos de ingresos familiares y es necesario ampliar los servicios sociales y educativos básicos y considerar a los niños primero, antes y después de un conflicto, y poner fin al reclutamiento de menores, así como reforzar las campañas de prevención del Sida”. Son recomendaciones que necesitan de urgentes respaldos políticos, pero por sobre todo,  de la plena conciencia de los gobernantes que no se puede dejar secar la savia u obstaculizar el futuro de cada pueblo por el abandono de su niñez.

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