ACTUALIDAD INTERNACIONAL Y LATINOAMERICANA                  Guillermo Tribín Piedrahita 



CUMBRE PARA INTEGRACION REGIONAL SURAMERICANA  

    La histórica ciudad peruana de Cusco, una de las más altas del mundo, situada a 3.399 metros sobre el nivel del mar y cuyo nombre significa “ombligo o centro del mundo”, se convertirá entre el 8 y 9 de diciembre de 2004 en el “escenario ideal” para que en la que fuese capital incaica se haga, por fin, realidad el sueño del Libertador Simón Bolívar de ver una “América unida e indivisible”.  

    La gran altitud de esta ciudad impedirá que, aparentemente por razones de salud, los presidentes de Argentina, Néstor Kirchner, y de Uruguay, Jorge Batlle, asistan personalmente a la Cumbre aunque estarán representados por los respectivos Cancilleres y equipos de expertos, aunque en Cusco corre el rumor que el mandatario “gaucho”, como ya es tradicional en él, quiere ser el “aguafiestas” y considere que la “cita no es importante” demostrando su poco interés por la integración.  

    En 1886, durante el Congreso Anfictiónico de Panamá, Bolívar expuso su “soñadora idea” para que la unión de todas las naciones, entre ellas las seis que personalmente libertó, conformaran una confederación panamericana que hablase como una solo voz en el mundo y fuese decisiva para el devenir de la humanidad. Todo, sin embargo, quedó en la idea a pesar de los esfuerzos integracionistas que se han realizado desde entonces.  

    La Cumbre Suramericana que se celebrará en la ciudad de la gran fortaleza que cubría adecuadamente los accesos a la extensa selva amazónica y de la que fue figura relevante Manco Cápac, acordará los mecanismos que permitan a las diez naciones suramericanas (Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Chile, Ecuador, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela) a las que se sumarán las fronterizas Surinam y Guyana, “poner en marcha” con eficacia la idea del gobierno peruano de crear la Comunidad Suramericana de Naciones (CSN).  

    Durante la pasada “Cumbre del Grupo de Río de Janeiro”, concluida en la ciudad brasileña el pasado 3 de noviembre, se designó a Cusco como sede para formalizar oficialmente la constitución de la CSN, que agrupará a 361 millones de personas y que ya recibió su primera aprobación por parte de los ministros de Relaciones Exteriores.  

    Esta nueva Comunidad estará basada en tres aspectos principales relacionados, 1, con lo económico y comercial para llegar a un área de libre comercio regional; 2, con la política para la concentración de políticas regionales unificadas y, 3, física para la integración energética y de comunicaciones, según lo afirmado por el canciller boliviano, Juan Ignacio Siles.  

    Hace 14 años, en 1990, el ahora ex presidente brasileño Fernando Henrique Cardoso retomó la idea de Bolívar y “empezó a trabajar” para que sus colegas se diesen cuenta de la importancia de contar con “una Comunidad integradora que económica y políticamente es favorable para los intereses de los países que se integren en ella”.  

   Henrique Cardoso será elegido el próximo año, muy seguramente, Secretario Ejecutivo de las Cumbres Iberoamericanas, posición desde la cual podrá colaborar muy eficazmente con el organismo que se pretende crear en la ciudad peruana y que según declaró “llevo en mi alma y en mi pensamiento”.  

   Lo que se pretende, y Brasil ha sido un impulsor destacado del tema, es un integración de la infraestructura en recursos energéticos, telecomunicaciones, ejes viales que permitan, además de la unidad, “un aumento de la productividad regional  y la configuración de un marco político”.  

    Para Allan Wagner, secretario general de la Comunidad Andina de Naciones (CAN) –antiguo Grupo subregional Andino-y ex ministro de Relaciones Exteriores peruano, la “unión regional será histórica y permitirá redimensionar nuestras perspectivas y programas políticos”.  

    Según declaró Wagner a los periodistas, en “15 años América del Sur tendrá un nuevo mapa basado en la integración comercial, económica y social de sus doce países”, pues ya da por seguro la inclusión en la CSN  de Guyana y Surinam.  

    No obstante, y aunque el presidente peruano, Alejandro Toledo, afirmó el pasado 3 de noviembre en Río de Janeiro que esta Comunidad servirá de marco adecuado para “cohesionar a América Latina, lo que no resulta incongruente con una relación más fuerte con Estados Unidos”, existen algunos países como Colombia, Chile y Uruguay, que ven peligroso que este nuevo ente pueda ceder a la tentación de la burocratización teniendo en cuenta la cantidad de organismos subregionales como la CAN, nacida el 31 de mayo de 1969 en Cartagena de Indias, y el Mercado Común del Sur (MERCOSUR).  

    Aunque Perú está defendiendo con toda su fuerza y su capacidad política la idea de integrar a los países suramericanos, existen en ese país voces discrepantes como la del analista Alejandro Deustua que, a pesar de considerar que “hay base suficiente para la articulación”, se hace necesario y muy urgente completar los procesos de convergencia “entre la CAN y el MERCOSUR” que, a su juicio, “son complejos y no han cuajado”.  

    Si de Cusco sale creada la Comunidad Suramericana de Naciones (CSN), como lo quiere Perú, o la Unión Suramericana (US), como lo desean otros gobiernos, la nueva organización contará con un Producto Interior Bruto (PIB) de 800.000 millones de dólares y unas exportaciones del orden de 188.000 millones de dólares. Esta cifra es la que maneja el gobierno peruano, y así lo hizo conocer Toledo durante la reunión del Grupo de Río de Janeiro.  

    En caso de darse este primer paso, la institucionalización de la Comunidad ocurrirá solamente en el primer semestre de 2005 “cuando los Presidentes de la República aprueben en Brasil la Carta Constitutiva, el documento definitivo que será sometido posteriormente a la aprobación de los respectivos Parlamentos”, según lo hizo conocer la Ministra paraguaya de Relaciones Exteriores, Leila Rachid.  

    Para que esto ocurra en Brasil el próximo año es necesario que en esta cumbre de Cusco se logre una “completa articulación política y jurídica”, lo que según declaró Deustua a los periodistas “no parece que exista porque los términos de referencia son todavía vagos”, aunque el gobierno peruano considera lo contrario después de las consultas que ha mantenido con los gobiernos de la subregión y que le hacen ser optimista respecto al resultado final de la reunión.  

    Aunque varios de los países participantes en esta Cumbre, como son Colombia, Ecuador y el propio Perú, que hacen parte de la CAN, y Uruguay, que integra el MERCOSUR, vienen negociando individualmente desde hace varios meses el Tratado de Libre Comercio de las Américas (ALCA) con Estados Unidos, la creación de la nueva Comunidad no sería afectada para nada.  

    Según Eduardo Duhalde, representante permanente del MERCOSUR, con esas negociaciones ninguno de los países participantes en ellas “van a comprometer el nuevo proyecto”, mientras el analista  Deustua está convencido que “la integración suramericana vaya  siquiera a preocupar a Estados Unidos por la posibilidad que surja un fuerte grupo para negociar el ALCA”.  

    Aunque la Comunidad “eventualmente será un contrapeso a Estados Unidos en el marco del sistema interamericano, de ninguna manera se me ocurre que estos presidentes van a decidir quebrar el sistema”, añadió Deustua, para quien Brasil será el “alma y el amo” del nuevo grupo integracionista.  

    Desde luego todo Grupo integrador requiere contar con adecuadas programas socio-económicos para poder “alzar su voz” en el concierto internacional, máxime en un mundo tan globalizado como el actual pero, indudablemente, lo más importante es que se cuente con un verdadero apoyo político porque sin este, la nueva Comunidad se irá al garete.  

    Lo que han sufrido la CAN y el MERCOSUR en este sentido para mantenerse a flote es la mejor demostración y el ejemplo palpable  para certificar que la implicación política es esencial porque sin contar con ella es materialmente imposible alcanzar objetivos. Lo importante es que ahora los mandatarios que tienen a su cargo engendrar la criatura le permitan avanzar en el futuro con pasos firmes y sin que las diversas ideologías se conviertan en los obstáculos que le impedirán caminar por sendas de triunfos y de libertad.

Portada - Indice