ACTUALIDAD INTERNACIONAL Y LATINOAMERICANA                  Guillermo Tribín Piedrahita 



VENEZUELA. PROGRAMA GOBIERNO DE OPOSICION TRAS REFERENDO  

    Convencida como está de su victoria en el referendo revocatorio del mandato del actual presidente de Venezuela, Hugo Chávez, la oposición democrática dio a conocer el 9 de julio de 2004 un ambicioso “programa de gobierno”, en el que destaca la apertura de la industria petrolera a la inversión privada y una postura diferente a la sostenida hasta ahora en la Organización de los Países Productores de Petróleo (OPEP).  

    El referendo revocatorio del mandato de Chávez se celebrará el próximo 15 de agosto, de acuerdo con la decisión tomada por el Consejo Nacional Electorales (CNE) el pasado 8 de junio, y los venezolanos tendrán que responder SI o NO a la pregunta que ese organismo hizo público con 60 días de antelación -el 15 de junio-, y que la oposición concretada en la Coordinadora Democrática (CD) aceptó, aunque la calificó de “tendenciosa”.  

    Tanto el gobierno como la oposición han venido realizando, desde el 3 de julio, intensas campañas para despertar el “apetito electoral” de los venezolanos y obtener la más amplia participación en esa “decisiva jornada”, como ambas partes la han calificado.  

    Para que la oposición obtenga su propósito de retirar del poder a Chávez –cuyo mandato vence el 19 de agosto de 2006- tendrá que haber depositado en las urnas un total de 3.757.775 votos y, desde luego, que el presidente no supere esta cifra. El censo electoral venezolano alcanza a 12.1 millones de personas.  

    La lucha de la oposición, a través de actos públicos, reuniones, propaganda, etc. se centra en contrarrestar la actitud del gobierno que está otorgando favores públicos a las gentes con el objeto de lograr su apoyo, mediante entregas de créditos a trabajadores mineros del sur del país, ayudas para la educación y otros recursos, sacados del erario público, y muchos “si estar presupuestados”.  

    El “programa de gobierno” presentado por un grupo opositor durante una conferencia de prensa se denomina “Consenso país, propuestas de políticas públicas para un gobierno de unidad para la conciliación y la reconstrucción nacional” y el cual dio a conocer públicamente el dirigente Diego Bautista Urbaneja, quien expresó su confianza porque la Coordinadora Democrática le otorgue “su apoyo total” durante el presente mes.  

    En un total de 117 páginas se señalan e indican las bases genéricas para un gobierno de transición que permanezca en el poder desde septiembre de 2004 hasta principios de 2007 cuando serían convocadas los comicios generales que servirían para  elegir al nuevo mandatario. De acuerdo con la Constitución venezolana, el 15 de septiembre deberá elegirse el mandatario que presidirá transitoriamente el ejecutivo nacional.  

    La apertura de la industria petrolera es básica, porque como lo indicó Bautista Urbaneja, “hay que abrir el sector de hidrocarburos a la inversión nacional e internacional en todos sus niveles de actividad”. Para lograr este objetivo, posiblemente se “requeriría una reforma de la ley de la materia”.  

    Venezuela es el quinto país productor de petróleo y el “oro negro”  constituye la principal fuente de ingresos. Actualmente es uno de los miembros de la OPEP, pero según Bautista Urbaneja, aunque el gobierno transitorio mantendrá al país en este organismo, lo “reorientará no hacia una mera defensa de los precios sino que se ponga más al día en función de atisbar los riesgos tecnológicos e intereses de largo plazo de países miembros”.  

    El “programa de gobierno” desea buscar otras fuentes efectivas de ingresos para evitar que la economía venezolana dependa exclusivamente de los “vaivenes actuales”, dijo Bautista, y para ello “buscará maximizar el impacto que este sector tiene, manejando la industria con políticas de producción, precios y regalías, basados en criterios flexibles y pragmáticos”.  

    Será necesario, para garantizar la efectividad del programa petrolero, modificar varios artículos, leyes y reglamentos, aunque dentro de la actual Constitución, la oposición considera que puede también ejecutarse, pero Bautista Urbaneja sostuvo en el encuentro con los periodistas que “habría que modificar algunas leyes, el ejemplo más claro es la ley de hidrocarburos” para hacerlo más viable.  

    Otros aspectos relacionados con programas sociales, reformas constitucionales, reorientación de la política exterior, menor dependencia política de Cuba sin ser un aliado sumiso de Estados Unidos, son  puntos importantes que consagra el “programa de gobierno” de la oposición.  

    Uno de los cambios políticos que propone el plan es el de recortar el periodo presidencial, que en vez de los seis años actuales deberá quedar únicamente en 4, porque “un buen presidente puede hacer mucho bien en 48 meses, pero un mal presidente puede hacer mucho daño en ese mismo periodo de tiempo y muchísimo más si continúan los 72 meses actuales”, a juicio de los autores del plan.  

    Es también propósito del programa realizar a fondo una “reorientación de la política exterior” destinada a recobrar la deteriorada imagen internacional que tiene actualmente Venezuela, y únicamente pensada y diseñada en lo que “le conviene al país y no en exportar una revolución”, como se lo “ha propuesto el actual gobierno contando con el decidido apoyo del dictador cubano Fidel Castro”  

    Lo que Bautista Urbaneja denominó las “misiones” o “programas sociales de Chávez”, en los que ha participado el gobierno cubano, también serán objeto de reforma si se revoca el mandato del actual presidente, pero no para eliminarlos totalmente sino para “otorgarles un carácter más universal y mejorar su control financiero”, a la vez que recuperar otros que el actual gobierno eliminó a pesar de favorecer a las clases más pobres.  

   Otra de las reformas de las leyes tiene que ver con la de Tierras y el otorgamiento de terrenos a los campesinos “a través de cartas agrarias”, el fortalecimiento de la descentralización regional, la recuperación institucional de las Fuerzas Armadas y el desarme obligatorio de la población civil que está “ilegalmente armada” y que con el actual gobierno se ha puesto de manifiesto porque los seguidores de “Chávez han promovido continuamente incidentes armados, originando víctimas mortales y heridos”.  

    El programa ofrece en su aspecto socio-económico, la creación de 280.000 puestos de trabajo en seis meses y 900.000 en un año, mediante la reactivación de la economía, fundamentalmente “de la industria de la construcción”, pero también a través de la industria y el comercio, para rebajar considerablemente la cifra de desempleo y evitar que continúe creciendo la pobreza  

    Este programa quiere que el próximo gobierno de unidad nacional, ”cuente con el absoluto respaldo de toda la oposición venezolana para que así se obtengan resultados evidentes que redunden en el beneficio de la población no solo en sus aspectos económicos y sociales sino en la recuperación de sus derechos humanos, ahora tan pisoteados”.  

    Hay que buscar, indudablemente nuevas opciones de gobierno, porque contando con ellas, Venezuela podrá recuperar su prestigio y, sobre todo, ser vista de nuevo, como una nación activa, en constante desarrollo y progresión y con sus gentes dispuestas a colaborar totalmente con el ejecutivo para que se alcancen los mejores objetivos.  

    Pero, por sobre todo, está obligada a “recuperar plenamente la libertad para todos los venezolanos y a acabar, de una vez por todas, con las desigualdades y los enfrentamientos que han promovido Chávez y su gabinete”, en los últimos cuatro años.

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