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La Autoridad Nacional Palestina (ANP) se propone desmantelar y
reformar la corrupta red de fuerzas de seguridad para buscar acabar con
el caos y las actuaciones negativas de sus miembros, dentro del intento
de acercar sus posiciones a Israel para reanimar el proceso de paz, de
acuerdo con las informaciones suministradas el 27 de noviembre de 2004
en la Franja de Gaza.
El desmantelamiento de la unidad de seguridad de elite palestina,
sobre la que han venido cayendo gravísimas acusaciones de abuso y
corrupción servirá, asimismo, para evitar que continúen machacando al
pueblo con su poder y de modernizarla para ponerla a tono con
los actuales tiempos y circunstancias.
Según el director de los Servicios de Seguridad palestinos,
general de brigada Rashud Abu Shbak,
otro de los propósitos que se busca es el de integrar a una
amplia cantidad de grupos extremistas del Partido Al Fatah, en el
gobierno, para “hacer que se responsabilicen de sus actos y acabar con
el caos provocado por los que portan armas en la calle”.
El antiguo y doble presidente de la ANP y el Partido Al Fatah,
Yasser Arafat, fallecido el pasado 11 de noviembre en París, era un
“declarado enemigo” del desmantelamiento de esa corrupta red de
fuerzas de Seguridad y por eso mantuvo enfrentamientos diversos con el
ex primer ministro Mahmud Abas (alias Abú Mazen), quien lo solicitó en
diversas ocasiones y ante las negativas resolvió dimitir de su cargo.
Igualmente con el actual Primer Ministro, Ahmed Qurea (alias Abú
Alá), hubo desavenencias notorias e, incluso, la renuncia a su cargo,
pero el Parlamento impidió que se retirase y como Arafat se encontraba
ya gravemente enfermo, aceptó continuar y ahora es posible que pueda
ver cumplido su proyecto de reformar esa institución.
El general Shbak declaró a los periodistas el 27 de noviembre
que “abolirá la Unidad de Seguridad y Protección de Gaza, tras las
acusaciones contra varios de sus miembros de haber abusado de su poder y
de intimidar a las gentes para mantener el control de las calles”. En
Gaza se le conocía como el “escuadrón de la muerte”, calificación
que de por sí sola demuestra su gran peligrosidad.
“Enfrentamos una nueva etapa y debemos decir adiós al caos y a
todos los que lo provocan en las calles palestinas. Debemos despejar el
ambiente de los errores de la era pasada”, declaró a los periodistas
el general Shbah.
Esa Unidad de Seguridad está integrada por 70 personas y el
propósito de su creación fue el de “actuar enérgicamente” ante
los grupos extremistas y perseguir y arrestar a los delincuentes más
buscados de Gaza”, pero sus objetivos se desviaron, ante la mirada
complaciente y el apoyo de Arafat y entonces la agrupación se
convirtió en un “nido de corruptos y asesinos” y varios de sus
miembros se dedicaron, además de la intimidación a las gentes con
métodos violentos, a labores de contrabando y a confiscar
ilegítimamente tierras de muchos palestinos.
También, dentro de Al Fatah, será creado un comité que tendrá
el objetivo de integrar sus milicias armadas, incluyendo a las
terroristas Brigadas de Mártires de Al Aqsa, cuya principal labor fue
la de aportar personas para cometer los atentados de suicidas contra el
ejército y los civiles de Israel.
Mientras tanto, y con el objeto de explicar el “nuevo proceso
político” en que se encuentra involucrada la dirigencia palestina,
sus tres principales líderes comenzaron en El Cairo, el domingo 28 de
noviembre, una gira que los llevará además de Egipto, a Jordania y
Siria.
Los presidentes de la Organización para la Liberación de
Palestina (OLP), Mahmud Abbas,
de la ANP, Rauhi Fatuh,
y el Primer Ministro, Ahmed Qurea,
se entrevistaron este mismo día con el presidente egipcio, Hosni
Mubarak, para explicarle los detalles
relacionados con las elecciones presidenciales del próximo 9 de enero
de 2005 y temas relacionados con la “Hoja de Ruta”, el plan de paz
para el Oriente Medio que busca definir con fronteras adecuadas y
definitivas los estados de Israel y Palestina.
En el curso de esta semana los dirigentes palestinos se reunirán
con el Rey de Jordania, Abdala II, y el
primer ministro, Faisal Al-Fayez,
para tratar los mismos temas y, además, otros relacionados con la
cooperación jordana para el futuro. Igualmente se entrevistarán con el
jefe del departamento político de Al Fatah,
Faruk Kadumi,
quien vive en este país, con la intención de discutir puntos
relacionados con este grupo político y varios asuntos internos en
Palestina.
La gira finalizará en Damasco durante una reunión con el
presidente de Siria, Bashar El-Asad, para
tratar sobre diversos asuntos y comentarle a este mandatario los
resultados de sus gestiones en Egipto y Jordania. Además conocerán
directamente el plan que el mandatario sirio ha ofrecido a Israel para
desbloquear la situación en el Oriente Medio y alcanzar la paz entre
ambos países.
El proceso electoral palestino continúa su marcha y ahora ha
surgido un décimotercer candidato para la
presidencia de la ANP y el cual presentó oficialmente su aspiración.
Se trata del psicólogo Hossam Nazzal,
de 44 años, nacido en Jenín (Cisjordania)
y residente en la ciudad francesa de Toulouse, quien dirigió una carta
el 24 de noviembre a Hanna Naser,
responsable de la organización de los comicios.
“De acuerdo con la Ley Básica que permite a todos los
ciudadanos votar y concurrir como candidato a las elecciones, envío
esta carta para solicitar la autorización a mi candidatura para las
elecciones presidenciales”, indicó Nazzal.
Aunque nacido en Jenín, Nazzal
posee también la nacionalidad francesa y considera que cuenta con todas
las condiciones para disputar la presidencia a los doce candidatos
restantes, entre los cuales sobresale Abú Mazen,
de 69 años, aspirante oficial de Al Fatah,
a quien se da como el más seguro sucesor de Arafat.
Otros candidatos que eventualmente podrían sumar votos, aunque
ninguno tiene mayores posibilidades de victoria son, Hassan
Kreisheh, de 46 años, un legislador
palestino que en numerosas ocasiones discrepó y se enfrentó a Arafat
por el apoyo que este dio permanentemente a la corrupción, y Bassan
Salhi, de 44 años, que aspira a ser elegido
en representación del Partido Popular (PP), un grupo de pequeña
dimensión y de ideología izquierdista.
La actual situación relacionada con la seguridad ha originado
que cinco partidos de la izquierda hayan pedido al presidente interino
de la ANP, Rauhi Fatuh
y al Consejo Legislativo Palestino (Parlamento) disponer las medidas
necesarias para evitar que las elecciones puedan ser saboteadas o
celebradas en un ambiente de violencia.
El Frente Popular para la Liberación Palestina (FPLP), el Frente
Democrático para la Liberación de Palestina (FDLP), el Partido del
Pueblo (DP), El Fida, y el Frente por la
Lucha Popular (FPLP) consideraron indispensable que las elecciones se
celebren el 9 de enero (“la fecha prevista”), a la vez que exigieron
garantías para que los residentes en Jerusalén Este puedan votar –lo
que debe autorizar Israel- y una amplia vigilancia para que los comicios
“sean limpios” y ningún candidato reciba apoyos distintos a los de
sus votantes.
Los partidos pidieron, asimismo, “una reforma en la
legislación electoral” y que la ANP anuncie, para antes del próximo
30 de marzo, la fecha de las elecciones legislativas y, como lo exige la
mayoría del pueblo palestino, que “se aceleren las reformas sobre los
aparatos de seguridad a fin de especificar las responsabilidades de cada
cuerpo”.
Exigieron que las reformas “deben limitar el deterioro de la
seguridad y reforzar la autoridad de la ley e imponer una jurisdicción
que proteja a los residentes” e insistieron en que se debe
“garantizar desde la ANP la absoluta limpieza de los comicios para que
el nuevo presidente sea el más digno representante de la población”.
La importancia de estas elecciones no reside únicamente en que
nacerá una era pos-Arafat sino que el nuevo
presidente de la ANP tendrá la máxima obligación de buscar, a través
de la “Hoja de Ruta”, los puntos de apoyo indispensables para
discutir con seriedad y con elevados porcentajes de éxito la paz ante
el gobierno israelí.
El compromiso ya no se limita únicamente a Palestina sino que
quien gane las elecciones lo adquiere ante el mundo entero con la
obligación de erradicar, para siempre, el terrorismo que con tanto
entusiasmo, como irresponsabilidad, promovió permanentemente el “rais”
fallecido. |