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Los grupos terroristas y numerosos gobiernos están llevando a
cabo una “preocupante ola de intimidaciones, agresiones físicas,
económicas y judiciales contra la prensa”, denunció en la ciudad
guatemalteca de Antigua, la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP),
reunida desde el 22 de
octubre de 2004.
Un total de 500 representantes de los más importantes diarios de
América Latina y el Caribe, Estados Unidos y España, se encuentran
reunidos en la 60 Asamblea Anual del organismo rector periodístico, que
inauguraron los presidentes de Guatemala, Oscar Berger, y El Salvador,
Antonio Saca, y que cuenta con la presencia de los premios Nobel de la
Paz Oscar Arias, ex presidente costarricense, y Rigoberta Menchú,
dirigente indígena guatemalteca, que los obtuvieron en los años 1987 y
1992, respectivamente.
El estadounidense Jack Fuller, presidente de la SIP, dirige las
deliberaciones en la que se estudiarán condenas a los gobiernos de Cuba
y Venezuela, en donde las continuas amenazas e intimidaciones contra los
periodistas y las trabas económicas a los medios de comunicación se
han intensificado por parte de los presidentes Fidel Castro y Hugo
Chávez, informó el guatemalteco Gonzalo Marroquín, miembro del
comité ejecutivo del organismo.
“En esos dos países se cometen muchas arbitrariedades porque
ni Castro ni Chávez quieren un periodismo libre. En Cuba se está
impidiendo el libre ejercicio de los periodistas independientes, muchos
de los cuales han sido encarcelados, y en Venezuela hay una campaña
gubernamental para censurar y restringir a los medios locales de
comunicación”, dijo Marroquín.
También expresó que habrá un “examen detenido” acerca de
las restricciones a los corresponsales extranjeros y las órdenes de
encarcelamiento contra periodistas de Estados Unidos; igualmente se
estudiarán los ataques y asesinatos de periodistas en México,
Colombia, Cuba, Haití, Guatemala y Venezuela.
Por su parte, el periodista cubano Humberto Castelló, en su
informe sobre la “dificil situación” que vive la prensa en su
país, pidió la liberación de 32 de sus colegas que se encuentran
encarcelados en la Isla por el solo hecho de disentir del gobierno
dictatorial de Fidel Castro.
“El gobierno (de Cuba) por 45 años ha anulado la libertad de
prensa y permanece ajeno a los reclamos internacionales por la
liberación de periodistas presos y el respeto a la dignidad ciudadana
de la isla”, manifestó Castelló.
Destacó que en su país no ha “habido nunca” por parte
de Castro y los miembros del régimen radical “un solo indicio de
sensibilidad y corrección frente a los numerosos llamados de Jefes de
Estado y de Gobierno, personalidades mundiales, organizaciones
humanitarias y religiosos y entidades profesionales sobre los 32
periodistas condenados a penas entre 27 y 30 años de prisión”.
El relator especial para la libertad de expresión de la
Organización de Estados Americanos (OEA), Eduardo Bertoni,
informó sobre la existencia de un “serio enfrentamiento entre el
gobierno del presidente venezolano, Hugo Chávez, y los medios de
comunicación”, y porque allí el “Estado no ha cumplido las
recomendaciones de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH)
de brindar protección a los periodistas en riesgo”.
Por su parte, el dominicano Rafael Molina, presidente de la
Comisión de Libertad de Prensa e Información de la SIP, denunció que
“en algunos casos la violencia ha llegado al extremo del asesinato,
como sucedió en Brasil, México, Paraguay, Venezuela, Perú y
República Dominicana”.
“También en Puerto Rico se produjeron agresiones a
informadores públicos, mientras en Venezuela perdura el clima de
tensión que a lo largo de muchos meses mantiene en vilo a la prensa
independiente del país”, añadió Molina
En México y Colombia, en donde actúan grupos terroristas que se
autodenominan guerrilleros o paramilitares, las acciones de
intimidación hacia los periodistas son notorias, de acuerdo con los
informes presentados por los delegados de ambos países, Juan Ealy
Ortiz, del mexicano “El Universal”, y Enrique Santos Calderón,
codirector del colombiano “El Tiempo”.
Ealy Ortiz dio cuenta en su informe de los asesinatos de tres
periodistas en el norte del país, el último de ellos Francisco Ortiz,
subdirector del semanario “Zeta”, de Tijuana, al que mataron el
pasado 22 de junio cuando iba a recoger a uno de sus hijos al colegio, y
la persecución de que son víctimas los medios de prensa en el estado
de Chiapas”, donde opera un grupo terrorista denominado “zapatista”,
dirigido por el autollamado “comandante” Marcos.
“Se realizan atentados que representan una regresión en el
respeto a la libertad de prensa”, dijo el periodista mexicano, quien
fue respaldado en su denuncia por Rafael Molina, quien calificó de
“vandálica incursión” una que que originó “graves daños” en
el diario “Frontera”, de Tijuana.
Precisamente Francisco Ortiz fue galardonado póstumamente con el
“Gran Premio de la SIP a la Libertad de Prensa”, el cual será
recibido por su viuda Gabriela Ramírez. Igualmente la entidad premió a
Márcia Brasil, de “O Día de Brasil”,
al equipo de la redacción de “El Imparcial” de la ciudad de
Hermosilla en el estado mexicano de Sonora, al diario “Provincia de
Morelia”, de Michoacán (México), a Susan
Ferris, de Cox News
Service, y a Gary
Marx, del diario “Chicago Tribune”.
Santos Calderón en referencia a la actividad periodística en
Colombia dijo que “las principales trabas a la libertad de prensa en
este semestre (el primero de 2004) se presentaron por la vía de la
intimidación. En caso todas las zonas de conflicto armado reina un
clima de miedo, y un alto porcentaje de los periodistas que trabajan
allí de manera permanente reconoce que practica la autocensura con
noticias relacionadas con guerrilla o paramilitares”.
En ese semestre, según su informe, se registraron oficialmente
23 amenazas contra periodistas de distintas ciudades, “y Cúcuta
(fronteriza con Venezuela) presentó la situación más complicada para
el ejercicio del periodismo. En el campo judicial se criticó la falta
de progreso de la Fiscalía en la investigación sobre la autoría
intelectual del asesinato del subdirector del diario “La Patria” (de
Manizales), Orlando Sierra, ocurrido el 30 de enero de 2002”.
La SIP apoyó a Santos Calderón por su denuncia sobre el
malestar existente en Colombia, no solo en el gremio periodístico, por
la liberación de Luis Carlos Molina Yepes, uno de “los responsables
intelectuales del asesinato del director de “El Espectador”,
Guillermo Cano, tras pagar sólo seis años de prisión, gracias a un
mecanismo de rebaja de penas”.
Un caso que demuestra hasta dónde han llegado los miembros de la
banda terrorista Autodefensas Unidas de Colombia (Auc),
que le están tomando el pelo al gobierno haciéndole creer al
presidente, Alvaro Uribe Vélez, que tienen
deseos de firmar la paz, fue relatado por Santos Calderón ante el
estupor de sus colegas: un vendedor de prensa fue asesinado en Santa
Marta por la venta del
diario local “El Informador”, donde se daba la noticia de la captura
de un grupo reconocido de paramilitares, miembros de esa agrupación
narcoterrorista.
Cuatro recientes casos de violencia en distintos países
reflejan, según dijo Rafael Molina, una “aparente escalada de
violencia contra periodistas y medios con acciones que afectan el libre
ejercicio del periodismo, promueven la autocensura y limitan la
información a la que tienen derecho a recibir los ciudadanos”.
Así, en Santiago de Chile fue asaltado el local de la revista
“El Periodista”; redactores de la revista colombiana “Semana”
fueron amenazados; se efectuaron disparos contra el edificio del
periódico “La Tribuna”, de Honduras junto con amenazas a su
director, y a tiros fue atacado el periodista dominicano Euri
Cabral.
La situación de zozobra, intimidación y peligro de muerte de
los periodistas latinoamericanos prácticamente no ha variado desde la
realización de la asamblea anterior, el pasado marzo en Los Cabos
(México), porque continúan los abusos de poder y amenazas contra
periodistas que “no siguen las consignas de los gobiernos” y, por
ello, la SIP hará un enérgico pronunciamiento como conclusión de su
60 Asamblea y pedirá que los comunicadores no cedan ante tantos
despropósitos aunque su profesión se ha convertido en una de las más
peligrosas en el mundo entero. |