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Costa Rica, Nicaragua y Panamá, preocupados por la amplia
corrupción que ha surgido como una especie de marabunta en la región y
que en el primer país tiene encarcelados a dos ex presidentes, están
decididos a prestar amplia cooperación a Taiwán para investigar la
posibilidad de “malos manejos” en las ayudas que el gobierno del
país asiático les ha destinado en los últimos años.
El Congreso taiwanés, dispuesto a
terminar con una “situación que considera anómala” acordó el 22
de octubre de 2004 la suspensión inmediata de la ayuda enviada a
Nicaragua, al tiempo que el propio presidente de este país, Enrique
Bolaños, anunció la cooperación de su gobierno y el próximo
desplazamiento a Taipei de una delegación oficial para “pedir
disculpas por el mal uso” que el anterior ejecutivo presidido por
Arnoldo Alemán hizo del dinero enviado.
Alemán, que presidió el gobierno entre 1997-2002, es uno de los
nicaragüenses más corruptos, pues no solo como presidente del país
sino cuando desempeñó el cargo de Alcalde de Managua cometió actos
inmorales que le han valido una condena de 20 años de prisión por los
delitos de “lavado de dinero, fraude, peculado y asociación ilícita
para delinquir” y el mismo periodo de tiempo de inhabilitación para
ocupar cargos públicos.
De acuerdo con los informes oficiales suministrados por el propio
gobierno de Nicaragua, entre los años 1997 y 2003 el ejecutivo de
Taiwán otorgó ayudas por un total de 178,1 millones de dólares y
según investigaciones de la justicia del país centroamericano otras
dos empresas taiwanesas también mandaron
una amplia cantidad de dinero que pasaron a fondos de los corruptos.
Las investigaciones han demostrado que entre octubre de 2000 y
enero de 2001, la “Fundación Democrática Nicaragüense” (FDN) que
el corrupto ex presidente Alemán constituyó en Panamá con el único
objetivo de “lavar dinero” recibió un total de 4,4 millones de
dólares de las empresas asiáticas.
Para buscar engañar a la hacienda nicaragüense y a las
autoridades gubernamentales, el FDN trasladó una cantidad de dinero a
una cuenta en el Banco Central, que la justicia identificó como
“Donación Taiwán” y con la cual “se simulaban fondos de la
cooperación taiwanesa”, y luego fueron
trasladados 2.163.175 dólares a cuentas del Partido Liberal
Constitucionalista (PLC), por el cual fueron candidatos a la Jefatura
del Estado el detenido Alemán y el actual presidente, Enrique Bolaños.
La justicia de Nicaragua desconoce, por el momento, el paradero
de otra cantidad apreciable de dinero que, posiblemente, está en poder
de Arnoldo Alemán, quien por razones de salud se encuentra detenido en
su residencia campestre, situada en el municipio El Crucero.
El Congreso de Taiwán, a instancia de la oposición, en vista de
los continuos casos de corrupción que se están denunciando en Costa
Rica aprobó una “congelación” de sus fondos destinados a esa
nación y a Panamá, país en donde al parecer, por sus peculiares
sistemas bancarios, se encuentran depositadas grandes cantidades del
dinero enviado a los dos gobiernos como ayudas de cooperación.
También en Panamá, el gobierno presidido por Martín Torrijos,
ganador de las elecciones de mayo pasado, inició una amplia
investigación por presuntas irregularidades cometidas durante el
régimen de la ex presidente Mireya de
Moscoso por no menos de 70 millones de dólares, también donados por el
ejecutivo de Taiwán.
Al parecer, la ex presidenta que entregó recientemente el poder
a Torrijos, está comprometida con las transferencias realizadas por
aquella cantidad a fundaciones de carácter privado que dirigen ex
miembros de su gobierno y las que originalmente estaban destinadas a la
ejecución de varias obras públicas.
Un diputado de Taipei, además, denunció el pasado 20 de
octubre, que el presidente taiwanés, Chen
Shuibian, había regalado a la ex
mandataria, con motivo de su cumpleaños, un millón de dólares. Ante
ello, el gobierno panameño respondió con la apertura de una nueva
investigación contra quien gobernó el país del istmo entre 1999 y
2004.
En Costa Rica, el ex presidente Miguel Angel Rodríguez, que
gobernó entre los años 1998-2002 y se encuentra en “arresto
domiciliario” desde el pasado 16 de octubre, durante su mandato
constituyó la empresa “Inversiones Denisse,
S. A.” en la que se depositaron 400.000 dólares procedentes de la
cooperación del gobierno de Taiwán.
La Fiscalía General de Costa Rica, que dirige el magistrado
Francisco Dall`Anesse, adelanta una
“amplia investigación” para saber por qué esa ayuda de
cooperación fue ingresada en la empresa propiedad de Rodríguez que,
además, está acusado, “y con pruebas contundentes” –según el
Fiscal- de haber recibido otros 1,4 millones de dólares de parte de la
corrupta firma francesa “Alcatel”.
Los 400.000 dólares engrosaron la cuenta corriente de la empresa
“Inversiones Denisse” procedente
del gobierno de Taiwán, 200.000 dólares girados por el Ministerio de
Asuntos Exteriores en el año 2001 y otros 200.000 consignados por la
embajada del país asiático en Costa Rica en 2002. Rafael Sequeira
gerente de la compañía creada por Rodríguez y amigo personal del ex
presidente confirmó las denuncias del Canal 7 de televisión y del
diario “La Nación” de San José sobre el recibo de esos 400.000
dólares.
Asimismo la Fiscalía sospecha que dos depósitos de 500.000
dólares, efectuados en 1999 en esa empresa propiedad de Alemán,
fueron enviados por la compañía “Friendship
Company” que, al parecer, podría estar
vinculada al gobierno taiwanés.
Rodríguez, que sólo permaneció 17 días como Secretario
General de la Organización de Estados Americanos (OEA), tras haber sido
elegido por unanimidad de los 34 países miembros el 6 de junio pasado
en la ciudad de Quito, en el marco de la XXXIV Asamblea General,
renunció a este cargo a partir del 15 de octubre, del cual se había
posesionado un mes antes.
Teniendo ya el carácter de Secretario General electo de la OEA,
Rodríguez compareció a finales de junio ante una Comisión del
Congreso costarricense que adelantaba una investigación relacionada con
el financiamiento de las campañas electorales, en la que explicó el
origen de 232.000 dólares que recibió en octubre de 2002.
Tal cantidad, provino presuntamente de contribuciones por 500.000
dólares hechas por empresas taiwanesas al
Partido Unidad Socialcristiana (PUSC), que gobierna Costa Rica.
Rodríguez dijo que recibió los 232.000 dólares porque correspondían
a una deuda que ese grupo político tenía con él desde 1994 cuando se
enfrentó por la presidencia al socialdemócrata José María Figueres,
quien ganó las elecciones y gobernó Costa Rica durante los años
1994-1998.
Las investigaciones por quien resultó ser uno de los más
corruptos dirigentes políticos del país centroamericano no cesan y
también parece ser que recibió una buena cantidad de dólares
procedentes de la donación de 4,8 millones que hizo el gobierno de
Taiwán al ministerio de Relaciones Exteriores para realizar,
presuntamente, proyectos de desarrollo turístico y económico que, al
parecer, nunca se ejecutaron.
El ex Secretario General de la OEA se expone a ser condenado a no
menos de 20 años de prisión y no fue remitido directamente a un
establecimiento carcelario por razones de salud, aunque una vez que se
celebren los juicios no podrá salvarse de ir a uno de ellos.
De todas maneras la alarma y las luces rojas se han encendido en
América Central y en el resto de América Latina ante los numerosos
casos de anomalías que han surgido últimamente, especialmente por
parte de ex presidentes que en 1994, durante la primera Cumbre de Las Américas,
firmaron un “Pacto contra la corrupción”.
Ahora sí que en esos países, como en los demás de la
extensa región latinoamericana, se necesitan jueces honestos y capaces
para acabar con esa inmoral y peligrosa plaga
y que les permita poner a buen recaudo a quienes delinquen y que a pesar
de sus altas responsabilidades, se dejan sobornar y corromper. |