|
|
|
|
|
Si hace muy poco tiempo la Organización de
Estados Americanos (OEA) se vio inmersa en un escándalo por la
corrupción de su Secretario General, el ex presidente costarricense
Miguel Angel Rodríguez, ahora el turno le corresponde a la
Organización de las Naciones Unidas (ONU) y a su Secretario General, Kofi
Annan, que además de tener en contra a los
trabajadores ha sido acusado de “tapar la corrupción” por los
“negocios sucios” de su propio hijo Kojo
y de altos funcionarios de la entidad.
Mientras el ex presidente Rodríguez se
encuentra detenido en San José de Costa Rica desde el 17 de septiembre
pasado cuando regresó de Washington, al ghanés Annan,
de acuerdo con las informaciones conocidas el 27 de noviembre de 2004,
la situación se le está complicando, hasta el punto que en la propia
ONU se considera que es posible que no termine su mandato.
Hace sólo una semana Annan
se vio obligado a afrontar una “moción de confianza” por los
empleados de la ONU en Nueva York, que
además de acusarle de permitir la corrupción de varios funcionarios,
lo denunciaron como un “jefe déspota” que favorece a un “núcleo
de amigos” y que permite hechos indecorosos, entre ellos los de acoso
sexual, sin que haya “solucionado” estos problemas.
La ONU atraviesa, dicen funcionarios del
organismo, una “crisis de credibilidad” en la cual está
directamente comprometido el Secretario General quien, además, no goza
del respeto ni el apoyo del Gobierno de Estados Unidos, al que se
encuentra enfrentado desde hace muchos meses, especialmente tras la
guerra de Irak.
Precisamente el dos de diciembre una
Comisión de Expertos, que desde hace dos años viene trabajando en el
tema, presentará un informe sobre el papel actual de la ONU y la
urgente necesidad de ser reformada so pena de convertirse en un
“organismo totalmente inoperante”, del que se culpa a Annan,
por parte de sus detractores.
El hijo de Annan,
Kojo, se encuentra vinculado a la empresa
suiza “Cotecna Inspection
Services” que, según las denuncias, fue
ampliamente favorecida por el Secretario General en el programa
“Petróleo por alimentos” en
Irak, ya que se le encargó supervisar
la entrada de bienes en este país a través de dicho plan.
Todo comenzó tras el derrocamiento del
presidente iraquí Sadam Hussein
ocurrido el 9 de abril de 2003, cuando la coalición anglo-americana
triunfó en la acción bélica comenzada en la madrugada del 20 de marzo
del mismo año, y a principios de 2004, se inició una intensa campaña
contra Annan tras las denuncias sobre el
desvío de fondos dirigidos al entorno del sanguinario dictador, de
varias empresas internacionales, entre ellas en la que trabajaba su
propio hijo, y de funcionarios de la ONU.
No obstante, la empresa suiza y Annan
dijeron públicamente que Kojo dejó su
trabajo de consultor para Contecna
Inspection Services
en 1998. Este fue el año en que obtuvo el contrato de la ONU, y el hijo
de Annan, según está comprobado, cobró
honorarios hasta 1999, según dijo inicialmente la ONU y hasta febrero
de 2004, de acuerdo con los denunciantes.
El programa “Petróleo por alimentos”,
de índole humanitaria, se puso en marcha para que Irak pudiese vender
su “oro negro” a cambio de adquirir bienes de primera necesidad
durante el tiempo que durase el embargo aprobado por la ONU. Según
informes fidedignos durante siete años se
movilizaron recursos del orden de 46.000 millones de dólares.
Aquellas denuncias originaron la apertura
de dos investigaciones, una de la ONU y otra del Congreso
estadounidense. En la primera interviene una comisión independiente
dirigida por el ex presidente de la Reserva Federal norteamericana Paul
Vocker; en la segunda, un amplio número de
senadores, pública y privadamente, acusó a Annan
de “entorpecer sus investigaciones porque le ha impedido acceder a
documentación del programa humanitario”.
Ante los nuevos giros dados por las
investigaciones, la ONU se vio obligada a rectificar una de sus
“numerosas mentiras” y a reconocer, el 26 de noviembre, que Kojo
cobró sus honorarios hasta febrero de 2004, mes en el que,
“coincidencialmente”, aparecieron las primeras informaciones sobre
corrupción en el programa “Petróleo por alimentos”.
El portavoz de la ONU, Fred
Eckhard, tuvo que “pasar el trago
amargo” de rectificar la mentira y decir que “esos pagos hasta
febrero de 2004 respondían a un acuerdo de no competitividad”, que
obligaba al hijo del Secretario General “a no realizar actividad
alguna que entrara en competencia
con Cotecna Inspection
Services durante un determinado periodo de
tiempo”.
Esa mentira, en ningún caso “piadosa”,
elevó la sospecha sobre que “algo oscuro estaba ocurriendo en la
ONU” y lo cual comprometía el mismísimo Annan,
pues este había defendido públicamente que su hijo se había
desvinculado totalmente de la empresa suiza desde 1998, lo que no era
cierto.
¿Por qué mintió Kofi
Annan?. El propio
Eckhard no supo explicarlo y declaró a los
periodistas que “soy consciente de estas discrepancias, pero no puedo
explicarlas”, como “tampoco pudo hacerlo” para despejar la
incógnita del por qué el Secretario General designó a una empresa en
la que trabajaba su propio hijo.
“Dejemos que las relaciones familiares
queden fuera de este asunto. Las conversaciones entre Annan
y su hijo deben quedar en el ámbito privado”, fue la única peregrina
idea que se le ocurrió dar como respuesta al Portavoz de la ONU al ser
preguntado por los periodistas sobre esa designación que, según los
denunciantes, obedece a un “auténtico caso de corrupción”.
La comisión que dirige Volcker,
según la ONU, investigará la implicación de Kojo
en este asunto, pero los denunciantes y varios de los senadores que
integran la otra comisión expresaron “las dudas sobre la presunta
independencia de un equipo que fue directamente nombrado por Annan”.
A este “oscuro asunto” se han unido
“severas críticas” hacia Annan por
“haber cerrado sin cargos la investigación” de un presunto acoso
sexual por parte del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los
Refugiados (ACNUR), Rudd Lubbers,
contra una de las empleadas bajo su directo mando.
“El Secretario General ha favorecido a su
amigo (Lubbers) por un oculto motivo que
debe ser investigado”, dijeron los denunciantes del presunto caso de
acoso sexual que, según ellos, “está debidamente documentado y
constatado”.
Además de esos casos de corrupción, Annan
está visiblemente debilitado por su ineficacia para “hacer funcionar
con toda su capacidad a la ONU”, organismo al que ha enfrentado en
diversas oportunidades a Estados Unidos y al cual el gobierno presidido
por George Bush
y otros regímenes han despreciado continuamente.
Incluso, el pasado 26 de febrero la ex
ministra británica de Cooperación Internacional Clare
Short denunció que Estados Unidos, Gran Bretaña y Rusia le habían
“espiado” y Richard Butler un antiguo
inspector de armas de la ONU, en declaraciones a la cadena australiana
ABC, no solo lo confirmó sino que declaró que también había sido
objeto de ese procedimiento el jefe de los inspectores de desarme de la
entidad, el suizo Hans Blix.
Varios funcionarios de la organización han
puesto como ejemplo del problema en que “se ha metido él solito (Annan)”,
una actitud parecida a cargo del anterior secretario general, el egipcio
Butros Ghali,
que también se enfrentó a Estados Unidos y no acabó su mandato,
siendo su sucesor, precisamente, Kofi Annan
. Es posible que este funcionario tampoco acabe su nuevo mandato. |