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Los dos candidatos a la presidencia de Estados Unidos, el actual
inquilino de la “Casa Blanca”, George Bush,
del Partido Republicano, y el senador por el Partido Demócrata, John
Kerry, entraron en la “recta final” para
las elecciones del 2 de noviembre de 2004 e iniciaron una quincena
decisiva para obtener el favor de los votantes, pero de manera especial,
de los indecisos que alcanzan a no menos del 42,5 por ciento del censo
electoral.
Tras los debates televisivos que aparentemente fueron ganados por
Kerry, las últimas encuestas publicadas el
16 de octubre señalan, sin embargo, un pequeño índice a favor de Bush,
aunque al día 17, surgió
un apoyo hacia el candidato Demócrata, por parte del influyente diario
“The New York
Times”, que puede inclinar, finalmente, la balanza a su favor en la
contienda electoral.
En el año 2004, Bush se enfrentó al
Demócrata Al Gore, vicepresidente con Bill
Clinton, y su triunfo, que generó una
amplia polémica, fue logrado con una ventaja de 537 votos, surgida en
el Estado de Florida que ahora como en aquella época, tiene como
Gobernador a Jeb Bush,
hermano menor del actual mandatario estadounidense.
De los últimos tres sondeos se desprende que George
Bush, cuyo padre también fue vicepresidente
(con Ronald Reagan)
y presidente, obtiene una ligera ventaja sobre Kerry,
mientras que el ecologista Ralph Nader,
metido en el proceso electoral simplemente por querer tener “alguna
figuración”, sólo cuenta con el apoyo del uno por ciento.
La encuesta de la
revista “Newsweek” otorga el respaldo
del 48 por ciento a Bush y del 47 por ciento
a Kerry, que en la práctica significa lo
que las encuestadores denominan un “empate técnico”, pero si se
introduce la opción de Nader, entonces el
actual mandatario saca una ventaja de dos puntos, conservando el 48 por
ciento contra el 46 de Kerry.
Ello, al margen de un error más o menos del 4 por ciento, indica
también que la presencia de Nader es más
perjudicial para el senador demócrata que para el Jefe del Estado que
aspira a la reelección, porque entre los votantes que posiblemente
acudirán a las urnas, un 50 por ciento favorece a Bush,
mientras Kerry
alcanza el 44 por ciento.
Como toda encuesta, también ésta debe mirarse y contar con
otros datos que, a la postre, pueden inclinar la balanza electoral. En
el caso de los votantes que lo hacen por primera vez arrasa Kerry
con un 57 por ciento contra el 36 para Bush,
pero en el voto femenino es este quien gana con el 49 por ciento frente
al 43 del senador; en cambio en el masculino, las cosas favorecen al
senador con el 50 por ciento y el 46 para el actual presidente.
La encuesta de “Newsweek” trae
otro dato importante para el proceso electoral: dentro de la población
que va entre los 30 y 49 años, Bush recibe
el apoyo del 56 por ciento mientras Kerry
únicamente alcanza al 39; las cosas se invierten entre los electores de
50 a 64 años, porque el senador cuenta con el respaldo del 48 por
ciento ante el 46 para Bush.
Otro sondeo de la empresa Zogby
otorga el 48 por ciento a Bush contra el 44
por ciento de Kerry, y un tercero, el que
realizó la firma Rasmussen Reports,
también resulta favorable al candidato que aspira a la reelección con
un 48,3 por ciento frente al 46,2 de Kerry.
No cabe duda que la guerra declarada por Bush
para derrocar a Sadam Hussein,
el sanguinario dictador de Irak, podrá influir para
la elección. Sin embargo, aunque un 48 por ciento afirmó que no
“quiere ver a Bush reelegido” por esa
causa, otro 47 por ciento desea que siga al frente de la presidencia de
Estados Unidos.
Todas estas encuestas han servido para que en un país en donde
las estadísticas valen y representan muchísimo, ambos aspirantes
“abran sus ojos” y busquen ese significativo segmento de indecisos
para conseguir su apoyo. Por eso, los últimos 15 días estarán
cargados de simbolismos, de ataques mutuos y de peticiones desesperadas
de respaldo para sus respectivas tesis y sus programas políticos.
El pasado 15 de octubre, Teresa Heinz
Kerry, una aspirante a ser la “primera
dama” como esposa de Kerry, volvió a
saltar a los medios de comunicación, tras conocerse que durante el año
2003 obtuvo ganancias por 2,3 millones de dólares y que a pesar de esos
ingresos y una fortuna calculada en 700 millones de dólares,
únicamente pagó por concepto de impuestos una cantidad cercana a los
800.000 dólares.
Además, recibió otros 2,78 millones de dólares por concepto de
intereses libres de impuestos por las inversiones que hizo en bonos
estatales y municipales, lo que le permitió recibir un reembolso de la
Hacienda Pública de, al menos, 250.000 dólares de los 800.000 que
había pagado por impuestos.
La esposa de Kerry estuvo casada en
primeras nupcias con el senador John Heinz,
fallecido en un accidente aéreo en 1991. En un país como Estados
Unidos en donde también se tienen en cuenta todos los detalles
económicos y los ingresos de las personas dedicadas a la vida pública,
la divulgación de sus elevadas ganancias y la devolución de parte de
los impuestos pagados, desde luego, no le hará ningún bien a su esposo
y le puede significar la pérdida de millares de votos.
Kerry, sin embargo, logró un
inesperado y buen apoyo, porque el 17 de octubre el diario “The
New York
Times” se declaró a su favor, al tiempo que atacó duramente los
cuatro años de gobierno de Bush, cuya
gestión calificó de “desastrosa e inepta”, mientras el senador
Demócrata “tiene cualidades que podrían ser la base para un gran
jefe del Ejecutivo”.
El diario, en su editorial pro-Kerry,
atacó fuertemente a Bush y escribió que
“observamos los pasados cuatro años con los corazones casi
destrozados, tanto por las vidas innecesariamente perdidas como por las
oportunidades desperdiciadas”; también le criticó por la guerra de
Irak y por su “falta de respeto por las libertades civiles y una
administración inepta”.
Sobre Kerry, el editorial afirma que
“nos gusta lo que hemos visto” y expresa que este candidato tienen
un fuerte “núcleo moral” y una “gran claridad de pensamiento”,
por lo que pidió a los estadounidenses que voten por él.
En cambio, el “Dallas Morning News”,
el mismo día, otorgó su apoyo y confianza a Bush,
diciendo que “los estadounidenses quieren y necesitan un presidente
con un eje templado por el coraje y un corazón enternecido por la
compasión”, añadiendo: “Aunque se ha tropezado y caído algunas
veces, Bush siempre se ha levantado para
combatir el siguiente round. Eso es
convicción. Eso es coherencia. Esas son agallas”.
Los apoyos del “The New
York Times” y el del “Dallas Morning
News” hacia Kerry
y Bush estaban “cantados”, pero los
votantes y los indecisos
estadounidenses esperan ahora, con el máximo interés y la mayor
expectativa, lo que digan en sus próximos editoriales otros diarios tan
influyentes como “The Washington Post”,
“The Wall Street
Journal” y
“Los Angeles Times” y, de manera
especial, los argumentos que exhiban en pro de su candidato preferido.
Ambos aspirantes están firmemente convencidos en que obtendrán
la victoria, aunque en estas dos últimas semanas previas a los comicios
“echarán sus restos” para tratar de convencer al electorado que,
tradicionalmente en Estados Unidos, antes de tener en cuenta razones
eminentemente ideológicas, definen sus votos por los programas que les
ofrecen, sobre todo en los aspectos sociales y económicos.
La administración Bush está segura
que la guerra de Irak no va a influir de manera negativa y que aunque
haya una acción terrorista –que no descarta por lo cual las medidas
de seguridad se han ampliado- los electores “al igual que sucedió
este mismo mes en Australia, y al contrario de lo que ocurrió en marzo
pasado en España, no van a imponer en Estados Unidos el gobierno”,
como afirmaron en Washington varios funcionarios. |