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PROPONEN
CREAR COMUNIDAD SURAMERICANA NACIONES
Sin tener la seguridad de contar con el apoyo de
todos los gobiernos de la región, surgió con fuerza en el marco previo
de la “Cumbre de Río” la creación de una Comunidad Suramericana de
Naciones (CSN), que agrupará a 361 millones de personas y que fue
propuesta por el gobierno peruano, cuyo presidente, Alejandro Toledo,
hizo el anuncio oficial el 3 de noviembre de 2004.
Toledo afirmó en Río de Janeiro que “vamos a dar
nacimiento a la Comunidad Suramericana de Naciones”, que agruparía a
los diez países de la subregión –Argentina, Bolivia, Brasil,
Colombia, Chile, Ecuador, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela- y cuyas
bases de creación fueron acordadas por los respectivos Ministros de
Relaciones Exteriores
(Cancilleres), tras analizar el borrador presentado por el gobierno
peruano.
Para el mandatario peruano, la CNS “cohesiona a
América Latina y eso no es incongruente con una relación más fuerte
con Estados Unidos”, y, además, confió en que durante su segundo
mandato, el recién reelecto presidente estadounidense, George Bush,
“mire más hacia el sur”.
La CSN, nombre provisional porque también se estudia
“bautizarla” como Unión Suramericana (US), será oficialmente
creada en la ciudad peruana de Cusco durante una cumbre regional que se
realizará los días 8 y 9 de diciembre próximos y, según dijo Toledo,
“será un acuerdo de integración formal entre los dos grandes bloques
del área: el Mercado
Común del Sur (MERCOSUR) y la Comunidad Andina de Naciones (CAN).
Del MERCOSUR forman parte Argentina, Brasil, Paraguay
y Uruguay, y de la CAN, Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela,
porque Chile, que ha sido remiso a la integración desde hace muchos
años, es un “socio adherido” al primer bloque, porque se retiró
del entonces denominado Grupo Andino en 1974 por estar en
desacuerdo con el estatuto 444, regulador de los capitales extranjeros.
En caso de crearse, la CSN o US contará con un
Producto Interior Bruto (PIB) de 800.000 millones de dólares y 188.000
millones de dólares de exportaciones, declaró Toledo, mientras la
ministra de Relaciones Exteriores paraguaya, Leila Rachid, afirmó que
además de la presencia de Chile se espera también la integración de
países caribeños como Guyana y Surinam, fronterizos con algunos
suramericanos.
La canciller paraguaya también dio por hecho que en
la cumbre de diciembre en Cusco se acordará oficializar la creación
del grupo, e informó a la prensa que la “institucionalización de la
Comunidad ocurrirá en el primer semestre de 2005, cuando los
Presidentes aprueben
en Brasil la Carta Constitutiva, el documento definitivo que luego será
sometido a la aprobación de los respectivos parlamentos”.
Para el presidente de Chile, Ricardo Lagos, la
propuesta le gusta, pero no le seduce, porque primero “vamos a ver
como se trabaja”, añadiendo que “todos los propósitos de
integración me parecen muy bien, pero ahora esas cosas tienen que ser
operativos y concretos”, por lo que se abstuvo de confirmar si su
país se unirá a “este nuevo empeño de
integración subregional”.
América del Sur viene intentando, desde hace más de
50 años, la unión de la subregión para cumplir con el “sueño del
Libertador Simón Bolívar” de ver “una América que tenga una sola
voz en el mundo y que sirva para consolidar la unidad de todos sus
habitantes”, pero los
resultados no han sido favorables y los esfuerzos tampoco han resultado
muy positivos.
En América del Sur y en Centroamérica se han creado
tres bloques –MERCOSUR, COMUNIDAD ANDINA Y MERCADO COMUN
CENTROAMERICANO (MERCOCEN)-
pero no ha sido posible lograr su triple unión por el deseo de cada uno
de ellos de mantener la supremacía en la región y porque en muchos
casos no han contado para su buen desarrollo e, incluso, para su
ampliación, con el indispensable respaldo político de sus respectivos
gobiernos.
Para el ministro peruano de Relaciones Exteriores,
Manuel Rodríguez, esa cita del próximo año en Río de Janeiro, la
antigua capital de Brasil, se convertirá en “la primera reunión
formal de la Comunidad”, y aseguró que “la decisión de crear una
CSN no es una declaración de buenas intenciones sino un compromiso de
integración política, económica
y física”.
En caso de ser creada tal Comunidad, sus principales
objetivos, de acuerdo con lo declarado a la prensa por el canciller
boliviano, Juan Ignacio Siles, estarán basados en tres aspectos
principales: 1) económico y comercial, para llegar a un área de libre
comercio regional; 2) política, para la concertación de políticas
regionales y, 3) física, para la integración energética y de
comunicaciones.
También, al igual que ocurre con la Unión Europea
(UE), la CSN tendría una moneda común, un parlamento común, leyes
comunitarias y, desde luego, se convertirá en la única voz autorizada
de la región. Esto significa un esfuerzo de integración después de
muchos intentos para conseguirlo.
Aunque varios de los países –Colombia, Ecuador,
Perú -de la CAN-, o Uruguay, -del MERCOSUR- que se pretenden integrar
en la CSN están negociando acuerdos con Estados Unidos –en bloque o
individualmente-, no van a “comprometer el proyecto de Unión
Suramericana”, afirmó Eduardo Duhalde, representante permanente del
Mercado Común del Sur.
Por su parte, el Grupo de Río, tiene para esta
Cumbre tres grandes preocupaciones: aprobar la reivindicación de la
soberanía de Argentina sobre las Islas Malvinas, que se encuentran
dentro de su propio territorio y que originaron una guerra iniciada el
dos de abril de 1982 por el Reino Unido; acordar el candidato para la
Secretaría General de la Organización de Estados Americanos (OEA),
tras la obligada renuncia de su titular, el ex presidente costarricense
Miguel Angel Rodríguez y, aprobar una declaración sobre la grave
situación política que atraviesa Haití.
Las Islas Malvinas, llamadas “Flakland” por el
Reino Unido, es un archipiélago situado en la Tierra del Fuego, en el
sureste de Argentina que tropas de este país ocuparon durante el
gobierno militar del general Leopoldo Galtieri, precipitando el
conflicto bélico, pues la primera
ministra británica, Margaret Thatcher, ordenó la invasión con el
apoyo de la por entonces denominada Comunidad Económica Europea (CEE) y
de Estados Unidos.
Precisamente, en febrero de 1982, el Comité de
Descolonización de la Organización de Naciones Unidas (ONU) había
urgido al Reino Unido a “poner fin a la situación colonial”,
lo que Thatcher y los siguientes gobiernos británicos han desconocido,
al igual que lo han hecho con Gibraltar, que sigue siendo la única
colonia existente en Europa, a pesar de pertenecer a España.
Otro de los “puntos calientes” para los
presidentes del “Grupo de Río” se relaciona con la escogencia del
candidato a la Secretaría General de la OEA, cargo al que aspiran el ex
presidente de El Salvador Francisco Flores, el guatemalteco Pert
Rosenthal, director ejecutivo de la Comisión Económica para América
Latina y el Caribe (CEPAL), el ex
presidente peruano Valentín Paniagua, el viceministro de Relaciones
Exteriores argentino, Jorge Taiana y el canciller peruano, Manuel
Rodríguez Cuadros.
El anterior Secretario General Miguel Angel
Rodríguez se vio obligado a dimitir tras 17 días de gestión por
beneficiarse personalmente con delitos de corrupción cuando ejerció la
presidencia de Costa Rica y por los cuales se encuentra detenido
actualmente. El problema es que ahora ya no solo es América Central la
que aspira a mantener esa posición sino que han surgido candidatos de
América del Sur.
Muchos otros temas deberá afrontar la Cumbre, tales
como los que viven los presidentes de Ecuador, Lucio Gutiérrez, y de
Nicaragua, Enrique Bolaños, cuestionados por sus problemas políticos y
acusados también de corrupción, y los de procurar la recuperación de
“la capacidad de concertación y acción conjunta” para evitar, de
manera definitiva, que el Grupo de Río continúe siendo un organismo
ineficaz y sin el peso político necesario en la región, porque sus
decisiones se convierten en “papel mojado”.
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