ACTUALIDAD INTERNACIONAL Y LATINOAMERICANA                  Guillermo Tribín Piedrahita 



UE: EL “CLUB DE LOS 25” CON SU PRIMERA CONSTITUCION  

    Tras 47 años del nacimiento de la idea de convertir a los países europeos en una sólida Unión, los actuales miembros del “Club de los 25”, suscribieron en Roma, el 29 de octubre de 2004, la primera y futura Carta Magna que deberá entrar en pleno vigor en el año 2009, luego de ser ratificada por los respectivos Parlamentos o a través de un referéndum.  

    Esta primera Constitución Europea no será válida y, por consiguiente, no podrá entrar en vigor, si uno sólo de los países que la suscribieron, no la aprueba a través de vía parlamentaria o de consulta directa con los ciudadanos, con la celebración de un referéndum.  

    La consolidación de una Europa comunitaria que le permita tener una voz decisiva ante el resto del mundo, surgió hace 53 años cuando en París se creó la Comunidad Europea del Carbón y el Acero (CECA), que seis años después, en 1957, dio paso  al nacimiento de la Comunidad Económica Europea (CEE) y de la Comunidad Europea de la Energía Atómica (EURATON).  

    Con el paso de los años la CEE,  creada por Alemania, Bélgica, Francia, Holanda, Italia y Luxemburgo a través del “Tratado de Roma”, se fue ampliando y modificando con los ingresos de Dinamarca, Irlanda, Gran Bretaña (1973); Grecia (1981); España y Portugal (1986); Austria, Finlandia y Suecia (1995).  

    En el año 1992 en Maastricht, los “15” acordaron cambiar el nombre de la CEE por el de Unión Europea (UE) y en mayo de 2004 se convirtió en el exclusivo e influyente “Club de los 25” con el masivo ingreso de diez país, en su mayoría los que durante la “Guerra Fría” permanecieron dentro de la órbita soviética.  

    Así Chipre, Eslovaquia, Eslovenia, Estonia, Hungría, Letonia, Lituania, Malta, Polonia y República Checa pasaron a ser  socios reales, y con su ingreso la Unión Europea, “la Europa de Todos”, como lo expresó la Declaración de Atenas suscrita el 16 de abril de 2003, se convirtió en una Comunidad de 453 millones de habitantes que busca ser “un auténtico lugar de libertad, seguridad y justicia”.  

    La UE seguirá hacia delante y tiene previsto ensanchar el Club con el ingreso de Bulgaria, Rumania y Turquía, previsto para el año 2007, países que también participaron en la ceremonia celebrada en la Sala Orazi e Curiazi  del Palacio del Conservatorio situado en la colina del Capitolio y que es la actual sede del ayuntamiento romano, y que, asimismo, contribuyeron a la elaboración de la Constitución Europea.  

    El primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, y el presidente del Consejo de Ministros de la UE, Jan Peter Balkenende, Jefe del Gobierno de Holanda, presidieron la solemne ceremonia, y por estricto orden alfabético, los Jefes de Estado y Jefes de Gobierno de los “25”, suscribieron el histórico documento.  

    La Carta Magna de la UE tiene un total de 448 artículos, además de una amplia serie de protocolos y anexos, y a través de ella se crea el cargo de Presidente, cuyo mandato tendrá una duración de dos años y medio, que podrá ser renovado por una sola vez.  

    La histórica ceremonia de firma de la Carta Magna no pudo, sin embargo, “tapar los  problemas y la crisis” que actualmente afronta la UE ante las divergencias surgidas entre el Parlamento y el Presidente de la Comisión Europea, el portugués José Manuel Durao Barroso, para la conformación de su equipo de Comisarios.  

    El parlamento, presidido por el español José Borrell, no aprobó el Ejecutivo de Barroso porque en él figuraba el italiano Rocco Buttiglioni, a quien se calificó de xenófobo por unas declaraciones sobre los homosexuales y el papel que debe desempeñar la mujer.  

    Buttiglioni anunció el 30 de octubre, un día después de firmarse la Constitución, que retira su nombre para ser Comisario de la Comisión de Justicia, con lo cual puede solucionarse la crisis en que está inmersa la Comunidad Europea, aunque los más radicales miembros del Parlamento, también están en contra de otros cuatro Comisarios propuestos por Durao Barroso.  

    Esto significa, en el fondo, que existe un amplio problema político, ya que Durao Barroso es conservador y quienes se están oponiendo a sus candidatos en el Parlamento pertenecen a la izquierda, encabezados por Borrell, a quien miembros del Partido Popular Europeo (PPE) han acusado de “intransigencia y de actuar con un bajo proceder entre bambalinas para impedir que el Presidente de la Comisión pueda empezar a trabajar contando con personas de su entera confianza”.  

    El ex primer ministro portugués ha dado, a juicio de muchos parlamentarios del PPE, un “paso en falso” al no defender a su candidato y permitir que por sectarismo fuese derrotada su Comisión. “Ya el Parlamento Europeo sabe de que pie cojea Durao y tratará de machacarlo durante su periodo reglamentario, porque también Borrel y otros miembros del partido socialista de España estaban en su contra”, desde el mismo momento en que se anunció su candidatura.  

    La situación ha sido tan penosa, que hasta un presidente que se ha mostrado tan radical en la UE como el francés, Jacques Chirac, criticó la crisis que se había registrado entre el Parlamento y la Comisión. “Es una crisis, dijo, que no tenía necesidad de surgir y que yo deploro”.  

    En cuanto al referéndum que España celebrará el próximo 20 de febrero para que los ciudadanos aprueben o no esta primera Constitución Europea, el presidente del gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, confía en que el SI saldrá adelante porque, además, lo apoya el Partido Popular, el principal de la oposición.  

    Rodríguez Zapatero y sus ministros no creen que a las voces discordantes que han surgido en contra de la Carta Magna europea puedan “calar entre los españoles”, como tampoco lo considera el Partido Popular, pues cree que no serán los radicales de Izquierda Unida,  Izquierda Republicana de Cataluña y el Partido Nacionalista Vasco, los que “vayan a salir ganadores”.  

    No obstante también en España surgen diferentes criterios de carácter jurídico en relación con un “posible encontronazo” entre la Constitución europea y la española, lo que obligaría, si así lo estima el Tribunal Constitucional, al presidente del gobierno a disolver las Cortes y convocar elecciones generales tan solo un año después de haber asumido su cargo.  

    Pero al margen de los posibles problemas que puedan surgir en España, lo único cierto hasta ahora es que la Unión Europea con sus 453 millones de habitantes tiene ya una Constitución, que se fundamenta en “los valores de respeto a la dignidad humana, la libertad, la democracia, la igualdad, el estado de derecho y el respeto a los derechos humanos, incluidos los derechos de personas pertenecientes a minorías”.

Portada - Indice