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Una posible reunión para buscar los
mecanismos que permitan reactivar la “Hoja de Ruta” y despejar el
camino para la paz en el Medio Oriente, planean realizar el Primer
Ministro Israelí, Ariel Sharon, y el jefe
de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), Mahmud
Abas (alias Abú Mazen), en enero de 2005.
Abbas o Abú Mazen
se presentará como el candidato con más opciones a la presidencia de
la Autoridad Nacional Palestina (ANP) durante los comicios previstos
para el próximo 9 de enero, que fueron convocados tras el
fallecimiento, el 11 de noviembre pasado en París, del “rais”
Yasser Arafat,
quien la presidió desde 1996.
La reunión podrá realizarse una vez
celebradas esos comicios en territorios palestinos, de acuerdo con
declaraciones de Mazen al semanario
estadounidense “Newsweek”, publicadas
el 28 de noviembre de 2004, en las que señaló que “tras las
elecciones del 9 de enero estoy dispuesto a encontrarme con Sharon”,
al tiempo que el jefe del gobierno israelí se mostró partidario de
“conversar sobre la paz, porque si los palestinos quieren una
reunión, habrá una reunión”.
El año pasado cuando Mazen
desempeñó durante algunos meses el cargo de Primer Ministro, del que
se retiró por “profundas discrepancias con Arafat”,
ambos dirigentes mantuvieron reuniones para buscar la paz, pero las
negociaciones no tuvieron un final feliz porque prevalecieron intereses
personales y ambas partes mostraron “planteamientos diferentes que
impedían aunar las voluntades para encender una luz de esperanza para
terminar con los enfrentamientos armados en la región”.
Sin embargo, Israel no apoyó el año
pasado el gobierno presidido por Mazen,
quien afirmó que “dejaron escapar muchas oportunidades”, dando a
entender que estuvo siempre dispuesto a negociar la paz aunque no
tuviese tampoco por esa época el apoyo de Arafat.
El dirigente y candidato palestino dijo que
participó activamente y “logró un alto el fuego” de las tres
organizaciones terroristas palestinas –el Movimiento de Resistencia
Islámica (Hamás), la Yihad
Islámica y las Brigadas Al Aqsa, brazo
armado del partido creado por Arafat, el Al Fatah-,
pero que “Israel ni levantó el control de las calles ni excarceló
detenidos, por lo que sería un desastre si se vuelven a comportar
así”.
Para Sharon, la
muerte de Arafat puede determinar los
“cambios necesarios” para discutir con los palestinos las bases de
una “paz duradera”, pero “todo depende de estos, que tienen que
renunciar a la violencia y al terrorismo. Mientras ello no ocurra así,
todo intento de negociación fracasará”.
Los resultados electorales del 9 de enero,
indudablemente, son básicos para que se forme un gobierno palestino
menos radical y más dialogante, que deje de apoyar el terrorismo y que
discuta y negocie con la debida seriedad la “Hoja de Ruta”, el plan
de paz para el Medio Oriente que está impulsado por Estados Unidos,
Rusia, la Unión Europea (UE) y la Organización de las Naciones Unidas
(ONU), y que les fue presentado el 30 de abril de 2003 por el
“cuarteto” impulsor del acuerdo”.
Si gana Mazen,
como es casi lo más seguro, en buena parte se habrá despejado el
camino para que las negociaciones puedan ser impulsadas nuevamente.
Tanto es así que Sharon, por ejemplo, en
sus declaraciones a “Newsweek” dijo
tener la plena disposición para coordinar con la cúpula dirigente
palestina la retirada de los asentamientos israelíes de la Franja de Gaza,
uno de los principales puntos de discrepancia entre ambas partes.
Según Abú Mazen,
los palestinos “podremos hacernos cargo de Gaza
cuando nuestro aparato de seguridad sea reconstruido” para que así se
pueda evitar, efectivamente, el caos que ahora reina en esa zona y se
acabe con la corrupción predominante en ella. Arafat
era, según reconocen los mismos dirigentes palestinos, uno de los
grandes obstáculos para reorganizar ese aparato de seguridad.
Precisamente, tras las elecciones del
próximo mes, la ANP está dispuesta a “desmantelar y reformar” la
corrupta red de fuerzas de seguridad “para buscar acabar con el caos y
las actuaciones negativas de sus miembros”, anunció el pasado 27 de
noviembre el Director de los Servicios de Seguridad palestinos, general
de brigada Rashud Abu
Shbak.
La “Hoja de Ruta”, de acuerdo con lo
diseñado por el “Cuarteto”, debía terminar su segunda fase el
próximo 31 de diciembre para dejar que la tercera concluyese en 2005
con la creación del Estado Palestino y la definición de fronteras con
Israel, lo que determinaría la paz definitiva en una de las regiones
que más sangre ha visto correr por sus calles, ha sufrido innumerables
atentados y reacciones armadas y presenta un saldo de no menos de 5.000
muertos, la mayoría palestinos, desde que se puso en marcha la segunda
“intifada”, el 27 de abril de 2000.
Sin embargo, el primero de diciembre
surgió el primer problema para la reunión Sharon-Mazen,
porque el primer ministro israelí sufrió una inesperada derrota y los
presupuestos para 2005 fueron rechazados, lo que originó la
destitución de cuatro ministros pertenecientes al Partido Anticlerical Shinui,
entre ellos el titular de Justicia, Tommy Lapid.
Los presupuestos presentados por el
gobierno fueron derrotados por 69 votos en contra, 8 abstenciones y
sólo 43 a favor y los ministros destituidos y otros 14 diputados del
mismo partido los votaron desfavorablemente. Por este motivo, la
situación política adquirió un cariz muy distinto, pues Sharon
sólo tiene ahora dos alternativas: reestructurar su gobierno, con el
riesgo de quedar nuevamente en minoría, o convocar elecciones
anticipadas.
Por el lado palestino también hubo
novedades que pueden atentar contra los deseos de reanudar las
negociaciones de paz, cuando la banda terrorista del Movimiento de
Resistencia Islámica (Hamás) pidió a sus
partidarios boicotear las elecciones del 9 de enero.
Uno de sus dirigentes, Ismail
Haniyé, en rueda de prensa, afirmó el
primero de diciembre, que “Hamás
convocará unas elecciones paralelas generales (presidenciales,
legislativas y municipales) para completar el boicot el mismo 9 de enero
de 2005.
Anunció, igualmente, que su grupo no
presentará ningún candidato a los comicios presidenciales del 9 de
enero porque su “oposición es frontal” a esas elecciones. En 1996
cuando triunfó Arafat también Hamás
organizó un boicot por su oposición a las negociaciones de paz con
Israel, pero los palestinos no le hicieron mucho caso.
También el primer día de diciembre
registró la muerte de Nasser Badawi,
dirigente del grupo de
jóvenes radicales “La Shabiba”, de 37
años, perteneciente al partido Al Fatah, en
un hecho ocurrido en la ciudad
Cisjordana de Nablus, y que no ha sido
esclarecido, porque circulan dos versiones: una, que lo hicieron
miembros de un grupo de elite del ejército israelí, y dos, el que
parece más factible, que sus autores fueron unos desconocidos, aunque
se considera que pudo deberse a luchas intestinas de esa agrupación
política por obtener el poder en dicha ciudad.
Lo importante es el mutuo interés
demostrado por los dirigentes palestinos e israelíes para retomar las
conversaciones de paz, porque hechos como los anteriormente mencionados
van a seguir ocurriendo, infortunadamente, porque existen posturas muy
radicales y, además, la férrea oposición de las tres bandas
palestinas, cuyos miembros están acostumbrados a vivir del asesinato,
el chantaje, la manipulación y el terrorismo.
La elección de Abú Mazen como
presidente de la ANP, que en diversas ocasiones se ha mostrado favorable
a que se logre la paz con Israel, puede ser un primer paso favorable.
Los palestinos, que tienen el pleno derecho a contar con un Estado
libre, deben reflexionar sobre este importante tema y convencerse que a
través de la violencia y el terror nada van a conseguir, porque Israel
militarmente es más fuerte y temido. De su actitud, pues, depende que
en 2005 haya esa anhelada paz en el Medio Oriente. |