ACTUALIDAD INTERNACIONAL Y LATINOAMERICANA                  Guillermo Tribín Piedrahita 



EEUU: LECCION PARA LA DEMOCRACIA Y LA LIBERTAD  

    Más de 125 millones de electores, la más amplia participación en la historia política de Estados Unidos, ofrecieron una lección de libertad y democracia durante los comicios presidenciales y para el Parlamento, celebrados el 2 de noviembre de 2004 que, además, otorgaron un significativo triunfo al actual presidente republicano, George Bush, que arrasó en votos electorales y generales a su contendiente demócrata, John Kerry.  

    “Felicitaciones, señor Presidente”,  expresó Kerry en llamada telefónica a Bush, tras conocerse su amplia victoria para seguir gobernando los destinos de su país durante los próximos cuatro años.  

    Bush, según las informaciones de la Casa Blanca, sede de la presidencia, destacó como “un gesto elegante” la llamada de Kerry y, además, dijo que este había sido “un contrincante fuerte y honorable”, olvidando ambos rivales políticos los insultos que se lanzaron, personalmente, durante la campaña.  

    A la categórica victoria del mandatario se unió también la de su Partido Republicano, que logró mantener su dominio en las dos cámaras legislativas, la de Representantes y el Senado, con lo cual Bush podrá gobernar sin obstáculos parlamentarios del Congreso.  

    La participación electoral fue impresionante, cercana al 60 por ciento, y superior en más de 20 millones a la registrada hace cuatro años, que alcanzó a 105 millones, cuando Bush ganó su primer mandato superando al demócrata Al Gore por sólo 537 votos,  ventaja que obtuvo en el Estado de Florida.  

    En esta ocasión, nuevamente en este Estado volvió a ganar Bush, pero lo más notable, según sus portavoces en la Casa Blanca y en el partido Republicano, fue su triunfo en Ohio, otra poderosa región en donde los Demócratas creían tener un “fortín político y electoral”. El presidente reelegido superó allí por 134.019 votos a Kerry.  

    De acuerdo con los datos oficiales, aunque no definitivos, Bush alcanzó el 51 por ciento de la votación contra el 48 por ciento de Kerry y el uno por ciento del “candidato circense” Ralph Nader, obteniendo, al menos, 274 votos electorales, cinco más de los 269 que exige la ley para proclamarlo presidente a través de los 538 del Colegio Electoral.  

    Además, al contabilizar los votos totales de los comicios, Bush tiene una ventaja de más de 3,5 millones que constituye, frente a las elecciones del año 2000, una “victoria concluyente y tan amplia que no deja lugar a ninguna duda y que demuestra el gran respaldo que los estadounidenses le han dado para que pueda gobernar con el apoyo de la mayoría”, dijeron portavoces de la Casa Blanca.  

    La amplitud de la victoria de Bush determinó la inmediata reacción de Kerry para reconocer su derrota, a la vez que el Partido Demócrata anunció que “desistía de iniciar procesos judiciales”, con lo cual el candidato a la vicepresidencia, John Edwards, tuvo que “tragarse” sus palabras del día anterior cuando afirmó que “vigilaremos y recontaremos voto por voto”.  

    Mientras Bush se mostró dispuesto a buscar la colaboración de los Demócratas, y de Kerry en particular, para unir a “todos los estadounidenses”, el candidato derrotado pidió también una “necesaria unidad”, durante un discurso pronunciado en Boston donde afirmó que “hace falta trabajar juntos para bien del país, sin enfados ni recriminaciones”.  

    El presidente reelegido pudo “degustar mucho más la miel de su victoria” al conocerse las cifras relativas a las elecciones parlamentarias que permitieron a los republicanos ganar, al menos, 225 escaños de los 435 con los que cuenta la Cámara de Representantes, pues tenía asegurados 192 y otros 33 probables.  

    En el Senado, el partido del presidente obtendrá un mínimo de 50 escaños, de los 100 que forman la Cámara Alta contra 49 de los Demócratas y uno que, por ley, pertenece a un independiente. Esto significa que Bush logró una victoria por “partida triple”. Es posible, incluso, que alcance a los 52 porque la agrupación política de Kerry perdió en Estados que tradicionalmente le han votado.  

    Los estadounidenses, con su masiva participación en las urnas quisieron señalar que no desean darle tregua al terrorismo y por eso apoyaron mayoritariamente a Bush, a pesar de los errores cometidos durante sus primeros cuatro años de mandato y a ser uno de los presidentes más maltratados verbal y por escrito por colegas suyos y jefes de gobierno, especialmente europeos, y por una prensa que, según la Casa Blanca, “estuvo muy parcializada”.  

    “Estados Unidos ha comenzado una gran batalla contra el terrorismo mundial y no cejará en su empeño de exterminarlo, aunque haya voces en el mundo que muestren una benevolencia hacia quienes matan y cometen atentados”, dijo un miembro del departamento de Prensa del Partido Republicano.  

    Tanto en fuentes del gobierno como del partido, dirigentes políticos y portavoces se mostraron “felices y encantados” porque “esos presidentes y medios informativos europeos que pidieron descaradamente el voto contra Bush sin exponer ningún argumento válido sino solamente su odio personal contra el presidente, sufrieron una severa derrota y ahora tienen que lamerse sus heridas. Quisieron estar, al mismo tiempo, con Dios y el diablo, y eso les ha restado credibilidad en sus propios pueblos”.  

    La guerra contra Irak que Kerry y muchos Jefes de Estado y de Gobierno utilizaron para atacar a Bush “fue respaldada por el pueblo estadounidense, que está convencido que nuestro país tiene que liderar la lucha contra el terrorismo y buscar una sólida seguridad para el mundo”, señalaron fuentes del Pentágono, las que se burlaron del “poco poder de convicción que tiene el radical cineasta Michael Moore, un resentido, que debe estar rumiando ahora  su fracaso”.  

    El mandatario reelegido, durante un discurso dirigido a todos sus compatriotas desde la Casa Blanca pidió su colaboración “para poder conseguir que este país sea más fuerte. Yo lucharé por ello. Necesito toda la ayuda”, al tiempo que manifestó que “la grandeza de Estados Unidos no tiene límites” y que en esta fiesta “donde triunfaron la democracia y la libertad, yo gobernaré para todos los que me votaron y también para quienes lo hicieron a favor del senador Kerry”.  

    No existe ninguna duda que con el amplio respaldo popular recibido, la política antiterrorista del presidente Bush ha quedado “totalmente reforzada” y que durante los próximos cuatro años, además de continuar la batalla contra quienes quieren convertir el mundo en un caos lleno de sangre y tumbas, tendrá que volcarse, necesariamente, en políticas socio-económicas para beneficio de su propio pueblo. Estados Unidos votó en democracia y por ello ganó la democracia.

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