ACTUALIDAD INTERNACIONAL Y LATINOAMERICANA                  Guillermo Tribín Piedrahita 



ORIENTE MEDIO: SANGUINARIO TERRORISTA, CANDIDATO  

    Uno de los más crueles y sanguinarios terroristas palestinos, actualmente detenido en una cárcel de Israel, Marwan Barghuti, que junto con el desaparecido Yasser Arafat organizó y ejecutó la escalada de terror conocida como la “Intifada”, anunció oficialmente, el primero de diciembre de 2004, su candidatura a la presidencia de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), cuyas elecciones se celebrarán el 9 de enero de 2005.  

    Barghuti, de 47 años, está condenado por un tribunal de distrito de Tel Aviv, desde abril pasado, a cinco cadenas perpetuas tras haber sido encontrado como uno de los grandes responsables de “actividades terroristas” y permanece detenido desde hace dos años y medio, por lo que su aspiración presidencial la dirigió desde la prisión en donde se encuentra en Jerusalén, y una vez que su esposa Fadua lo visitó, tras ser autorizada para ello por el gobierno israelí. Al parecer fue esta quien le convenció para aspirar a la presidencia de la ANP.  

    A pesar de encontrarse detenido, el sanguinario terrorista sigue siendo secretario general del partido Al Fatah en Cisjordania y cuenta con el apoyo de muchos de sus compatriotas sumergidos también en la violencia, aunque su propia organización política, al conocer oficialmente su aspiración para suceder a Arafat, rechazó su candidatura.  

    “Consideramos sorprendente esta aspiración de Marwan y la condenamos porque no es conforme a las tradiciones de Al Fatah”, dijo un portavoz del partido fundado hace más de diez años por Arafat, al tiempo que señaló que su Comité Ejecutivo  reiteró sin fisuras su apoyo al candidato oficial Mahmud Abbas (Alías Abú Mazen), designado el pasado 22 de noviembre y que tiene 69 años de edad. Hace solo una semana el terrorista detenido había anunciado que no se presentaría a las elecciones y dio su apoyo a Mazen.  

    El nombre de Barghuti quedó oficialmente inscrito ante la Comisión Electoral, a la que presentó a través de su hermano Mukabal, un documento con la firma de 6.000 de sus correligionarios –oficialmente se requerían 5.000 rúbricas de respaldo- y el recibo del pago del depósito de 3.000 dólares. Se convirtió así en el aspirante número catorce, aunque en los territorios palestinos se considera que será Mazen el ganador por contar con más apoyos dentro del electorado y no ser un extremista.  

    Fiel a su tradición terrorista, en una nota leída por su esposa Fadua, defendió la “Intifada”, cuya segunda etapa se puso en marcha el 27 de septiembre de 2000 y ha causado más de 5.000 muertos, de los cuales un número superior a 4.000 son palestinos dados de baja por el ejército israelí o que se han inmolado a través de atentados en ciudades hebreas.  

    En su nota, Barghuti expresa que “fue doloroso escuchar voces que afirmaban que, tras la muerte de Arafat, existía una buena oportunidad para hacer la paz. Ello significa que Arafat era un obstáculo para la paz”, y al mismo tiempo descarga sus baterías dialécticas contra el Estado judío y su gobierno. “Esas voces se olvidaban –añadió la nota- de lo que  (el primer ministro israelí, Ariel) Sharon ha hecho y del terrorismo que ha practicado a diario contra los palestinos”.  

    Al conocerse en Ramala la inscripción del terrorista condenado, precisamente el día final del cierre oficial de presentación de candidaturas, algunos de sus seguidores salieron a las calles para gritar que “con nuestra alma y nuestra sangre, nos sacrificamos por ti Marwan” y que “Yasser (Arafat) se siente cómodo si Marwan continúa su lucha”.  

    A pesar que las elecciones son un medio para comenzar a establecer la democracia en un territorio que nunca la ha conocido y que siempre ha vivido ensangrentado por el enfrentamiento contra Israel, otro de los grupos terroristas, el Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás), reiteró su boicot a los comicios.  

    Tras conocer la inscripción de Barghuti, uno de los portavoces de Hamás ratificó que esa banda “no presentará candidaturas y tampoco participará en la votación del 9 de enero próximo porque esas elecciones no reflejan las aspiraciones del pueblo palestino”, pero no confirmó si, como lo anunció el primero de diciembre en Gaza su dirigente Ismail Haniyé, “convocará unas elecciones paralelas en la misma fecha”.  

    Igualmente justificó la decisión de Hamás porque “exigimos que se realicen verdaderos cambios en la democracia palestina para poner fin al dominio exclusivo de Al Fatah”, y porque no se realizarán comicios generales sino exclusivamente para elegir al presidente de la ANP y la agrupación terrorista quiere que sean extendidas al parlamento y los municipios.  

    Dentro de la amplia nómina de candidatos presidenciales, es el ex primer ministro Abú Mazen, quien parte como máximo favorito para alcanzar la victoria, porque no se considera que Barghuti, ni el psicólogo Hossam Nazzal, el legislador Hassan Kreisheh o el representante del pequeño partido de extrema izquierda Bassan Salhi, puedan poner en duda su triunfo.  

    Mazen contará con el “pleno respaldo” de Al Fatah y de su brazo armado, las Brigadas de Mártires de Al Aqsa, además de una gran cantidad de palestinos moderados que “están hartos de la actual situación y del continuo enfrentamiento con Israel” y porque también creen que con el fallecimiento de Arafat ha “desaparecido el mayor obstáculo para negociar la paz a través de la `Hoja de Ruta` presentada por Estados Unidos, Rusia, la Unión Europea (UE) y la Organización de las Naciones Unidas (ONU)”.  

    Los dirigentes de Al Fatah afirmaron, el dos de diciembre, que “no creemos que la candidatura de Barghuti pueda dividir a nuestro partido” porque este se ha consolidado en torno a la figura de Mazen a quien consideran “un líder sólido y prestigioso” que, además, “goza de prestigio internacional” y, según se ha afirmado, está bien visto por Israel y Estados Unidos.  

    La presentación de la candidatura del terrorista detenido no tiene para la dirigencia del partido fundado por Arafat, más que una “presencia testimonial”, aunque servirá, como dijo un miembro del gobierno israelí, “para demostrarle que no cuenta con apoyos mayoritarios y que su aventura política fracasará allá rotundamente”.  

    Además el primer ministro Sharon declaró que “su gobierno no lo va a liberar bajo ninguna circunstancia porque es un terrorista que tiene cinco condenas a cadena perpetua”. La justicia hebrea considera que Barghuti tampoco “ha dado nunca ninguna prueba de arrepentimiento sino al contrario y que ha sido encarcelado y condenado ante las rotundas pruebas en su contra y su participación continua en crímenes contra israelíes”.  

    A pesar del boicot anunciado por Hamás, las elecciones palestinas cuentan con el apoyo del “Cuarteto” y de la totalidad de los países democráticos del mundo, al considerar que con ellas se podrá “avanzar con más posibilidades de éxito para alcanzar la paz en Oriente Medio”.  

    Abú Mazen afirmó el pasado 28 de noviembre en declaraciones al semanario estadounidense “Newsweek”,  “estar dispuesto a reunirse con Sharon” tras las elecciones del 9 de enero “para recuperar la negociación de paz a través de la Hoja de Ruta”, y ésta propuesta fue aceptada por el primer ministro hebreo en declaraciones al mismo medio de comunicación.  

    A sólo 36 días de la realización de las elecciones, todas las miradas del mundo están fijadas en Palestina con la confianza que “todo cambiará para bien y que Mahmud Abas (Mazen) podrá dirigir desde la APN un proceso renovador interno y externo que conduzca a un cambio de actitud y de mentalidad en esos territorios y que, además, obligue a Israel a aceptar la nueva realidad y a plantearse seriamente la negociación de paz”.

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