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ORIENTE MEDIO: LA “INTIFADA”,
SINONIMO DE TERRORISMO
El plan ideado por el presidente de la Autoridad Nacional Palestina
(ANP), Yaser Arafat, para protestar y combatir la ocupación de
Cisjordania y la Franja de Gaza por parte de Israel, denominado la
“Intifada” y que comenzó su andadura de sangre el 28 de septiembre
de 2000, es actualmente un sinónimo de terrorismo, que impide cualquier
posibilidad de alcanzar la paz en la atormentada y violenta región de
Oriente Medio.
Las cifras de muertos palestinos e israelíes han registrado un
considerable aumento a lo largo del actual año, y de acuerdo con
informaciones oficiales conocidas el 28 de septiembre de 2004, un
mínimo de 4.000 palestinos y de 1.000 israelíes han fallecido como
consecuencia de los ataques palestinos respondidos con el mismo énfasis
de violencia por el ejército vecino.
Si al 31 de diciembre de 2003, las cifras señalaban que los muertos
ascendían a 3.855 palestinos y 900 israelíes, todos los
enfrentamientos armados, los ataques terroristas y suicidas, han hecho
que durante los primeros nueves meses de 2004 fallecieran otros 145 por
parte palestina y 100 por la israelí, mientras los heridos y lesionados
llegan ya a 38.100, con un aumento de 238 por ambas partes.
En la última semana, además, la situación ha empeorado
considerablemente y ante la nueva situación de violencia, el gobierno
palestino decretó el pasado dos de octubre el estado de emergencia tras
un ataque israelí en la Franja de Gaza, cuya ofensiva ha dejado no
menos de 60 palestinos muertos en cuatro días, además de numerosos
heridos, con lo cual las cifras del 28 de septiembre tienen,
lamentablemente, un nuevo incremento.
Arafat es, sin duda, el autor del peor plan terrorista, y el cual se ha
cebado en sus propios compatriotas porque ha encontrado un enemigo tenaz
en el primer ministro de Israel, Ariel Sharon, que también es un
fanático amante de la violencia. Son dos dirigentes que no merecen
regir los destinos de sus respectivas zonas y mientras estén,
especialmente el “rais”, es casi imposible pensar en una paz
duradera en la región.
Al celebrarse el cuarto aniversario de la “Intifada”, el dirigente
Nabil Abu Rudeina, consejero de Arafat, afirmó que “el pueblo
palestino sigue apegado a sus derechos y al establecimiento de su Estado
independiente, con Jerusalén como capital”, porque a su juicio, “es
el único camino para llegar a la paz, la seguridad y la estabilidad de
la región”.
Este es un juicio descabellado y fuera de toda realidad, porque mientras
los palestinos sigan insistiendo en sus acciones terroristas, el
gobierno de Sharon continuará respondiendo con la Ley del Talión y las
posibilidades para una real pacificación de la región seguirán
estando a “años-luz”.
Cuando el mundo creyó ver una “luz al final del túnel” para
alcanzar los compromisos necesarios de las partes con la “Hoja de
Ruta”, el más completo plan de paz para la zona, entregada a los
dirigentes de los dos gobiernos el 30 de abril de 2003, y elaborado por
Estados Unidos, la Comunidad Europea, Rusia y la Organización de
Naciones Unidas (ONU), Arafat, al ordenar seguir la violencia, y Sharon,
al responder con la misma arma, le dieron un entierro de tercera
clase.
De ese plan, compuesto por tres fases, no se ha cumplido ni siquiera la
primera, que debía estar superada el pasado 31 de diciembre y, por
tanto, es prácticamente imposible que en el año 2005 haya un Estado
Palestino, como lo indica la tercera y última fase.
El cuarto aniversario de la “Intifada”, o plan de violencia, se
celebró dentro de una nueva polémica (..y van….) entre israelíes y
palestinos acerca de la Explanada de las Mezquitas, lugar santo del
Islam en Jerusalén (el tercero, en el orden de importancia) por la
advertencia que lanzó el gobierno israelí el pasado 26 de septiembre
sobre el riesgo de hundimiento de una parte de aquella.
La Explanada de las Mezquitas (a la que los judíos consideran sagrado y
llaman el monte del Templo) se convirtió en un lugar clave para el
inicio de la acción violenta palestina porque la “Intifada”
estalló tras la visita que Sharon, por entonces jefe de la oposición
al gobierno socialista de Israel, la visitó en septiembre de 2000 y los
palestinos la consideraron como un desafío.
El gobierno israelí a través de su funcionario advirtió ese 26 de
septiembre sobre la existencia de un “serio riesgo” por la gran
posibilidad que una sala de plegaria, situada bajo el patio de la
Explanada, “pueda hundirse”, en caso de no ser reparada, lo que
podría ocasionar una actuación de la policía de ese país para
limitar el acceso durante el “mes de ayuno musulmán del Ramadán”,
que comenzará a mediados del actual mes.
Los palestinos consideran que esa Explanada de las Mezquitas les
pertenece porque Jerusalén es la capital de “su Estado” y
consideraron la declaración del funcionario judío como “un intento
de injerencia israelí”.
Sharon también afronta serios problemas en su propio país, en donde se
le denomina ahora “traidor”, por parte de miembros y activistas de
su propio partido, el Likud, por su anunciado plan de desmantelamiento
de las 21 colonias de la Franja de Gaza y de cuatro en el norte de
Cisjordania, antes de finalizar el año 2005.
“Actúo de forma democrática. El Likud está en contra mía pero
también soy Primer Ministro y responsable ante el pueblo y el Estado de
Israel”, afirmó el mes pasado Sharon para responder a las críticas
de sus propios copartidarios que le acusan de estar “obedeciendo
órdenes del presidente estadounidense (George) Bush”.
La actual situación que se vive en el Medio Oriente es bastante
delicada porque el ejército de Israel está llevando a cabo una amplia
y fuerte ofensiva tras haber descubierto y dado muerte a cuatro
terroristas palestinos fuertemente armados y que habían atravesado la
valla que separa la parte norte de la Franja de Gaza de Israel, con el
objetivo de cometer un nuevo atentado.
Dos grupos terroristas palestinos, Las Brigadas de los Mártires de Al
Aqsa –brazo armado del partido Al Fatah, presidido por Arafat-, e
Izedin Al Qasam, milicia del Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás),
se adjudicaron la autoría del ataque que esos cuatro palestinos iban a
realizar en Israel
Arafat pidió al Consejo de Seguridad de la ONU, el 2 de octubre, que
realice una reunión urgente para tratar este delicado tema pero, desde
luego, para nada se refirió a la acción terrorista que iban a realizar
sus compatriotas muertos, porque él ha sido el “arquitecto” de la
violencia palestina contra Israel.
El gobierno de la ANP, tras solicitar “ayuda humanitaria”, lanzó un
ataque contra la comunidad internacional, calificando de “silencio del
mundo ante los crímenes monstruosos e inhumanos de Israel”, luego que
Sharon dijo que las tropas militares israelíes debían ampliar su
incursión hacia el norte de Gaza.
Ismail Haniye, jefe de Hamás en la Franja de Gaza, señaló, en un
comunicado, que su grupo “está dispuesto a interrumpir el lanzamiento
de cohetes `Qasam` si Israel pone fin a sus invasiones y agresiones
contra los palestinos”. Pero nadie cree en ello porque a lo largo de
los últimos cuatro años, los tres grupos terroristas palestinos han
incumplido todos sus compromisos y promesas, aún los firmados.
El combatir la violencia con violencia ha impedido a Israel acabar con
la “Intifada” y por eso la situación en el Medio Oriente continúa
viviendo en la incertidumbre y la paz está cada día más lejana. Lo
malo, además, es que quien “ha nacido terrorista, muere
terrorista”. Y tanto Arafat como Sharon, se encuentran dentro de esa
común denominación.
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