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Venezuela, atendiendo las órdenes directas de su presidente,
Hugo Chávez Frías, está comprometiéndose con una
peligrosa carrera armamentista, que de momento le ha permitido comprar
41 helicópteros y, además, se
encuentra estudiando una oferta rusa para la adquisición de aviones Mig
29 y de fusiles AK47 Kalashnikov.
El Congreso Venezolano, a través del presidente de la Comisión
de Seguridad, Néstor León Heredia, del partido de gobierno, dijo el 10
de octubre de 2004 que su país únicamente ha adquirido esos 41 helicópteros
y que descarta comprar más aeronaves, mientras desde Moscú, el
embajador del país suramericano, Carlos Mendoza Potellá,
declaró que “Venezuela sí se ha planteado la adquisición de nuevos
equipos e intercambio militar con Rusia”.
También León Heredia informó que la Comisión de Seguridad que
preside “está trabajando con el Ministerio de Defensa” con el propósito
de diagnosticar “el estado actual de los equipos militares venezolanos
y su capacidad operativa”, y expresó que junto con los helicópteros
se están comprando también “radares de alarma temprana y un sistema
de localización por energía calórica”.
Aunque el embajador Mendoza desmintió que “se vayan a adquirir
aviones Mig 29” –que les fueron ofrecido
por el gobierno ruso-, sí expresó que su país tiene un “gran e
inmediato interés” por la “reposición de equipo militar del Ejército,
pero en materia de armas, balas y repuestos” porque, a su juicio,
“Rusia tiene cosas buenas y baratas que ofrecer”.
Asimismo, León Heredia declaró que está descartado que se
estudie la compra de aviones F-16 y Mirage,
porque “el parque de esos aparatos de la Fuerza Aérea venezolana está
operativo y en buen estado” y no es necesario “realizar nuevas
inversiones, como sí lo era en el caso de los helicópteros”.
El vicepresidente venezolano, José Vicente Rangel,
el funcionario más temido por la oposición después de Chávez, realizó
el mes pasado una visita oficial a Moscú, que el embajador Mendoza Potellá
confirmó y, según fuentes rusas, trató el tema de la “compra de
armas y aviones”.
Junto a Rangel visitaron Moscú los
miembros de una misión militar venezolana, la que acordó un convenio
de “intercambio educativo de entrenamiento y lucha antiterrorista”,
pero el embajador Mendoza dijo que no se ha fijado aún la fecha para
empezar a ponerlo en marcha, aunque confió en que “sea lo más pronto
posible”.
Chávez, durante una reciente intervención anunció que el
gobierno “reforzará la frontera –con Colombia- para “evitar
sucesos como el asesinato de militares y una ingeniera”, ocurrido el
17 del pasado mes.
Al parecer, terroristas colombianos fueron los autores del
séxtuple crimen, aunque no se sabe si eran miembros de las Fuerzas
Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc) o
del Ejército de Liberación Nacional (Eln),
a pesar que ambas bandas criminales han sido respaldadas en sus acciones
por el propio gobierno de Chávez, como lo han denunciado continuamente
Colombia y Estados Unidos.
Aunque el gobierno y el parlamento venezolanos tratan de
“quitar hierro al asunto” y afirman que no se está “iniciando
ninguna carrera armamentista”, al embajador en Rusia se le “fue la
lengua”, y tras confirmar que antes de finalizar el presente año
llegarán a Caracas los primeros 10 de los 41 helicópteros comprados,
expresó que se están adquiriendo en Bélgica equipos Fal
y se “estudia una propuesta de Rusia que está ofreciendo la venta de
AK 47 Kalashnikov”.
“Esta puede ser una buena oferta para restablecer nuestro
armamento convencional, pero no está decidido, pues ellos ofrecen y
nosotros decidimos”. El funcionario diplomático también expresó que
“eso desde luego, que está planteado, así como nosotros hacemos con
todos los países del mundo, evaluamos las ofertas que existen y vemos
qué es lo más conveniente para nuestro país”.
La principal empresa rusa de armas, la estatal “Rosoboronoexport”
se ha encargado de realizar las ofertas a Venezuela y sus instalaciones
han sido visitadas en más de una ocasión por el embajador Mendoza Potellá.
En Caracas, durante sus declaraciones, el diputado León Heredia,
expresó que “más que comprar nuevo armamento, estamos orientados a
profundizar el sistema nacional de inteligencia integral con equipos de
comunicaciones y estamos manejando cotizaciones israelíes y
alemanas”.
El gobierno venezolano se han mantenido casi en silencio tras
conocerse la compra de los helicópteros y las gestiones que se están
realizando para las otras armas, por lo cual León Heredia se ha
convertido prácticamente en el “portavoz” de los dos poderes: el
ejecutivo y el legislativo.
Según este diputado, “el reforzamiento del poder militar en
Venezuela no apunta hacia el inicio de una carrera armamentista sino a
los principios de equipamiento, adiestramiento y movilidad que dictó el
presidente Chávez”. El mandatario también ordenó, que “se
concretara la unidad cívico-militar, en la que los militares sirvan más
como unidades de apoyo a la ciudadanía y colaboren con el desarrollo
integral del país”.
En Estados Unidos y Colombia, en cambio, se piensa que Chávez
está decidido a convertir a Venezuela en “el líder armado de Suramérica”
y que está “jugando a una peligrosa política guerrera que se le
puede volver en su contra”.
Un portavoz del Departamento estadounidense de Estado, que
pidió el anonimato, dijo que el mandatario venezolano está
“siguiendo fielmente las instrucciones que le ha dado su `íntimo
amigo`, el dictador cubano, Fidel Castro, para tratar de amedrentar, con
las armas, al continente americano”.
Como Chávez no es una persona dialogante y todo lo quiere hacer
por el poder de la fuerza, como lo ha denunciado la oposición, también
a nivel interno continúa su escalada de enfrentamientos personales y
ahora le ha tocado el turno al Banco Central de Venezuela, institución
a la cual amenazó el 10 de octubre durante su programa dominical “Aló,
Presidente”, con el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), si no entrega
fondos al gobierno.
A principios de este año Chávez pidió a los directivos de ese
banco que entregasen al gobierno 1.000 millones de dólares de las
reservas internacionales para financiar presuntos programas sociales del
gobierno.
Esos fondos los requería urgentemente el presidente para buscar
atraer a gentes de escasos recursos económicos para que le votasen en
el referendo en donde se jugaba su suerte política el 15 de agosto
pasado y que ganó bajo las acusaciones de la oposición de haber
“cometido un escandaloso fraude en connivencia con tres miembros del
Consejo Nacional Electoral (CNE), encabezados por el “chavista”
presidente, Francisco Carrasquero.
Los directivos del Banco, ateniéndose a las leyes del propio
organismo, negaron la entrega de ese dinero a Chávez porque hay una
prohibición expresa para usar las reservas internacionales en
financiaciones de programas gubernamentales.
“Señores del Banco Central, iremos al Tribunal Supremo de
Justicia para que le den hasta el último centavo al pueblo
venezolano”, fue la amenaza que Chávez lanzó en su kilométrico
programa. El TSJ está presidido por otro “chavista”,
Iván Rincón, sobre cuya independencia jurídica y personal existen
muchas dudas en Venezuela.
Venezuela dados los antecedentes de su presidente, se convertiría
en el máximo peligro para la región, y en especial para su vecino,
Colombia, en caso que no detenga la carrera armamentista. Su apoyo a los
terroristas colombianos, las enseñanzas que recibe de su aliado Fidel
Castro y su poco apego a los valores democráticos, son para la oposición
venezolana, “tres mechas que se pueden prender en cualquier momento y
que podrían, incluso, originar un conflicto bélico”. |