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Un amplio “plan de acción” encaminado a promover la paz y la
solución de dos Estados (Israel y Palestina), acordó poner en marcha
la Unión Europea (UE), mientras la escalada de violencia en la
conflictiva zona continuó en la Franja de Gaza
en donde ya 111 palestinos han muerto por acciones del ejército hebreo.
El Consejo de Ministros de Asuntos Exteriores de la UE encargó el
11 de octubre de 2004 a Javier Solana, Alto Representante para la Política
Exterior y de Seguridad Común, la preparación de un plan destinado a
la consecución plena y satisfactoria de esa colaboración, informó un
portavoz de la oficina del dirigente español.
De acuerdo con el informe del portavoz a la prensa, el “plan de
acción” prevé la ejecución de varios puntos, entre los cuales se
encuentran el de la asistencia europea en materia de seguridad, la
reforma política, la reconstrucción, elecciones de los territorios
palestinos y una “definición diplomática clara del objetivo de
instaurar un Estado palestino basado en las fronteras de 1967”.
También el ministro de Asuntos Exteriores de España, Miguel
Angel Moratinos, al confirmar el encargo que
el Consejo hizo a Solana, se manifestó complacido porque la Unión
Europea decidiese “no perder más tiempo en declaraciones y
conclusiones sino obtener un mandato claro de acción” para intentar,
en un nuevo esfuerzo, sentar las bases definitivas para la solución pacífica
al conflicto que se ha intensificado a partir de septiembre del 28 de
septiembre de 2000 cuando se puso en marcha, por parte palestina, de la
“Intifada”, que solo ha originado más
violencia, dolor, sangre y muertes.
Con esta nueva decisión, la UE da prácticamente por finalizada,
sin haber comenzado a
aplicarse, la “Hoja de Ruta”, diseñada por esta Comunidad, Estados
Unidos, Rusia y la Organización de Naciones Unidas (ONU) y entregada el
30 de abril de 2004 a los gobiernos de Israel y de la Autoridad Nacional
Palestina (ANP) para que en tres fases se lograse una paz definitiva,
estableciendo en 2005 el Estado Palestino con fronteras oficialmente
delimitadas.
Por eso Moratinos aclaró que la
iniciativa “es una acción independiente de lo que opinen Israel,
Estados Unidos, Naciones Unidas o la Federación Rusa, porque Europa se
mueve asumiendo su responsabilidad” y aunque dijo que este plan
comunitario será “un instrumento para la aplicación de la Hoja de
Ruta”, destacó que “la novedad es que no estamos esperando a que
otros decidan por nosotros”.
Esta última afirmación tiene mucho que ver con el desencuentro
que existe entre el nuevo gobierno español y Estados Unidos y los
enfrentamientos que Francia y Alemania han tenido con esta Potencia por
la guerra de Irak, porque se pretende disminuir el “preponderante
papel” que está ejerciendo el gobierno del presidente norteamericano,
George Bush, en
este tema.
Mientras en Luxemburgo la UE diseñaba esa nueva estrategia
que, según Moratinos, incluirá cooperación
para la consolidación de la policía palestina, asistencia técnica y
de observación para la celebración de elecciones y ayuda económica y
social para dar esperanzas de vida a los ciudadanos palestinos, en la
Franja de Gaza continuó la ofensiva israelí
denominada “Días de Penitencia”, que el 12 de octubre inició su
tercera semana.
Solana deberá presentar su borrador del “plan de acción” a
los ministros antes de la Cumbre que los Presidentes y Jefes de Gobierno
del “Club de los 25” celebren en Bruselas
el próximo 5 de noviembre, para que sean estos quienes lo aprueben de
manera definitiva.
La acción bélica ordenada en la Franja de Gaza
por el Primer Ministro de Israel, Ariel Sharon,
tuvo el propósito de impedir la continuación de los disparos de
cohetes palestinos que originaron la muerte, el pasado 29 de septiembre,
de dos niños israelíes. Al parecer, este objetivo se ha conseguido
porque las acciones armadas palestinas han disminuido considerablemente.
Aunque el Consejo de Oficiales del ejército israelí recomendó
a Sharon dar por terminada la operación, el
Primer Ministro se muestra remiso a dar la orden de acabarla, pues
quiere “castigar severamente a los palestinos”, especialmente a los
integrantes de los tres grupos terroristas que operan con la absoluta
complacencia del presidente de la ANP, Yaser
Arafat, y del gobierno que dirige el Primer
Ministro, Ahmed Qureua
(Abú Alá), aunque este intentó, sin éxito, convencer a sus
dirigentes que pusieran fin a la violencia.
En medio del fragor de esta ofensiva, se registró un caso que
inmediatamente Israel negó estuviese comprometido en él: un pariente
del “rais”, Móussa
Arafat, funcionario palestino de seguridad,
escapó ileso de un nuevo atentado contra su vida, al estallar un coche
bomba cuando salía de su oficina. El año pasado había sido objeto de
otro atentado al registrarse una explosión en su oficina.
En julio pasado, el
presidente de la ANP intentó
designarlo como jefe de seguridad en Gaza,
pero dirigentes palestinos se opusieron a su nombramiento por
considerarlo uno de los funcionarios más corruptos, y se registraron
peligrosos disturbios que obligaron a Yaser Arafat
a desistir de su idea.
La operación “Días de Penitencia”, que se ha desarrollado
principalmente en el campamento de Jabaliya,
donde están censadas 103.646 personas de las cuales, al menos, 111 han
fallecido en las últimas dos semanas.
Desde ese lugar, al parecer, se lanzan los cohetes Qasam,
que transportan carga explosiva de 5 kilos y pueden alcanzar un objetivo
de 10 kilómetros, contra las fuerzas militares y población civil
israelí en acciones terroristas coordinadas por las Brigadas Ezedin
Al Qasam, el brazo armado del Movimiento de
Resistencia Islámica (Hamás).
Este grupo, que ha sufrido en pocos meses las bajas de tres de
sus máximos dirigentes por acciones armadas del ejército judío, entre
ellos el jeque Ahmed Yasin,
líder espiritual asesinado el pasado 22 de marzo, y su sucesor, el médico
Abdelaziz Al Rantisi,
el 17 de abril del mismo año, está
apoyado en sus acciones violentas por las bandas de Yihad
Islámica y las Brigadas Al Aqsa, brazo
armado del partido Al Fatah, liderado por Yaser
Arafat.
Para Lionel Brisson,
director de operaciones de la Agencia de
Naciones Unidas para la ayuda a los Refugiados de Palestina (UNRWA),
“la situación del campamento es muy mala. Nosotros no podemos aportar
lo necesario, y los israelíes alegan motivos de seguridad para
justificar sus repetidos bloqueos, que estrangulan la población”.
Brisson ha sido acusado por el
gobierno israelí de estar “protegiendo a los terroristas” y de
“llevar armamento de estos dentro de las ambulancias del organismo”,
lo que tanto este funcionario como el propio secretario de la Organización
de Naciones Unidas (ONU), el ghanés Kofi Annan,
han rechazado. Este último, además, ha
pedido a Sharon que presente las pruebas de
su acusación.
También el Consejo de Ministros de la UE, condenó “la
naturaleza desproporcionada de las acciones militares israelíes en Gaza”
y pidió a los dos gobiernos “detener la espiral de violencia” y a
pesar de la aprobación del “plan de acción”, reafirmó su
compromiso para apoyar la Hoja de Ruta, lo que no deja de ser, en cierta
forma, una contradicción porque, de todas maneras, será otra propuesta
diferente.
Moratinos, en declaraciones a la
prensa, afirmó que España desea que la iniciativa comunitaria sea
aprobada en la Cumbre del 5 de noviembre por los Presidentes y Jefes de
Gobierno, porque “para esa fecha ya habrá pasado las elecciones de
Estados Unidos” y estará, por tanto, “mucho más clara la
perspectiva internacional en que la Unión Europea debe movilizarse”.
Toda iniciativa que busque alcanzar la paz en una de las regiones
del mundo más castigadas por la violencia y el terrorismo tiene que ser
bien acogida, pero la UE debe comprender que, sobre la base de las
declaraciones en donde se quiere culpar exclusivamente a Estados Unidos
de la situación actual en Oriente Medio y quitarlo de en medio, nada se
logrará.
Las divergencias hispano-estadounidenses, que diariamente
se agrandan cada vez más, no deben influir y la UE tendrá que,
necesariamente, pedir a sus Ministros prudencia en sus declaraciones.
Estados Unidos y la UE tienen que jugar y cumplir un papel preponderante
para facilitar la paz entre israelíes y palestinos, y todos los
esfuerzos se deben dirigir hacia este objetivo. |