ACTUALIDAD INTERNACIONAL Y LATINOAMERICANA                  Guillermo Tribín Piedrahita 



ARGENTINA: REVOCADO INJUSTO SOBRESEIMIENTO A MENEM  

    El corrupto ex presidente argentino Carlos Saúl Menem, quien se encuentra huido de la justicia e inexplicablemente amparado por el gobierno chileno que preside Ricardo Lagos, será nuevamente juzgado por uno de los peores delitos que cometió durante su último gobierno, el de contrabando de armas a Ecuador y Croacia, cuando ambos países estaban comprometidos en sendos conflictos bélicos.  

    Presionada por el gobierno de Lagos, la justicia chilena se ha negado a atender las razones jurídicas argentinas y negó la extradición de Menem a través de la Corte Suprema, a pesar que sobre este existen dos órdenes internacionales de captura. El corrupto ex presidente vive en Santiago de Chile junto a su nueva esposa Cecilia Bolocco, muy conocida por haber sido elegida en un concurso de Miss Universo y de un hijo de ambos nacido el año pasado.  

    Menem a través de sus abogados Oscar Salvi y Luis Plaglietti, que no gozan de buena reputación en su propio país, ha alegado ser un “perseguido político” del gobierno que dirige el también miembro del Partido Justicialista, Néstor Kichner, aunque en este sentido Lagos ha señalado que “no observa ningún tipo de persecución política”, pero por otra parte ha echado una “mano”  para defender a toda costa a quien es considerado un “auténtico delincuente” por la propia justicia y la mayoría de los argentinos.     

    La Cámara en lo Penal Económico de Argentina en una decisión que ha sido muy aplaudida en este país, revocó el 21 de octubre de 2004 el absurdo sobreseimiento por el delito de “contrabando de armas” que había favorecido al ex mandatario y con ello abrió la posibilidad para que vuelva a ser procesado y enviado a la cárcel, como ya lo estuvo, aunque sólo permaneciendo en su domicilio, entre los meses de  julio y septiembre de 2001.  

    El juez Julio Speroni, tachado de “leal menemista”, en un auto dictado en el año 2002, rechazó la inhibición de prisión y por eso el corrupto ex presidente pudo gozar de “completa libertad”, a pesar de las abundantes pruebas existentes para condenarlo. En cambio procesó como “supuesto miembro de una asociación ilícita” al ex coronel del ejército Diego Palleros, a quien acusó de “haberse encargado del contrabando”, para buscar de esa manera no perjudicar a “su jefe”.  

    Menem gobernó Argentina entre los años 1989-1999 y dejó una estela de corrupción, despilfarro y arbitrariedades por las que está siendo juzgado y ante su clara evidencia que le enviarán a la cárcel por la abundancia de pruebas, se encuentra huyendo y ha desoído las continuas citaciones de los jueces Jorge Urso y Norberto Oyarbide para que responda en interrogatorios que deben celebrarse en Buenos Aires.  

    El fallo revocatorio del sobreseimiento a Menem también involucra al ex ministro de Economía Domingo Cavallo y a Carlos Sánchez, ex viceministro de Economía, que deberán responder por el ocultamiento de, al menos, 43 millones de dólares que fueron cobrados por la ilegal venta de 6.500 toneladas de armamento a Ecuador y Croacia y los cuales, al parecer, se ingresaron en cuentas corrientes de bancos suizos y de otros “paraísos fiscales”.  

    La Organización de Naciones Unidas (ONU) había prohibido por esa época la venta de armas a los dos países porque Ecuador estaba involucrado en una guerra contra Perú que tuvo un feliz final y permitió a los dos países firmar un Tratado de Paz y de definición de fronteras en la región amazónica, y Croacia participaba en la cruel lucha étnica que surgió en Yugoslavia entre serbios, croatas y musulmanes.  

    Entre los años 1991 y 1995 se produjo esa venta ilegal de armas con evidente violación de los embargos dispuestos por la ONU y se da la coincidencia que mientras fuerzas argentinas se encontraban participando en labores de pacificación en los Balcanes, Argentina se convirtió en garante del Tratado de Paz peruano-ecuatoriano.  

    Por esa época no se conocía la abierta e ilegal participación de Menem y sus colaboradores en contra de uno de los firmantes del documento –Perú-, que puso fin a una larga y bélica disputa de las dos naciones andinas.  

    Además del contrabando de armas, del que Menem y otros ex funcionarios se han beneficiado económicamente, también el ex presidente está acusado de otro delito de corrupción, pues el pasado 24 de abril el abogado Ricardo Monner Sans lo denunció porque durante su gobierno los ministros y otros altos empleados adscritos al “menemismo” cobraban ocultamente sobresueldos equivalentes a 50.000 dólares mensuales.  

    Esas cantidades, muy elevadas para un país pobre como Argentina y que no pueden aspirar a ganar en toda su vida laboral el 88,7 por ciento de la población, se les pagaba a los ex ministros y ex funcionarios a través de las oficinas de jefatura del gabinete presidencial y para que no fueran descubiertos por la Hacienda y la Administración de Impuestos no se les hacía firmar recibos.  

    Tal actuación ilícita está consagrada como delito relacionado con la “malversación de caudales públicos” y de “fraude a la administración pública”, a la vez que quienes los recibieron cometieron el de “evasión fiscal y provisional”, por lo cual Menen puede ser sancionado con una pena no inferior a cinco años de prisión.  

    Precisamente otra funcionaria corrupta, la ex secretaria de Recursos Naturales y Medio Ambiente María Julia Alzogaray, la “mano derecha” de Menem, fue condenada el 22 de mayo de 2004 a tres años de prisión y a una inhabilitación de seis años para ocupar cargos públicos por “enriquecimiento ilícito”.  

    Alzogaray reconoció el cobro de ese “dinero negro” durante el juicio oral, cuando señaló ante el Tribunal que la juzgó: “Yo recibí fondos no declarados en cumplimiento de una ley secreta aprobada por el Congreso y por esos sobresueldos se justifica el aumento de mi patrimonio”. Otro juzgado argentino está investigando esos pagos ilegales a ex ministros y ex funcionarios.  

    Fue tanta la cantidad de delitos cometidos por Menem durante sus dos periodos de gobierno y por los cuales se encuentra frente a la justicia de su país en “situación de rebeldía” por no haberse presentado a declarar ante los jueces Urso y Oyarbide, que también está inmerso en el pago ilegal de sobreprecios en la construcción de dos cárceles.  

    La investigación ha permitido conocer que para esas obras se pagaron “sobreprecios por más de 34 millones de dólares”, y que, lógicamente, el corrupto ex mandatario fue uno de los beneficiados, con una elevada cantidad, y cuya “ruta de dinero” ya la ha encontrado la justicia argentina.  

    En Argentina se ha aplaudido la decisión tomada por la Cámara en lo Penal Económico y la justicia espera tener pronto ante ella al fugado ex mandatario para que responda por los cargos de corrupción de los que está acusado y cuyas investigaciones han probado que todos ellos son cierto. Los argentinos quieren ver entre rejas a quien asumió la Jefatura del Estado para enriquecerse ilícitamente y también, como han pedido a la justicia, desean que esté fuera de ella al juez Julio Speroni, porque no confían en él.  

    Argentina es otro país que, como ocurre infortunadamente en América Latina y el Caribe, cuenta con auténticos delincuentes que han llegado hasta la misma Presidencia. Por eso quiere que Menem reciba, por fin, el merecido castigo que su corrupta conducta e inmoralidad merecen.

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