ACTUALIDAD INTERNACIONAL Y LATINOAMERICANA                  Guillermo Tribín Piedrahita 



VENEZUELA: LA SANGRE VOLVIO A CORRER POR CALLES DE CARACAS
 
    Al igual que en abril pasado, la sangre volvió a correr nuevamente en diciembre por las calles de Caracas, originando una tensión desbordada en Venezuela y dejando, de momento, un saldo de varios muertos y heridos que enlutó la quinta jornada de huelga general convocada por  las "fuerzas vivas" del país para obligar al presidente, Hugo Chávez, a renunciar.
 
    La emblemática Plaza de Altamira, convertida en el "fortín" de la oposición, fue el sangriento escenario de una ráfaga de metralla que ocasionó tres muertos y 28 heridos dentro de una multitud contraria a la continuación de Chávez en el poder, que estaba congregada en ese lugar de "forma pacífica", según declararon miembros de la Coordinadora Democrática (CD).
 
    "El tiroteo dejó, por lo menos tres muertos y 28 heridos", afirmó el coronel Rodolfo Briceño, jefe del Cuerpo de Bomberos de Caracas.
 
    Nada hacía presentir que se "mascaba una tragedia" pero al empezar los disparos la multitud, en medio del pánico, comenzó a correr de un sitio para otro de la plaza, de acuerdo con testigos presenciales, mientras aumentaba la tensión  y se acusaba a Chávez de haber "ordenado la matanza".
 
    "No tengo dudas, realmente, de que el único responsable de estos hechos de violencia es Chávez", denunció el presidente de la Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV), Carlos Ortega, mientras el gobierno, a través del vicepresidente, José Vicente Rangel, pidió a los dirigentes de la oposición que "no especulen sobre la autoría del atentado y no actúen irresponsablemente culpando, sin ninguna prueba al oficialismo, cuando apenas comienzan las investigaciones".
 
   Ortega le respondió que "he denunciado en varias oportunidades que estamos en manos de un demente, de un criminal, de un asesino representado en el señor Chávez, quien representa un inminente peligro, no solo para los venezolanos sino para el mundo entero".
 
    El Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA), César Gaviria Trujillo, quien se encuentra en Caracas intentando que vuelva a reunirse la "mesa de negociación y acuerdos", convocada por el organismo internacional para buscar "una salida política a la crisis", pidió "calma, serenidad y respeto mutuo" a los venezolanos.
 
   También pidió al presidente reanudar las conversaciones con la oposición, a lo que Chávez respondió positivamente. No se sabe, de momento, cuando los representantes del gobierno y de la CD volverán a reunirse, pero la OEA considera que ambos "deben hacer un esfuerzo patriótico" para evitar que "la situación política y el orden público sigan deteriorándose".
 
    El pasado 12 de abril, cuando un pasajero "golpe de opinión" derribó del poder a Chávez por 48 horas, también murieron 20 personas y 300 quedaron heridas, por lo que los sucesos sangrientos están originando preocupación a la CD que considera que "el gobierno tiene una serie de matones y francotiradores" para asesinar a la oposición.
 
    Venezuela, además de los sucesos sangrientos y el deterioro del orden público, empieza a vivir otro problema que puede convertirse en muy grave si continúa la huelga general: el desabastecimiento de combustibles. Ya muchas estaciones de distribución muestran grandes carteles que selñalan: "No hay gasolina". El país puede también paralizarse por esta otra razón.
 
   La huelga de algunos barcos está también causando problemas con la exportación del petróleo y, consiguientemente, mermando los ingresos del país que, tiene en el "oro negro" el principal ingreso de divisas.
 
   El portugués Joao de Gouvela, de 39 años, que fue capturado, aparece como el principal sospechoso de haber originado las muertes a tres personas, entre ellas una mujer pero, al mismo tiempo, se señaló que al existir también 28 heridos, es "imposible que una sóla persona pueda haberlo hecho, por lo que otras tuvieron que participar en los graves acontecimientos".
 
   El alcalde del municipio caraqueño de Chacao, Leopoldo López, dijo que Gouvela confesó "haberse bajado de una moto cerca del lugar del ataque" y de "disparar a mansalva, unas diez veces". Junto con el ciudadano portugués se encuentran detenidas otras seis personas que, presuntamente, participaron en el tiroteo contra la pacífica multitud.
 
   El general Enrique Medina Gómez, uno de los altos oficiales disidentes, pidió al ejército de su país solidarizarse con las gentes que piden la renuncia de Chávez, "como lo hizo el 11 de abril".
 
    La ampliación de la "crisis política" y el "deterioro de la situación" empiezan a preocupar en el mundo, y el gobierno de Estados Unidos expresó que está "gravemente preocupado por la situación en Venezuela, en razón del potencial de la escala de violencia".
 
    El departamento de Estado, a través de un comunicado emitido en Washington, también pidió a los estadounidenses "aplazar todo viaje no esencial" a Venezuela, y a los que residen en él, que "estén muy atentos a su propia seguridad y consideren dejar el país".
 
    Esta última advertencia hace pensar que Estados Unidos tiene "informes muy serios y exactos" del problema y de su más que posible radicalización, lo que también podría afectar muy seriamente a sus países vecinos, Brasil, Colombia y Ecuador, principalmente.
 
    El gobierno está obligado ahora a "realizar una investigación pronta y seria", como le reclamó Gaviria, a nombre de la OEA, y como le pide la oposición, porque la temperatura política puede subir muchos grados y el problema se le puede salir de sus manos. El deterioro es tan evidente, que en Venezuela nadie cree que la "mesa de negociación y acuerdos" pueda lograr reunirse, y en caso de hacerlo, encontrar soluciones. 
 
    Todo en el país se ha radicalizado bajo una sóla propuesta: que Chávez abandone el poder. Y el presidente no parece estar, ni mucho menos, de acuerdo con semejante petición. El tiempo, como siempre, dará la razón a unos y la quitará a otros. ¿A quiénes?. Esa es la gran incógnita.

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