ACTUALIDAD INTERNACIONAL Y LATINOAMERICANA                  Guillermo Tribín Piedrahita 



AMERICA LATINA: TURISMO BUENO, BONITO Y BARATO  

    América Latina es la principal región del mundo, junto con África, en donde el turismo alcanzó en 2003 y  el primer semestre de 2004 cotas más altas de visitantes, mientras en Estados Unidos, tras el lamentable atentado del 11 de septiembre de 2002, y  Francia y España, los dos países que mayor afluencia de turistas registran a escala mundial, están “perdiendo sus encantos y atractivos” originando la principal preocupación de sus gobiernos, se supo el pasado 10 de agosto de 2004.  

    El turismo simbolizado en lo “bueno, bonito y barato” están atrayendo significativas cantidades de visitantes en América del   Sur, Central y el Caribe, que a causa de este rubro han visto aumentar considerablemente sus ingresos, lo que les ha obligado a mejorar sus infraestructuras y capacidades hoteleras, alimenticias y de ocio para atender a la creciente demanda.  

    Simultáneamente, esa ampliación del desarrollo turístico origina también que en Latinoamérica y el Caribe se hayan beneficiado las zonas rurales que han mejorado su capacidad de suministro de agua potable, del servicio de electricidad o de las carreteras de acceso y  también para que fomente el empleo con el objetivo de rebajar las altas tasas de desempleo o paro que existen en la región.    

    De acuerdo con declaraciones a los periodistas del presidente de la Comisión para las Américas de la Organización Mundial del Turismo (OMT), Guillermo Alvarado, de Costa Rica, los turistas que Estados Unidos perdió por segundo año consecutivo tras los atentados de los terroristas islamistas a las Torres Gemelas de Nueva York y a la sede del Pentágono, en Washington, los han venido recogiendo los países del área Latinoamericana y del Caribe, que ofrecen “numerosos atractivos a precios menos elevados, además de otras ventajas, entre ellas el paisaje y la idiosincrasia de sus gentes”.  

    Para Alvarado, que también es gerente del Instituto Costarricense de Turismo (ICT), ese notable incremento de turistas se  debe, igualmente,  a las ventajas económicas, pues el encarecimiento del euro –la moneda europea- frente al dólar en el mercado de divisas está “fomentando que los estadounidenses prefieran destinos turísticos en los que no pierden dinero con el cambio de moneda”.  

    Latinoamericanos y caribeños están ofreciendo a estadounidenses y europeos, de manera preferencial, novedades muy atractivas para el turismo con las rutas ecológicas y étnicas, los recorridos a pie o en bicicleta o las montañas, además de bellos paisajes en donde los diversos colores se acoplan con una naturaleza verde, de cielos azules, imponentes cordilleras, volcanes de nieves perpetuas y la tradicional gentileza y hospitalidad de sus gentes, además de diversos climas que van desde el más intenso frío, a temperaturas primaverales o muy calurosas.  

    En el Caribe, por ejemplo, destacan el “tour del café”  que ofrece Guatemala; los 360 kilómetros de playas, su parte de la cultura maya o los 25 volcanes en los 22.000 kilómetros cuadrados que tiene El Salvador,  mientras Honduras les muestra los atractivos de los parques nacionales de la Sierra de Agalta, de la Muralla y de Cusuco.  

    Argentina, Brasil, Colombia, Chile, Perú, Ecuador, Venezuela, entre otros países suramericanos, y Puerto Rico, República Dominicana, Cuba, entre los caribeños, tienen playas y lugares muy hermosos y especiales, que encantan a los visitantes que los visitan por primera vez y que luego repiten para poder disfrutar de todas las ofertas turísticas que esos países les proponen.  

    Según Alvarado,  América Latina “está apostando muy fuerte” por otro tipo de turismo diferente al del “todo incluido” que a su juicio está “tan explotado”, para cambiarlo por el rural, la naturaleza o los congresos de organizaciones y empresas del resto del mundo.  

    La planificación y las buenas prácticas ambientales son ahora las principales acciones que ejecutan los distintos gobiernos de la región, que apostarán para ello por un “desarrollo sostenible”, sabedores que el turismo puede convertirse en una de las mejores fuentes para sus debilitadas economías, señaló Alvarado.  

    El turismo hacia Centroamérica y el Caribe lo realizan de manera preferente los norteamericanos, canadienses y mexicanos por la proximidad geográfica, mientras en América Latina los estadounidenses y los nacionales de los distintos países que ahora no viajan, por razones de costo a Europa, prefieren conocer otros de su propia región y “recorren los vecinos”, afirmó Alvarado.  

    Los europeos que están viajando en mayor cantidad a Latinoamérica y el Caribe encuentran también otra ventaja para que “su dinero les rinda mucho más”, como es el relativo al cambio. Así, dice Alvarado, un europeo “consigue que 1.000 euros se conviertan en 1.275 dólares”, lo que permite “adquirir un paquete turístico de tres días en cualquier país de Suramérica, Centroamérica o el Caribe”.  

    Pero si en América Latina y el Caribe, los gobernantes se están “frotando felizmente las manos” por ese incremento del turismo que les está proporcionando una número elevado de divisas, en Francia y  España, por ejemplo, primero y segundo países en el mundo en la recepción de visitantes, existe preocupación entre sus gobernantes y los empresarios de este sector por  la disminución de sus ingresos turísticos.  

    El ministro de Industria, Turismo y Comercio español, José Montilla, declaró recientemente, que el “modelo turístico de sol y playa está agotado y en dificultades”, reconociendo que otros países del Mediterráneo, “están recibiendo a los turistas que ya no prefieren venir a España”.  

    En Francia, en mucha menor proporción, también se está registrando el mismo fenómeno de huida de turistas que aprovechan otros países que ofrecen “sol y playa” con otra gran ventaja: bajos precios y una alta calidad en hoteles, alimentación y otras actividades de ocio más variadas.  

    De acuerdo con las informaciones entregadas a la prensa por el vicepresidente de la Alianza para la Excelencia Turística (Exceltur), José Luis Zoreda, en los meses transcurridos de 2004, en otros países que están promoviendo un turismo más apetecible que en España y Francia, se han registrado significativos porcentajes de crecimiento de visitantes.  

    Por ejemplo, en Turquía el aumento turístico en el primer semestre de esta año equivale a un 53,5 por ciento respecto a 2003, mientras en Egipto alcanzó a 52,4, Bulgaria a 25,3, Marruecos al 20 por ciento, igual cifra que en Túnez, mientras en España el crecimiento será únicamente del 0,9, con una pérdida no menor de 263 millones de euros, debido a la baja del 5,9 por ciento en el gasto promedio del turista extranjero.  

    España tenía una proyección, según Zoreda,  de 53,2 millones de turistas para el presente año, pero se considera que será de 52,8 millones –cantidad similar a la de 2003- y con un gasto menor por persona que alcanzará sólo a 695,75 euros en promedio, sufriendo las consecuencias de esa disminución especialmente las comunidades de Andalucía, Baleares, Canarias y Cataluña.  

    También la estancia media del turista en España cayó en los cinco primeros meses de 2004, acumulando una reducción de 0,5 puntos en los últimos cuatro años, según las cifras oficiales suministradas por el ministerio que preside Montilla.  

    Para este funcionario, el “turismo de masas” que se desarrolló en España, especialmente en sus costas, “está perdiendo terreno porque su relación precio-calidad se queda corta frente a otros destinos”, y porque existen otros tres factores predominantes para la reducción de visitantes: las dificultades económicas que sufren Alemania y Francia, de donde procede un alto porcentaje de turistas, la firmeza del euro -como lo anotaba el costarricense Alvarado- y la creciente competencia de algunos países cercanos a España, entre ellos Marruecos y Túnez.  

    Los empresarios turísticos han pedido al nuevo gobierno socialista que preside José Luis Rodríguez Zapatero, una mayor inversión en infraestructura y en promocionar a España, pero el ejecutivo, a su vez, les solicitado, que mejoren la calidad de sus ofertas y de los precios no solo para atraer turistas sino para evitar más inflación, y que las diversifiquen hacia otros campos, como el rural, el gastronómico, el cultural, y que se apueste más hacia la calidad que hacia la cantidad, porque con ellas se atraen menos turistas pero son mayores los ingresos.  

    “El turista que recibe más calidad se siente más a gusto en España y no solo repite en otras oportunidades su visita sino que a través del `voz a voz` hace que muchos amigos y familiares compatriotas se interesen por venir. Pero deben encontrar buenos lugares para hospedarse y precios menos costosos, y en ellos los empresarios tienen que jugar un papel muy especial”, dijo un portavoz de la secretaría de Turismo.      

    Los hoteles españoles, según las cifras oficiales, han perdido en el último quinquenio un 10 por ciento en su ocupación, pasando del 64,5 por ciento registrado en 1999 al 54,5 en el año 2003, mientras que en términos reales el gasto promedio del turista extranjero cayó en el primer semestre de 2004 en un 5,9 por ciento, equiparándose al registrado en 1999.  

    España, a través de su gobierno y de los empresarios, tendrá que hacer un amplio esfuerzo para que los turistas vuelvan a encontrar atractivos que les hagan venir a este país. Ni al Estado ni a quienes manejen privadamente el sector les interesa “matar la gallina de los huevos de oro”, porque esta industria representa mucho en la economía y es un motor de supervivencia y empleo para millones de personas.

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