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Como una “maniobra política del dictador (presidente de Cuba),
Fidel Castro”, calificó el exilio cubano en Estados Unidos la puesta
en libertad de cinco nuevos disidentes detenidos desde el 6 de abril de
2003 en nauseabundas cárceles de la Isla, entre los que se encuentra el
periodista y poeta Raúl Rivero Castañeda, que cumplía una ilegal y
absurda condena de 27 años de prisión.
Junto con Rivero fue liberado, también el 30 de noviembre de
2004, el dirigente político Oswaldo Alfonso, presidente del Partido
Liberal Democrático (PLD), ilegalizado por el régimen absolutista
cubano, y un día antes lo fueron el periodista y economista Oscar
Espinosa Chepe y los activistas Marcelo López y Margarita Broche,
condenados a penas de 20, 18 y 25 años, respectivamente.
Rivero, que se encuentra enfermo y a quien se le impidió ser
visitado por un médico particular y recibir medicinas adecuadas durante
muchos meses, fue galardonado en febrero pasado con el “Premio Mundial
de la Libertad de Prensa Guillermo Cano 2004” otorgado por la
Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la
Cultura (UNESCO) y como el gobierno totalitario no le permitió salir de
la cárcel para recibirlo, lo hizo en su nombre su hijastro, el 4 de
mayo. La entrega la realizó el director del organismo mundial, Koichiro
Matsuura, en París.
A estos cinco liberados a quien el gobierno, que no la
justicia, porque esta depende absolutamente de Castro, que se ha
encargado de corromperla desde que se instaló por la fuerza en el
poder, se les aplicó una curiosa fórmula de “licencia extrapenal”
por motivos de salud. Hasta ahora han sido liberados desde abril pasado
un total de 12 de los integrantes del “Grupo de los 75” disidentes a
quien el dictador ordenó detener el 20 de marzo de 2003.
El presidente del Consejo de la Unión Europea (UE) y ministro de
Asuntos Exteriores holandés, Bernard Bot, declaró a la prensa en
Bruselas, el 30 de noviembre, refiriéndose a la liberación de estos
últimos cinco disidentes, que “lo encuentro muy alentador, pero no
hay que olvidar que había 75 prisioneros políticos y que hemos pedido
la liberación de los 75”.
La oposición “castrista” en Miami afirmó a través de uno
de sus portavoces, que “es una maniobra política y no un gesto
humanitario”, y también pidió que se libere al resto de “presos
políticos y cese la persecución del régimen dictatorial a los
millares de cubanos que no están de acuerdo con el gobierno del
sanguinario Castro”.
El presidente de la UE también coincide en que todos los
detenidos políticos deben recuperar inmediatamente su libertad porque
eso es lo que exige la comunidad que preside. “Si es solo una
liberación temporal de unos pocos prisioneros para hacer bonito y luego
se para, entonces no es suficiente para la UE, porque en Cuba debe haber
también una mejora de la
situación de los derechos humanos”, declaró Bot.
Las 75 personas detenidas desde abril del año pasado
–periodistas, empresarios, dirigentes políticos- han sido sometidas a
un durísimo régimen carcelario en lugares calificados como
“mazmorras”. Como no aplaudían al despótico gobierno fueron
acusadas falsamente de
“atentar contra la independencia y seguridad del Estado, socavar los
principios de la revolución y colaborar con Estados Unidos”.
Para condenarlos injustamente, el gobierno ordenó a los jueces
que ninguno de los acusados tuviera abogados defensores y que los
respectivos juicios no duraran más de un día y que las penas fueran
dictadas inmediatamente. Esa bochornosa actitud originó diversas
protestas en el mundo democrático y solamente gobiernos dictatoriales,
por todos conocidos, la aplaudieron.
Aunque solo han sido liberadas cinco personas, de las 20 que
fueron trasladadas recientemente desde diferentes cárceles a La Habana,
la oposición cubana residente en la Isla considera que “es posible
esperar nuevas liberaciones en los próximos días”, pero ya se conoce
que todos han sido advertidos que “en caso de reincidir, volverán a
la cárcel”.
Espinosa Chepe, tras su liberación, rechazó de plano que los 75
detenidos sean personas conflictivas o traidoras porque “nosotros
somos disidentes pacíficos, nunca realizamos actos violentos y sólo
defendemos la necesidad de una transición democrática en Cuba”, por
lo que sigue considerando que “el gobierno cometió un gravísimo
error al encarcelarnos”.
Para el líder de la Comisión Cubana de Derechos Humanos y de
Reconciliación Nacional (CCDHRN), Elizardo Sánchez, “existe la
posibilidad de nuevas liberaciones” y en declaraciones a los
periodistas internacionales se refirió a la fórmula de “licencia
extrapenal” por motivos de salud, alegada por el régimen castrista
para dejar en libertad a Rivero y otros cuatro de sus compañeros
encarcelados.
“No es una libertad incondicional, pero es una buena noticia,
aunque en Cuba hay no menos de 300 presos políticos y de ellos 80 son
presos de conciencia” y por tanto consideró que la decisión del
gobierno únicamente trata de buscar “argumentos que demuestren que la
política española de acercamiento está teniendo éxito, a pesar que
los resultados son muy limitados”.
Además denunció que “muchos de los presos que, como Rivero,
fueron reagrupados en La Habana hace unos días, están volviendo a sus
cárceles”, lo que significa que el gobierno de Castro está
realizando “operaciones de fachada” para “tratar de quedar bien
ante España y la UE”.
Sánchez sigue considerando que la UE “no debe levantar las
sanciones a Cuba hasta que no deje en libertad a todos los detenidos”
y aunque consideró a “Raúl (Rivero Castañeda) la `perla de la
corona`, quedan muchos más en las cárceles y el gobierno cubano todos
estos años ha regalado de alguna manera presos políticos a los
gobiernos extranjeros”.
Toda la comunidad internacional ha celebrado jubilosamente estas
cinco últimas liberaciones y ha coincidido
en que ha ocurrido así debido a la presión internacional
ejercida sobre el gobierno y el propio Fidel Castro, pero al igual que
Sánchez, demandó “la liberación de todos los presos políticos del
país”.
El recientemente liberado Marcelo López Bañobre, dijo a los
periodistas que “la UE no debe rebajar la presión sobre la Isla” y
enfatizó en que “el gobierno cubano ha estado dispuesto a vaciar las
cárceles en determinadas situaciones, pero está en posición de
llenarlas nuevamente, y eso es lo que hay que cambiar”.
Sin duda, el mejor argumento sobre el presunto
“acto humanitario” del régimen “castrista” lo dio Vladimiro
Roca, miembro del Movimiento Todos Unidos: “el gobierno cubano está
liberando a quienes están en peores condiciones de salud porque trata
de que nos se les mueran en las cárceles para evitar el escándalo que
eso representaría”.
En vez de utilizar el “cuentagotas”, Castro lo que debe hacer
es ordenar, de una vez por todas, la liberación de todos los presos
políticos y de conciencia porque ellos, como dijo Roca, “son
inocentes y están encarcelados por una ley absurda”. El dictador
está creyendo que es un ser magnánimo cuando todos lo califican como
una “persona despreciable y sin sentimientos” y seguramente busca
obtener recompensas por parte de la UE y de toda la comunidad
internacional.
Pero la UE no está por esa labor, y como lo declaró en Bruselas
el Alto Representante para la Política Exterior de la Comunidad, Javier
Solana, “no hay contrapartidas por la liberación de unos presos que
no tenían por qué haber sido detenidos”, y desde luego,
personalmente recibió con satisfacción la
liberación de Riveros y sus otros cuatro compañeros.
Aunque el gobierno español haya dado un paso adelante
buscando soluciones, se necesita que el de la Isla mejore
su política de derechos humanos, garantice plena libertad de acción a
los partidos y grupos opositores, independice la justicia y no siga
persiguiendo a quienes no están de acuerdo con su forma de gobernar.
Solo así debe la UE levantar las sanciones; hacerlo ahora sería no
sólo una entrega cobarde de sus convicciones sino un engaño al mundo
que tampoco volvería a creer en esta Comunidad. |