ACTUALIDAD INTERNACIONAL Y LATINOAMERICANA                  Guillermo Tribín Piedrahita 



ECUADOR: PIDEN JUICIO POLITICO Y DESTITUCION GUTIERREZ  

    Acusado de graves delitos y de traición a la Patria, el presidente ecuatoriano, Lucio Gutiérrez, se enfrentará, posiblemente, a la posibilidad de ser juzgado políticamente en el Congreso de la República y ser destituido de su cargo, al continuar un proceso en contra de un mandatario que ha venido perdiendo apoyo popular y credibilidad tras 22 meses de gobierno, según se conoció el 3 de noviembre de 2004 en Quito.  

    Si bien Gutiérrez achaca todas las culpas al ex presidente socialcristiano León Febres Cordero, quien gobernó Ecuador entre 1984-1998, a quien señala de ser el promotor del juicio político “por haberle iniciado el cobro de deudas al grupo Febres Cordero”, que según él, ascienden a 110 millones de dólares, lo cierto es que el ex coronel golpista cada día es menos apreciado en su país.  

    Esa falta de aprecio y estima ya no solo  está encabezada por los dirigentes políticos sino que en ella participan empresarios, sindicalistas, representantes de las comunidades indígenas y por los propios votantes que recientemente le aplicaron una severa derrota electoral.  

    Gutiérrez llegó al poder el 15 de enero de 2003 tras ganar las elecciones a Alvaro Noboa, y  lo hizo con amplio respaldo popular, está ahora acusado por un grupo de 50 diputados de los delitos de peculado, cohecho, traición a la Patria y apoyo al “Plan Colombia” que el gobierno de este país desarrolla apoyado por Estados Unidos para combatir a los grupos narcoterroristas y realizar programas socio-económicos en las más pobres regiones colombianas.  

    Sus acusadores son diputados pertenecientes a los opositores Partido Social Cristiano (PSC), Izquierda Democrática (IM), Unidad Plurinacional Pachacutik (UPP) –indígena- y Movimiento Popular Democrático (MPD).  

    Perteneciente al Partido Sociedad Patriótica (PSP), a duras penas sobrevivió políticamente el pasado 18 de octubre al celebrarse en Ecuador las elecciones provinciales y municipales, pues apenas rozó el 5 por ciento reglamentario para seguir existiendo como agrupación, lo que salvo que la iniciativa parlamentaria surta pleno efecto, le permitirá gobernar hasta el 15 de enero de 2007.  

    Con su ya peculiar estilo altanero y populista, copiado íntegramente al presidente venezolano, Hugo Chávez,  el ex coronel dijo que el Grupo Febres Cordero ha “cometido acciones dolosas”, resaltando los créditos que recibió de diversas instituciones del Estado y que “han refinanciado por numerosas ocasiones y no han entregado garantías”.  

    “Eso es, matizó irónicamente, traición a la Patria, por defender sus propios intereses mal habidos; se quiere desestabilizar al país violando la Constitución. Esto es lo que no me perdonan y por eso quieren llevarme a juicio político”.  

    Los diputados que han pedido la destitución de Gutiérrez y la realización del respectivo juicio en el Congreso, señalaron que cometió peculado porque intervino activamente en la reciente campaña electoral a favor de candidatos de su partido PSP, “mediante la utilización y abuso de recursos y bienes públicos, a través de la disposición arbitraria de fondos y la distracción de sus actividades ajenas a las que le competen”.  

    Ecuador es uno de los varios países latinoamericanos en donde la Carta Magna y las leyes electorales tienen prohibida la participación activa del presidente en campañas políticas pues debido al cargo que ostenta debe ser “totalmente imparcial y ajeno al proceso” para no entrar en incompatibilidades que la propia Ley judicial castiga. Por ello no podía intervenir, como lo hizo, a favor de su partido político y de los candidatos de esa agrupación.  

    El Congreso ecuatoriano está integrado por 100 diputados y el PSP se encuentra en minoría, por lo que se cree que la Comisión Especial que será designada la próxima semana para estudiar la solicitud y que deberá pronunciarse, si la acepta o no, en un término no mayor a cinco días, lo hará favorablemente.  

    Según las leyes constitucionales y de funcionamiento del órgano legislativo, para continuar el largo proceso contra el mandatario, si lo aprueba esa Comisión Especial, integrada por representantes del PSC, ID, UPP, y el Partido Roldosista Ecuatoriano (PRE), aliado del Presidente, deberá producirse en el Pleno del Congreso una votación a favor de la medida de 51 diputados, es decir la mitad más uno, y para destituirle se requieren 67 votos.  

    La denuncia contra el presidente indica también que ha involucrado a su país en el Plan Patriota que se desarrolla en Colombia al permitir “la fumigación fronteriza con glifosato y de no evitar el hundimiento de barcos de bandera ecuatoriana en el mar territorial por la armada estadounidense”, lo que significa a juicio de sus acusados una “traición a la Patria”.  

    Una de las medidas más impopulares tomadas por Gutiérrez y que contribuyeron a resquebrajar mucho más su carisma político fue la “doble conducta” que adoptó el pasado 5 de julio al negar un aumento para los mayores de 65 años y, en cambio, ampliar su propio sueldo a 8.000 dólares mensuales, con incrementos que le permitan llegar hasta los 9.080 hasta el fin de su mandato.  

    El incremento de las pensiones para la “tercera edad” había sido autorizado por el Congreso ecuatoriano fijando un salario mensual equivalente a 135,6 dólares, pero el mandatario vetó la decisión parlamentaria alegando que “no había señalado las formas de financiar el aumento”.  

    En Ecuador el promedio de la pensión alcanza sólo a 50 dólares mensuales y hay millares de ancianos que malviven porque sólo reciben entre 3 y 10 dólares cada 30 días. Por eso, la espectacular subida del sueldo presidencial fue considerada como un “verdadero escándalo” y esa “opulencia salarial”, entre otras muchas, le originó los bajos porcentajes de apoyo en las pasadas elecciones.  

    Las agrupaciones indígenas son, junto con los partidos políticos de oposición, quienes de forma más enérgica censuran  a Gutiérrez y a su gobierno, y se han encargado de realizar dos grandes  manifestaciones públicas, una, los días 16 y 17 de febrero y, otra, a partir del 6 de junio durante la celebración en Quito de la XXXIV Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA).  

    En un país de 12,2 millones de habitantes, la población indígena constituye una fuerza poderosa, equivalente al 35 por ciento, que alcanza a 4.270.000 personas congregadas en la UPP, “Ecuarunari” y la Confederación Nacional de Indígenas de Ecuador (CONAIE) y cuyos dirigentes han coincidido, desde finales del año pasado, que el actual mandatario “ya no nos ofrece ninguna garantía ni seguridad”.  

    La próxima semana será decisiva dentro de la política ecuatoriana y se sabrá la decisión del Congreso respecto a iniciar el juicio contra el Jefe del Estado, aunque en algunos medios se considera que la acusación no “tiene muchas posibilidades de prosperar”.  

    No obstante, la situación quedará mucho más deteriorada que en la actualidad en este país, rico en la producción de petróleo y banano, y la política podrá polarizarse en actitudes extremas por parte de una u otra opción, máxime cuando el presidente anunció que “luchará a muerte para defender mi cargo y mi reputación”.

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