ACTUALIDAD INTERNACIONAL Y LATINOAMERICANA                  Guillermo Tribín Piedrahita 



ORIENTE MEDIO: TERRORISMO PALESTINO CONTRA ABU MAZEN  

    En un reciente artículo sobre la conflictiva situación en Oriente Medio, formulaba este interrogante: “¿Desean realmente la paz los palestinos?”. Lo hacía en razón a los caóticos acontecimientos ocurridos tras el fallecimiento de Yasser Arafat, el 11 de noviembre de 2004, por muchos años líder de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) y del partido político Al Fatah.  

    Los sucesos posteriores vienen a confirmar la tesis sobre que es casi imposible que pueda llegar la paz a esa ensangrentada zona por la posición radical y extremista de los tres principales grupos a los que Arafat alimentó en el odio y en el terrorismo contra Israel y por las contundentes respuestas armadas de los hebreos a los atentados que continuamente sufren.  

    Ya ni siquiera de esa acción sanguinaria se libran los mismos dirigentes que han empezado a sufrir en carne propia el terror, como le ocurrió el 14 de noviembre de 2004, al nuevo presidente de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) y ex Primer Ministro Mahmud Abas, alias Abú Mazen, cuando se encontraba recibiendo los sentimientos de pésame en una tienda instalada en Gaza.  

    Como resultado del acto terrorista tres personas, guardaespaldas de Abú Mazen, perdieron la vida, aunque el número uno de la OLP salió ileso y fue evacuado rápidamente del lugar.  

    Diversos militantes de Al Fatah, el partido fundado por Arafat y que desde el pasado jueves preside Furuk Kadumi, jefe del Departamento Político de la OLP, se enfrentaron con los servicios de seguridad de Abú Mazen y de Mohamed Dahlan ex ministro de Seguridad en Gaza.  

    Es conocido que Abu Mazen, retirado de su cargo de Primer Ministro por Arafat, tras pocos meses de gestión, no es una persona que goce de mucha credibilidad entre sus paisanos, pero de todas maneras logró hacerse con el control de la OLP, y sus seguidores dicen que se presentará como candidato a las elecciones presidenciales recientemente convocadas para el 9 de enero de 2005.  

    Un rumor surgido en la zona palestina sobre su posible designación como candidato presidencial por el partido Al Fatah, pudo ser uno de los desencadenantes de los incidentes y del posible atentado contra Mazen y Dahlan, porque este último pese a su alto poder en la región cuenta con “enemigos por montones” y, además, durante los últimos años mantuvo unas “muy tensas relaciones con Arafat”, según dijeron dirigentes de aquella agrupación política.  

    “No veo un objetivo político o personal en lo sucedido”, dijo Mazen, quien para tratar de disminuir la gravedad del hecho dijo que “sólo hubo un enfrentamiento entre hombres armados que comenzaron a disparar al aire”, lo que difiere totalmente con lo mostrado por la Associated Press Televisión News, en donde se aprecia a no menos de 20 hombres encapuchados y  vestidos de verde que gritaban “Abas (Mazen) y Dahlan son agentes (que trabajan) para los estadounidenses”.  

    El gobierno norteamericano, aparentemente, ha otorgado su aprobación a Mazen por considerarlo –lo que no ocurre en la región-, “un dirigente moderado y que no ha apoyado la Intifada”,  que puso en marcha Arafat el 28 de septiembre de 2000 y que ha dejado no menos de 4.000 muertos palestinos en los enfrentamientos con Israel y en los atentados suicidas.  

    En la tienda (“jaima” para los palestinos) había no menos de mil personas, según testigos del hecho, y se vivieron “continuas escenas de pánico”, mientras sonaban  disparos seguidos y los dos dirigentes eran evacuados por sus respectivos servicios de seguridad.  

    El secretario general de Al Fatah en Cisjordania, Husein al Sheij, negó que ya se hubiese escogido a Mazen como candidato presidencial, porque “la decisión corresponderá al Comité Central y al Consejo Revolucionario”, que se reunirán próximamente y serán los “encargados de anunciar el resultado”.  

    Asimismo, al Sheij desmintió la posibilidad de un atentado en Gaza contra Mazen para “intentar asesinarle” durante esos enfrentamientos porque, según afirmó, únicamente fue “una expresión de los sentimientos de algunos palestinos en el ambiente tenso en el que vivimos tras la muerte de Arafat”.  

    A su juicio, “lo que hay en la Franja de Gaza es un caos de armas que hay que solucionar”, y dijo que para ello, corresponde a la ANP “tomar durante los próximos meses una serie de medidas para poner la situación bajo control”.  

    Ninguno de los dirigentes que han tomado el control de Al Fatah, la ANP y la OLP, ha querido referirse al deseo expresado por Marwan Barghuti, jefe de Al Fatah en Cisjordania, que se encuentra preso y condenado a cinco cadenas perpetuas en Israel, de ser candidato presidencial.  

    Barghuti fue, junto con Arafat, según el gobierno israelí, artífice de la segunda Intifada y goza de popularidad entre la población más radical y los tres grupos terroristas –Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás), Yihad Islámica y las Brigadas de los Mártires de Al Aqsa, brazo armado de Al Fatah-, y quien ha expresado desde la prisión en donde se encuentra que “a pesar de ello se presentará como candidato a las elecciones de enero de 2005”.  

    Para el gobierno israelí es “totalmente inaceptable” que uno de los peores terroristas palestinos y que “está detenido de por vida para pagar por todos los crímenes cometidos, pueda presentarse como candidato a unas elecciones presidenciales” y junto con Estados Unidos presionará a las autoridades de Palestina para que no permitan su participación en el acto electoral.  

    La paz en Oriente Medio que, desafortunadamente ha fracasado en todos sus intentos, tiene muy pocas posibilidades de salir adelante, a pesar de la muerte de Arafat, considerado por Israel y Estados Unidos como el “principal obstáculo para alcanzarla”, porque las bandas criminales vienen actuando ante la completa impunidad de la ANP e, incluso, del Primer Ministro, Ahmed Qurea (“Abú Alá”).  

    Aunque los nuevos dirigentes han dicho que negociarán con las trece facciones que existen en la zona palestina, incluyendo a las tres violentas y asesinas agrupaciones, para lograr que el proceso de paz previsto en la “Hoja de Ruta” pueda ejecutarse, en círculos políticos y diplomáticos mundiales se considera casi “una utopía”, porque Hamás, Yihad Islámica y Las Brigadas de los Mártires de Al Aqsa han hecho del terrorismo una muy productiva empresa y “es muy difícil que la abandonen, porque a través de ella obtienen pingües beneficios”.  

    “¿De qué van a vivir esos terroristas dentro de dos Estados bien delimitados en sus fronteras y en paz, si no saben hacer otra cosa?”, se preguntó un portavoz del ejército israelí, quien auguró que “las buenas intenciones y mejores actitudes de la Unión Europea (UE) volverán a fracasar, como ha ocurrido desde hace mucho tiempo para buscar que esos criminales acepten una negociación de buena fe. A ellos solo les interesa matar israelíes”.

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