ACTUALIDAD INTERNACIONAL Y LATINOAMERICANA                  Guillermo Tribín Piedrahita 



CUBA: GOBIERNO REALIZA “TORTURA MASIVA” A PRESOS  

    El gobierno dictatorial de Cuba está utilizando de manera permanente la “tortura masiva” contra los 75 disidentes que se encuentran recluidos en pocilgas denominadas allí cárceles, de acuerdo con la denuncia formulada el pasado 2 de noviembre de 2004 por el líder del Movimiento Cristiano de Liberación (MCL), Oswaldo Payá.  

    Teniendo en cuenta la “sistemática crueldad aplicada”, Payá no solo expresó, en un comunicado, su “intensa preocupación” sino que hizo un llamamiento a la “comunidad internacional para que se sume a las peticiones de amnistía”, pues se teme que muchos de los periodistas, escritores y dirigentes opositores que se encuentran enfermos puedan llegar, incluso, a morir en las cárceles pues el gobierno tampoco permite que sean tratados de sus dolencias.  

    Al mismo tiempo, el gobierno de Estados Unidos pidió al de Cuba “cesar su represión y liberar a los prisioneros políticos”, según declaró en Washington el portavoz del Departamento de Estado, Richard Boucher, quien dijo que su país “condena los malos tratos del régimen cubano contra los defensores de un cambio y de una reforma pacífica”.  

    El 6 de abril de 2003, la justicia cubana, totalmente sometida al gobierno presidido por Fidel Castro, por lo que no puede proceder “justa e independientemente”, condenó, en un “juicio” que duró menos de un día, inicialmente a 33 de los 79 disidentes y posteriormente a otros 46, entre quienes se hallan numerosos periodistas, como el representante de Cuba en la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), Raúl Rivero Castañeda, condenado a 27 años de prisión.  

    Payá dijo también en su comunicado que “el daño físico y psíquico que sufren los prisioneros no debe dejar en silencio e insensibles a los cubanos y a la comunidad internacional”, porque a su juicio, “si es escandalosa la crueldad de esta tortura masiva, más escandaloso es que no se alcen todas las voces para denunciarla”.  

    Entre los dirigentes opositores se encuentran, igualmente, miembros del MCL y del Proyecto Varela, quienes fueron detenidos exclusivamente por disentir del régimen cubano y pedir reformas constitucionales que permitan al país tener una amplia apertura política en vez del  régimen dictatorial establecido por Fidel Castro desde 1959 cuando se convirtió en Primer Ministro, para posteriormente hacerse denominar presidente en unas ficticias elecciones, al triunfar el “golpe” contra el entonces presidente constitucional Fulgencio Batista.  

    Rivero, junto con otras 78 personas, había sido detenido el 20 de marzo de 2003 bajo “la falsa acusación”  de “atentar contra la seguridad del Estado y colaborar con Estados Unidos” y antes de haber transcurrido un mes la justicia “castrista” los condenó a penas de cárcel de hasta 28 años. A ninguno, desde luego, se le permitió contar con los servicios de abogados.  

    El líder del MCL dijo en su comunicado que José Daniel Ferrer García, también miembro de esa organización que paga una “condena injusta de 25 años, y Juan Carlos Herrera, preso político, fueron bárbaramente golpeados “por varios guardias del penal Kilo 8, en Camagüey, tras soportar varios días de hostigamiento y humillación”.  

    Otro detenido, Luis Enrique Ferrer García, hermano de José Daniel y líder provincial del MCL, condenado a 28 años, “es víctima de hostigamiento de reos comunes”, promovido por la dirección de la cárcel de Santa Clara y la complacencia de los vigilantes. Luis Enrique y su compañero Oscar Elías Biscet, iniciaron una huelga de hambre para protestar por su “injusta detención”.  

     Para abundar más en su denuncia, Payá señaló que en la cárcel –es un decir porque son verdaderos antros y pocilgas- de Combinado del Este, Regis Iglesias, también dirigente del MCL y del Proyecto Varela que fue condenado a 18 años, junto con  “presos políticos son objeto de provocaciones, ofensas y amenazas de muerte con objetos punzantes” por parte de otro reo, al que las autoridades de la prisión no le impiden ese procedimiento agresivo.  

     Pedro Pablo Alvarez, condenado a 25 años por el solo hecho de pertenecer al Comité Ciudadano del Proyecto Varela, al igual que Rivero, recluido en una prisión a 450 kilómetros de La Habana, sufren serias enfermedades respiratorias “debido a las condiciones inhumanas” de la prisión y no se les permite, por orden del gobierno “castrista”, ser atendidos adecuadamente ni que médicos independientes los visiten y receten las medicinas adecuadas para sus tratamientos.  

    El pasado febrero la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), otorgó a Rivero el  “Premio Mundial de la Libertad de Prensa Guillermo Cano 2004, que le fue entregado a su hijastro, el 4 de mayo pasado, durante un acto celebrado en la sede de la entidad en París, por el Director, Koichiro Matsuura.  

    La distinción no pudo ser recibida personalmente por Rivero porque el gobierno cubano no le permitió trasladarse a París. El régimen dictatorial, a través del ministro de Relaciones Exteriores, Felipe Pérez Roque, protestó en un comunicado divulgado el 26 de marzo en La Habana por “el otorgamiento de este (premio) a un ciudadano cubano que cumple sanción penal por actividades vinculadas a la subversión del orden constitucional y jurídico del sistema cubano”.  

    Esa gran mentira y la afirmación que el haberlo otorgado al periodista, poeta y escritor “pone en entredicho la legitimidad del Premio Libertad de Prensa”, fue refutado de inmediato por los gobiernos democráticos del mundo y por la propia UNESCO, cuyo director dijo que “a través de los años el señor Rivero ha pagado caro por ese compromiso (de luchar por la libertad de su país) y el premio celebra la lucha continua de profesionales de los medios de comunicación por la libertad de expresión, un componente indispensable de la democracia”.  

    En la petición que Estados Unidos hizo al gobierno cubano para liberar a los presos políticos,  el portavoz Boucher, destacó que “lamentablemente la represión continúa en Cuba” porque, “incluso, “los prisioneros políticos seriamente enfermos que han sido liberados son sometidos a un hostigamiento diario, han vuelto a ser detenidos y padecieron largos interrogatorios”.  

    Para el funcionario estadounidense fue un error, y así lo lamentó en nombre de su gobierno, la decisión “de expulsar en octubre a tres integrantes de una comisión parlamentaria europea (dos holandeses y el español Guillermo Moragas) porque planeaban reunirse con miembros de la oposición”.  

    Por eso dijo que “solo una Cuba donde se respeten las libertades fundamentales y donde florezca una sociedad civil independiente, va a estar en condiciones de hacer una transición pacífica hacia la democracia”.  

    También la Unión Europea (UE) decidió sancionar al régimen cubano por su persecución a los opositores, la injusta detención de las 79 personas y tomó una serie de medidas de presión, a la vez que ha venido impulsando la libertad para los presos políticos y la democratización del régimen. Cosa imposible, a juicio de los opositores, mientras permanezca en el poder Fidel Castro, uno de los dictadores más sanguinarios en la historia política de América Latina y el Caribe, según la Comisión Independiente Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional (CICDHRN).  

    Como lo han denunciado Payá, que recibió el Premio Sajárov otorgado por el Parlamento Europeo por su trabajo “en defensa de los derechos humanos”, Elizardo Sánchez, líder de la CICDHRN, y otros dirigentes e intelectuales, al igual que la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), toda la Isla “es una completa prisión” por la persecución continua a quienes luchan por las reformas constitucionales.  

    Pensar que Castro, a los 79 años, va a cambiar su forma de gobernar y a dejar de ser un dictador no es más que una completa utopía, pues lo que se hace necesario es la intensa y permanente acción de la Comunidad Internacional para sofocar sus intentos de permanecer en el poder o de cederlo a su muerte a su hermano Raúl, muy temible también por su mente maquiavélica y sus posturas radicales.  

    Aquellos gobiernos que pretenden levantar las sanciones al régimen dictatorial, que quieren poner “pañitos de aguas tibias” en sus relaciones y que aplauden las arbitrariedades de Castro cuando se trata de expulsiones de personas que no pertenecen a su propio partido, es el peor de los errores. Pero claro, lo moderno es decirse demócrata, pero apoyar las dictaduras como la de Castro.

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