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POBLACION MUNDIAL NO CRECERA EN
EUROPA
A lo largo de las próximas cuatro décadas continuará el crecimiento
de la población mundial con excepción de Europa, de acuerdo con un
informe oficial de Population Reference Bureau (PTB), una organización
privada de estudios demográficos, que lo dio a conocer en Washington el
pasado 17 de agosto de 2004, a través del autor del mismo, Carl Haub.
En la actualidad la población mundial alcanza a 6.396 millones de
personas, dijo en su informe anual el PTB, de los cuales 5.190 millones
habitan en los países conocidos como “menos desarrollados”,
mientras otros 1.206 millones viven en los “más desarrollados”, una
diferencia muy notable que, a su vez, demuestra inequívocamente, el por
qué de las enormes diferencias que existen entre uno y otro mundo.
Tres de los principales países europeos, Alemania, Italia y Rusia,
perderán una apreciable cantidad de población hacia la mitad del
actual siglo, mientras en otros como Francia, España, Portugal,
República Checa, Polonia, Hungría y Holanda, la disminución de
habitantes será menor, aunque muy significativa.
Europa es el continente que, según todos los estudios realizados
últimamente tiene “negras perspectivas” en lo que se refiere a su
población, porque el 9 de diciembre de 2003 un informe de la
Organización de las Naciones Unidas (ONU), dado a conocer en Nueva York,
también señaló que de los 728 millones de habitantes censados en el
año 2000 se pasará en 300 años a la “pobre cifra” de 90 millones.
España será dentro de dos siglos uno de los países más afectados con
ese descenso, pues de sus actuales 41 millones de habitantes pasaría a
contar solamente con 617.000 en el año 2.300, indicó el informe
realizado por la División de Población del Departamento de Asuntos
Económicos y Sociales de la ONU (DESA).
Este informe del DESA dice que el cálculo se basa en un “diferente
índice de fecundidad” y la presunción que la “esperanza de vida va
en aumento y la mortalidad decrece, lo que conlleva un envejecimiento de
la población” en el Viejo Continente.
La tendencia a la baja cambiaría, según los expertos de la ONU, si los
gobiernos de los países europeos adoptan varias medidas socio-laborales
y sanitarias y ofrecieran, además, incentivos económicos a las parejas
para que se decidan a tener hijos en cantidades
suficientes que permitan superar “el cada vez más preocupante
envejecimiento de la población”.
Para la ONU, en Italia existen unos “paupérrimos” niveles de
fecundidad, que “son los más bajos de la región”. En el mundo, el
nivel de fertilidad está actualmente establecido en 2,7 hijos por
mujer, “una cifra muy lejana en Europa”, y por esa causa el “viejo
continente” está
señalado con un “dedo acusador”.
En la actualidad, según el informe del PRB, los diez países más
poblados de la tierra son China, India, Estados Unidos, Indonesia,
Brasil, Pakistán, Rusia, Bangladesh, Nigeria y Japón, país este
último que en los próximos 45 años perderá un 20 por ciento de su
población.
No obstante, este orden cambiará hacia el 2050, y según el informe del
PRB, los diez países más poblados por esa fecha serán, India, China,
Estados Unidos, Indonesia, Nigeria, Pakistán, Bangladesh, Brasil,
República del Congo y Etiopía.
Estados Unidos, dentro de los países industrializados constituirá en
la primera mitad del siglo XXI una excepción porque su población
seguirá creciendo, principalmente debido a la inmigración, y
registrará un aumento equivalente al 43 por ciento, pasando de los 293
millones actuales a cerca de 420 millones en el año 2050.
El continente americano será uno de los que mayor crecimiento de
población registre, pues según el informe del PRB, América del Norte
pasará de los actuales 326 millones a 457 millones de seres humanos en
2050, y la de América Latina crecerá desde 549 millones, según el
censo actual, a 778 millones. La población de esta región tiene una
tasa de
natalidad de 22 por cada 1.000 habitantes.
Esa diferencia de crecimiento y de descenso es originada, dice el
informe, porque “el uso de planificación familiar se está
generalizando más en los países en desarrollo para que las mujeres
eviten los embarazos no deseados y bajen las tasas de natalidad”, dijo
Carl Haub.
El autor del informe añadió que “un prerrequisito claro es la
disponibilidad de anticonceptivos modernos para las parejas que tengan
el conocimiento y el deseo de usarlos”, a la vez que indicó que entre
las regiones en vía de desarrollo, América Latina y el Caribe
“están al
frente del uso de anticonceptivos”, pues el 70 por ciento de las
mujeres casadas con edades comprendidas entre 15 y 49 años “usan
algún método de prevención de embarazos, y el 62 por ciento usa
métodos modernos (médicos)”.
También en Asia, expresó Haub, con la excepción de China, “el 51
por ciento de las mujeres en la misma categoría usa algún método
anticonceptivo, y el 43 por ciento emplea anticonceptivos modernos”,
pero en el África subsahariana, únicamente el 21 por ciento de las
mujeres casadas con edades entre los 15 y 49 años emplea algún
“método anticonceptivo, y apenas el 14 por ciento usa sistemas
modernos”.
La mortalidad infantil, señaló el autor del informe, está
principalmente originada en esas regiones por “la falta de asistencia
prenatal y posnatal, como resultado de la carencia de clínicas y
profesionales capacitados”, y debido al “hecho de que persisten las
altas tasas de mortalidad en muchos países, sin embargo, oculta el
hecho que ha habido progresos reales en otras partes”.
La tasa de mortalidad infantil (bebés de menos de un año de edad) es
en América Latina y el Caribe de 29 por cada 1.000 nacimientos vivos;
en Asia asciende a 54, en África a 90 y en Europa y América del Norte
de 7 por cada 1.000 habitantes, de acuerdo con el informe del PRB.
En Latinoamérica y el Caribe no existe el problema del gran
envejecimiento de la población, como se registra en Europa, porque
únicamente el 6 por ciento de su población supera los 65 años,
mientras el 32 por ciento tiene menos de 15 años y las expectativas de
vida son
de 75 años para las mujeres y de 69 años para los hombres, indicó el
informe.
Mientras tanto, en el informe de la ONU de diciembre pasado, se señaló
que “las trabas laborales que sufren las mujeres embarazadas en la
Unión Europea constituyen también uno de los mayores problemas”, por
lo que pidió a los gobiernos una reforma urgente de las leyes para
evitar las discriminaciones y, sobre todo, “para que ellas se decidan
a tener hijos”, sin que “ello incida negativamente, como ocurre
actualmente en una gran mayoría de los países europeos en sus trabajos
y en sus profesiones”.
Ante estos informes realizados con seriedad y profesionalismo, son los
gobiernos los que tienen que efectuar la siguiente jugada y, sobre todo
los de Europa, para adaptar sus legislaciones a la situación que se
registra actualmente. Las leyes nunca pueden ser inamovibles porque se
necesita, con urgencia, aumentar los niveles de fecundidad a través de
la planificación adecuada de políticas económicas, sociales y medio
ambientales.
Las cifras que se barajan para España no son muy alentadoras, pues para
el año 2010 la población podría bajar hasta los 29 millones, aunque
podría registrarse luego una “tendencia ascendente y se llegaría,
probablemente, a los 32 millones en 300 años”, según el informe de
la ONU.
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