ACTUALIDAD INTERNACIONAL Y LATINOAMERICANA                  Guillermo Tribín Piedrahita 



ECUADOR: GUTIERREZ CONSIGUE ACABAR MAYORIA OPOSICION  

    Un trabajo bien planificado para acabar con sus “enemigos políticos” le permitirá al presidente de Ecuador, Lucio Gutiérrez, evitar  un “juicio en el Congreso” porque cuatro diputados de la oposición realizaron una insospechada espantada y evitaron, con su deserción, que hubiese la mayoría constitucional para formar una Comisión Especial que lo enjuiciara.  

    Mientras esa deserción ocurrió el 9 de noviembre de 2004, un día antes el ministro de Gobierno, Raúl Baca, originó una crisis en el gobierno al presentar su dimisión, asegurando que con ella “pretendo dejar en total libertad al mandatario para que forme su grupo de colaboradores”.  

    Baca aclaró que “no mantengo ninguna discrepancia con el presidente”, desmintiendo así rumores en este sentido, pero fue explícito al señalar que “la gestión gubernamental no puede reciclarse cada vez que se afrontan dificultades” y que “no podemos, a cada paso, intentar hacer de nuestro sistema democrático un borrón y cuenta nueva, pues eso nos conduciría a repetir el caos perpetuamente”.  

    Para el ministro renunciante, la actual situación que se vive es difícil porque “Ecuador afronta un ambiente político que no contribuye a mantener la estabilidad y la paz en la nación”. Los movimientos indígenas, además, se han sumado a las diversas reivindicaciones salariales y han llevado a cabo dos huelgas que han dejado maltrecha la posición del presidente y de su gobierno.  

    Gutiérrez aceptó la dimisión del Ministro y en su reemplazo nombró a Jaime Dámerval, para quien el resultado de la votación en el Congreso “constituyó un rotundo fracaso para sus auspiciadores”, porque no podrá “realizarse un juicio político injusto contra el Presidente de la República”.  

    La renuncia se produjo en el momento en que el mandatario estaba pendiente de la aprobación por el Congreso de un juicio político, bajo la acusación, según los diputados de la oposición de malversación de fondos públicos, cohechos y varios delitos contra la seguridad del Estado, entre ellos el de “traición a la Patria”.  

    Sin embargo, la oposición conformada por los Partidos Social Cristiano (PSC, de derecha y con 25 diputados), Izquierda Democrática (ID, socialdemócrata, con 15), Unidad Plurinacional Pachacutik (UPP, indígena, con 11) y el Movimiento Popular Democrático (MPD), izquierda con 3), que sumaban 54 de los 100 miembros del Parlamento, no pudo acabar satisfactoriamente con su propósito de enjuiciar al Jefe de Estado.  

    El 9 de noviembre, durante una sesión considerada como “decisiva para acordar la creación de la Comisión”, cuatro diputados “arrojaron la toalla” y por eso en la votación, en la que otros dos faltaron, únicamente los opositores registraron 48 votos, cuando legalmente se requieren 51, es decir la mitad más uno de los 100 que integran el Congreso.  

    La Comisión, si hubiese sido creada, tendría que analizar la viabilidad del enjuiciamiento del Jefe de Estado y presentar una propuesta documentada para que el Congreso en pleno hubiese decidido, en última instancia, acusar oficialmente a Gutiérrez;  para condenarle y destituirle de su cargo la oposición necesitaba un total de 67 votos, lo que parecía imposible de alcanzar porque el mandatario cuenta con el apoyo de los diputados pertenecientes a su propia colectividad política, el Partido Sociedad Patriótica (PSP) y el Partido Roldosista Ecuatoriano (PRE), fundado por el ya fallecido ex presidente Jaime Roldós.  

    El diputado del PSC Alfonso Harb no aceptó un fracaso político de la oposición y declaró a los periodistas que “aspiramos a que prevalezca la conciencia sobre el billete y que en la próxima, más de 50 diputados estructuremos la Comisión y luego el juicio político contra el mandatario”.  

    Al referirse al predominio de la “conciencia sobre el billete”, Harb dejó en el aire la sospecha que los diputados desertores fueron comprados con dinero por parte de Gutiérrez o de su gobierno, tras una “minuciosa operación corrupta”.  

    Esta práctica, muy extendida en América Latina y en casi todos los Parlamentos del mundo, ha tenido recientes ejemplos en Perú, por la compra de diputados que realizó Vladimiro Montesinos, el corrupto asesor del huido ex presidente Alberto Fujimori, y la que se ha efectuado este mismo año en Colombia para que se aprobase la inmediata reelección del actual mandatario, Alvaro Uribe Vélez.  

    Políticos opositores declararon que Gutiérrez ha “realizado una soterrada labor para romper la unidad de quienes iban a juzgarle en el Congreso” y que si un jefe de cualquier ministerio a empresa le dice a un subalterno que ha hecho un “buen trabajo”, en este caso es el propio mandatario el que se dice así mismo “buen trabajo”, porque con base a triquiñuelas y a  actos deshonestos pudo impedir la conformación de la Comisión, “pero esto no le va a durar por mucho tiempo”.  

    La situación política y socio-económica del país sigue estando en una “etapa crucial” y se aprecia un ambiente de “agitación” en diversos sectores, como los de educadores y trabajadores oficiales de diferentes Ministerios, que reclaman la homologación salarial, a la que se opone el gobierno.  

    El propio ministro de Economía, Mauricio Yépez, descartó que se pueda hacer de inmediato la homologación salarial, que sólo será aprobada por el gobierno después de aplicar una “estrategia para diminuir el tamaño del Estado”, lo que según el presidente de la Federación de Servidores Públicos (FSP), Héctor Terán, “va a implicar el despido de miles de trabajadores”.  

    Terán dijo que los trabajadores de los ministerios de Agricultura, Comercio Exterior, Ambiente, Gobierno y Educación exigen la aplicación de la Ley de Homologación Salarial que sirva para equiparar los salarios de todos los funcionarios públicos o de lo contrario las protestas aumentarán con el bloqueo de carreteras y huelgas de hambre.  

    También la Unión Nacional de Educadores (UNE) empezó el 8 de noviembre paros de dos horas en todos los colegios estatales como “solidaridad con la Federación de Servidores Públicos”, y su presidente, Ernesto Castillo, declaró que si el gobierno de Gutiérrez  “no resuelve las demandas de los empleados de los ministerios, las protestas aumentarán en intensidad”.  

    Por otra parte, la Federación de Estudiantes acusó a Gutiérrez de ser “un traidor y un incapaz” y se sumó a los movimientos de protesta para exigir que se rebajen las tarifas de transportes para los educandos en un 50 por ciento, tal como lo prometió el gobierno, y que en caso contrario, también va a exigir, con sus protestas, la destitución del mandatario.  

    Aunque el gobierno pidió a la población que se tranquilice y prometió ejecutar con urgencia medidas eficaces dedicadas a favorecer los sectores sociales más afectados con la situación económica y laboral, la pérdida de credibilidad del presidente no hace vislumbrar una solución pronta y satisfactoria y, antes por el contrario, se considera que otros sectores del país se unirán a las protestas y a las manifestaciones en contra de Gutiérrez, que está viviendo la peor de las situaciones desde que asumió el poder el 15 de enero de 2003.

Portada - Indice