ACTUALIDAD INTERNACIONAL Y LATINOAMERICANA                  Guillermo Tribín Piedrahita 



ECUADOR: SIGUE CAYENDO APOYO ELECTORAL A GUTIERREZ  

    La impopularidad del presidente ecuatoriano, Lucio Gutiérrez, continuó en aumento durante las elecciones provinciales y municipales que se celebraron el pasado 18 de octubre de 2004 y puede decirse que se “salvó por los pelos” de quedarse sin partido político que lo respaldase hasta el fin de su mandato constitucional, previsto para el 15 de enero de 2007.  

    Durante estos comicios, el Partido Sociedad Patriótica (PSP), del que fue candidato a la presidencia en 2002,  apenas “raspó” el reglamentario 5 por ciento de los votos para seguir subsistiendo y continuar inscrito como grupo político en el Tribunal Supremo Electoral (TSE), pero la amplia victoria de los Partidos Social Cristiano (PSC) e Izquierda Democrática (ID), ambos opositores, le estrechó a Gutiérrez mucho más el campo de acción política para el futuro.  

    Gutiérrez, un ex coronel golpista, que obtuvo en las elecciones presidenciales de hace dos años un total de 2.726.476 votos superando ampliamente a su rival Alvaro Noboa, no logró ganar el domingo  en las más importantes ciudades del país y tuvo que conformarse únicamente con el triunfo en 24 municipalidades situadas en cantones pequeños.  

    En estos comicios municipales y regionales, en cambio, Noboa se cobró una “pequeña revancha” porque con su agrupación derechista “Prian” ganó 20 alcaldías y sus representantes serán “adversarios de consideración” para el propio gobierno central.  

    También la alcaldía de Quito la siguió conservando el ex general Paco Moncayo, apoyado por una alianza entre el grupo de Izquierda Democrática y el movimiento indigenista Pachakutik, mientras en Guayaquil, la segunda ciudad en importancia y con el principal puerto ecuatoriano, triunfó el social-cristianismo. Ambas ciudades son consideradas por los dirigentes políticos como las más emblemáticas y apetecibles dentro del terreno político y electoral.  

    Sus principales rivales políticos y los analistas consideran que a Gutiérrez le espera “un difícil y amargo camino” y que su gestión será mucho más “desafortunada e inoperante” de la que viene realizando desde que asumió el poder, lo que le ha costado un vertiginoso descenso de popularidad y ser ya un mandatario “poco creíble” dentro de la mayoría de sus compatriotas.  

    Martín Pallares, editor político del diario “El Comercio” expresó que “el Gobierno queda muy débil y se vienen dos años de ejercicio de poder en condiciones de inestabilidad e incertidumbre” y que Gutiérrez tendrá ahora una “oposición más radical” del PSC e ID, porque fueron los ganadores y los que ante la opinión pública han quedado más fortalecidos.  

    “Gutiérrez va a ser víctima de sus propios errores políticos como el de haberse convertido en jefe de campaña del PSP y por lo tanto convirtió a las elecciones en un referendo”, señaló la analista Talia Flores, del “Diario Hoy”, quien considera que el Gobierno tendrá una “situación difícil en los próximos dos años por la falta de aglutinación de fuerzas para decisiones trascendentales para Ecuador”.  

    El mandatario, por el contrario, transformó la derrota en victoria, porque previamente había señalado que para “un partido que nace de cero, sin alcaldes y sin prefectos, cualquier resultado será un triunfo”, pero el ex presidente León Febres Cordero, cuyo partido PSC fue uno de los grandes triunfadores, le afeó ese concepto, al señalar que “nada ni nadie puede ocultar el fracaso electoral” del presidente.  

    Cuando Gutiérrez ganó la elección presidencial contaba con el decisivo apoyo de los movimientos indígenas, a los que en su campaña electoral ofreció el “oro y el moro” e, incluso, cargos públicos, porque sin estos grupos “no se puede alcanzar ningún progreso del país” e indicó que el gobierno que presidiría “iba a combatir a fondo la corrupción”.  

    Teniendo en cuenta que la población indígena ecuatoriana, dentro de los 12,2 millones de habitantes representa al 35 por ciento (4.270.000 personas), Gutiérrez designó en su primer gabinete a representantes de esos movimientos, entre ellos a la ministra de Relaciones Exteriores, pero a los pocos meses surgieron los problemas y le retiraron todo su apoyo, además de renunciar a sus cargos.  

    Desde entonces, la presidencia para Gutiérrez ha sido un verdadero calvario e, incluso, se vio involucrado en un proceso investigativo, tras una denuncia del diario “El Comercio” de haber recibido apoyo económico del narcotráfico para acceder a la Jefatura del Estado.  

    Aunque la acusación del influyente diario se realizó el 14 de noviembre de 2003, una comisión del Congreso Nacional encargada de la respectiva investigación concluyó el 12 de diciembre del mismo año que no “hay pruebas” sobre el “uso de dinero negro en su campaña”, pero sí se comprobó que el jefe mafioso César Fernández tuvo vinculaciones con varios de sus más inmediatos colaboradores, entre ellos el ministro de Turismo, Hernán Plaza, que se vio obligado a dimitir.  

    A lo largo del ejercicio de este cargo, Gutiérrez ha debido enfrentar diversas huelgas, entre ellas dos muy destacadas que organizaron los movimientos indígenas. La primera se celebró entre los días 16 y 17 de febrero pasado, y la segunda, de mayores consecuencias internacionales, el 6 de junio cuando en Quito estaba reunida la XXXIV Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA).  

    A pesar que el mandatario trata de “lanzar mensajes triunfalistas”, en su propio partido existen muchas dudas sobre su capacidad de maniobra para el futuro, y el dirigente Patricio Ortiz, vocero del mismo reconoce, tras las elecciones del 18 de octubre, que el PSP “quedará muy débil” porque es “un partido en agonía que se encuentra en el umbral de la extinción”.  

    “Los pobres resultados que a duras penas alcanzaron al cinco por ciento, únicamente permitirán al partido estar con respiración artificial hasta las próximas elecciones de 2006”, dijo Ortiz quien, al mismo tiempo consideró “necesario y urgente hacer rectificaciones que deben ser tomadas del análisis profundo y el análisis objetivo de la situación, porque en caso contrario, estoy convencido que en las próximas elecciones seremos desaparecidos del espectro político”.  

    Además, parece ser que dentro del PSP existen amplias divisiones internas, como lo demuestra el hecho que varios líderes del grupo no fueron incluidos en las listas porque  Gutiérrez impuso las candidaturas de su cuñado Napoleón Villa y de su primo Renán Borbúa, que según Ortiz, “obtuvieron una votación vergonzosa” y sirvieron para “patentizar el fracaso” electoral.  

    El problema actual para los movimientos indígenas es, como lo declaró a la prensa Raúl Ilaquiche, vicepresidente de la organización “Ecuarunari”, que “Gutiérrez “ya no nos ofrece ninguna garantía ni seguridad”.  

    Ilaquiche aseguró que el presidente “ha incumplido todas sus promesas y sólo ha pensado en enriquecer más a los ricos porque no han existido programas de alto contenido social, como lo prometió en su campaña electoral, para favorecer con ellas a las clases más pobres y necesitadas y tampoco ha combatido la corrupción”.  

    Los resultados electorales del 18 de octubre ratificaron los sondeos que se han realizado en los últimos meses en Ecuador, en las que más del 53 por ciento de los encuestados calificaron su gestión como “muy mala” mientras que sólo el 2 por ciento la consideró “muy buena”.  

    Tras conocer su amplia derrota, Gutiérrez anunció el mismo día 18 que “trabajará sin importar las banderas políticas”, pero Febres Cordero le respondió que “un presidente ignorante y corrupto nada puede hacer en beneficio de Ecuador”.  

    Otros líderes políticos de la oposición dijeron  que su “acción de gobierno será cada vez más nula” y que “ni siquiera en su propio partido creen ya en él”, por lo que todos pronosticaron un “oscuro panorama para nuestro país por la ineficacia de un presidente que no sabe hacia donde va y no le ha dado un rumbo adecuado al Gobierno para sacar a Ecuador de la pobreza (más del 60 por ciento de la población está en esa situación) y del caos en que se encuentra actualmente”.

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