ACTUALIDAD INTERNACIONAL Y LATINOAMERICANA                  Guillermo Tribín Piedrahita 



URUGUAY: UN CAMBIO DE SENTIDO HACIA LA IZQUIERDA  

    Haya o no una segunda vuelta en las elecciones presidenciales uruguayas, los votantes de esta pequeña nación del Sur de América decidieron realizar un cambio de sentido hacia la izquierda y otorgar su respaldo mayoritario al médico Tabaré Vásquez en los comicios celebrados el 31 de octubre de 2004 con un porcentaje del 50,7 por ciento que, sin embargo no alcanza a superar la mitad más uno requerida para que pueda ser proclamado nuevo Jefe de Estado.  

    Con este más que probable triunfo definitivo de Vásquez, el Cono Sur de América continúa su tendencia hacia la izquierda, salvo Paraguay, que tiene un régimen de centro-derecha.  

    Argentina, con Héctor Kirchner; Brasil, con Luiz Inacio da Silva (Lula); Chile, con Ricardo Lagos, y casi con toda seguridad Uruguay, con Tabaré Vásquez, han formado un “cuadrado izquierdista” en la parte sureña del continente, que se afianza en otras zonas del norte, con Hugo Chávez, en Venezuela, y  Lucio Gutiérrez, en Ecuador, y en el Caribe con la legendaria dictadura del presidente cubano, Fidel Castro.  

    América Latina sigue con su proceso de renovación política en donde los partidos políticos tradicionales están “siendo muy golpeados” por unos votantes cansados de promesas, que nunca se cumplen, de “clientelismo” y de corrupción, además de un aumento considerable de los niveles de pobreza y miseria.  

    No obstante, salvo Chile, los dirigentes y militares que han encabezado las “revoluciones políticas” y se encuentran actualmente gobernando, no han podido acabar con los viejos vicios y, sobre todo, en materia de corrupción, no se salvan “Lula”, Chávez, Kirchner ni Gutiérrez, “salpicados” por numerosos casos de este fenómeno, al igual que ocurre con Alejandro Toledo, en Perú, y Alvaro Uribe Vélez, en Colombia.  

    La Corte Electoral Uruguaya (CEU), a través de su presidente, Carlos Urruti, anunció en rueda de prensa en Montevideo que “Uruguay todavía no tiene presidente electo”  y que únicamente cuando se contabilicen 32.154 “votos observados”, se sabrá el resultado definitivo.  

    Los “votos observados”, de acuerdo con las disposiciones electorales uruguayas, son aquellos que deben ser “sometidos a una revisión especial” y según Urruti, pudiera darse el caso que alteren el porcentaje hasta ahora acumulado a favor de Vásquez e impedir que obtenga ese 0,4 por ciento que le hace falta y que “es decisivo” para poder ser oficialmente declarado presidente electo.  

   “La Corte Electoral es el único organismo oficial que puede revelar los datos oficiales de las elecciones, el resultado no surgirá de las encuestas a boca de urnas ni de la opinión de los politólogos”, afirmó Urruti, porque a su juicio “únicamente los votos observados serán los que definan la elección”.  

   En caso de no alcanzar Vásquez el 51 por ciento de los votos emitidos, aunque sólo le faltan 357 sufragios para ello, obligatoriamente se realizará una segunda vuelta entre los dos candidatos más votados.  

    La CEU, de acuerdo con las estimaciones de Urruti, tendrá posiblemente terminado el escrutinio entre viernes y sábado próximos, que comenzó el dos de noviembre, y entonces proclamará un presidente electo o convocará una segunda vuelta antes de finalizar el año 2004.  

    De todas formas hasta sus propios rivales políticos están convencidos de la victoria final de Vásquez y ya el pasado lunes expresaron públicamente su reconocimiento oficial al candidato izquierdista.  

    Vásquez, que fue alcalde de Montevideo y es un médico oncólogo de 64 años, fue el candidato de una coalición de centro-izquierda denominada Frente Amplio Encuentro Progresista-Nueva Mayoría (FAEPNM), que obtuvo 1.113.615 votos contra  748.130 (porcentaje del 34,06 por ciento) del aspirante del centro-derecha Partido Nacional  o Blanco (PN), Jorge Larrañaga, mientras el del conservador y gobernante Partido Colorado, Guillermo Stirling, fue votado por 226.746 electores, un 10,32 por ciento, y el Partido Independiente alcanzó sólo 40.401 sufragios (1,83 por ciento).  

    En caso de celebrarse una improbable segunda vuelta, Stirling ha ofrecido que pedirá a sus seguidores que voten por Larrañaga, quien tendría que “despertar” a los abstencionistas  para poder disputar con éxito la presidencia a un Vásquez que ya se mostró eufórico y completamente seguro de su triunfo y que está preparando desde el mismo 31 de octubre un gobierno para asumir el cargo el próximo primero de marzo.  

    Uruguay en este proceso electoral  derrotó a la abstención, ya que de los 2.487.816 ciudadanos convocados a las urnas, un total de 2.196.491 sufragaron por los distintos candidatos y otorgaron su preferencia mayoritaria a Vásquez, cuyo lema de campaña “Cambiemos” pareció gustar a más de 1.1 millones de electores.  

    Durante su campaña electoral Vásquez prometió “abatir la miseria”, en la que se encuentra instalado un amplio porcentaje, superior al 40 por ciento de los uruguayos del total de 3,2 millones que habitan el país, y expresó su interés por buscar favorecer  a no menos de 100.000 mujeres, niños y hombres que “viven en condiciones infrahumanas”.  

    Por ello prometió apostar al “Uruguay social, la mayor riqueza del país”, así como a “la educación en su conjunto y a la escuela, en particular”, planteamientos que rescató en el discurso que pronunció el mismo domingo cuando se declaró “presidente electo”.  

    Durante su gobierno buscará reforzar y fortalecer convenientemente al Mercado Común del Sur (MERCOSUR), dentro de una “perspectiva más amplia que incluya los aspectos sociales, políticos y culturales de los países miembros”.  

    Tabaré Vásquez, que no dejará de ejercer la medicina, asumirá su cargo el próximo primero de marzo de manos del actual presidente, Jorge Batlle, del Partido Colorado, y una de sus primeras medidas como gobernante será la de restablecer las relaciones diplomáticas y de cooperación con Cuba, porque con Fidel Castro le liga su afinidad ideológica y una “especie de fascinación” por sus métodos políticos y porque siempre se ha declarado “antiimperialista”.  

    Las expectativas por la confirmación de Vásquez como triunfador de los comicios presidenciales por parte del CEU y por la conformación de su gabinete en la que, cuando menos, incluirá a un miembro de la banda terrorista “Tupamaros”, que sembró de sangre y terror el país entre los años 1960-70 del siglo pasado, el diputado José Mujica, como ministro de Producción, servirán para demostrar si el nuevo mandatario será capaz de dar un nuevo estilo o insistirá en los errores de una clase política sin  fuerza moral.

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