ACTUALIDAD INTERNACIONAL Y LATINOAMERICANA                  Guillermo Tribín Piedrahita 



VENEZUELA: CHAVEZ DENUNCIA POSIBLE ATENTADO  

    El presidente venezolano, Hugo Chávez Frías, denunció el 9 de mayo de 2004, en Caracas, un posible atentado contra su vida, que contaría con la participación de miembros de las Autodefensas Unidas de Colombia (Auc), un grupo terrorista de extrema derecha, 88 de cuyos miembros fueron detenidos a través de varios operativos militares venezolanos.  

    “Paramilitares venían a matarme” denunció el mandatario en su programa dominical “Aló, presidente”, quien definió la operación de los extremistas como “un golpe”, pues consideró que los 88 detenidos, posiblemente pertenecientes a uno de los tres grupos terroristas que operan en Colombia, buscaban “derrocarlo y asesinarlo”.  

    Desde Bogotá, el presidente colombiano, Álvaro Uribe Vélez, elogió la acción de las autoridades venezolanas y declaró a los periodistas que el gobierno de Chávez “hace bien en capturar a cualquiera que esté delinquiendo en ese país” pero, al mismo tiempo, lo exhortó como a los otros gobiernos vecinos a que “nos ayuden capturando delincuentes de Colombia, guerrilleros o paramilitares que actúen allí”.  

    El Jefe de Estado colombiano ofreció toda la “ayuda que sea necesaria al presidente Chávez para que se pueda conocer la verdad y saber lo que estaban haciendo esos hombres de las Auc en territorio venezolano”.  

    El gobierno colombiano ha venido insistiendo ante el que preside Chávez para que preste su colaboración y no apoye a los grupos terroristas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc) y Ejército de Liberación Nacional (Eln), tal como ha venido ocurriendo, aunque el mandatario venezolano  lo ha desmentido, a pesar de las acusaciones en este sentido de varios gobiernos colombianos y de Estados Unidos.  

    Unas declaraciones muy poco diplomáticas y sin mostrar ninguna prueba del embajador venezolano en Colombia, Carlos Rodolfo Santiago, obtuvieron también la inmediata respuesta de la embajadora colombiana en Caracas, Mariangela Holguín, quien rechazó “enfáticamente que Colombia esté metida en cualquier tipo de desestabilización de Venezuela”.  

    Santiago declaró en Bogotá que los “paramilitares detenidos son ex militares colombianos y que alguien debe haberlos ayudado a irse”, y señaló que “estamos investigando si tuvieron apoyo de Colombia”, a lo que Holguín respondió: “Hemos tratado de colaborar en lo que sea posible con el gobierno venezolano y hemos puesto al servicio del mismo toda la información que necesite”.  

    También desde Bogotá, el ahora jefe máximo de las Auc, Salvatore Mancuso, negó que su banda terrorista haya “organizado un complot contra el presidente Chávez” y aseguró que los miembros de esta llegan únicamente hasta la frontera, “y son las Farc y el Eln los únicos grupos colombianos con presencia en Venezuela”.  

    “Rechazamos las acusaciones que se nos están haciendo desde Venezuela por sus dirigentes, que solamente enfermos por el delirio mesiánico de perpetuarse en el poder por la fuerza de una dictadura en gestación, pueden alentar versiones tan alejadas de toda realidad”, dijo Mancuso a la prensa de su país.  

    Negó que su grupo terrorista tenga “cualquier clase de vínculos con la oposición venezolana” y afirmó que “no he enviado ni enviaré hombres de las Auc” a ese país porque, además, dijo, “allí a nosotros nos persiguen, lo que no pasa con los asesinos de las Farc y  Eln”.  

    Al denunciar públicamente la posibilidad de ser víctima de un atentado, Chávez dijo que los organizadores del “complot, que son mis opositores, quieren imponer su agenda del terror, una dictadura, por lo que estos grupos están organizándose para intentar el magnicidio”.  

     Como es costumbre, en su obsesión contra el gobierno de Estados Unidos, Chávez afirmó, en referencia los execrables e indignos actos cometidos por militares de este país en Irak, que “no habrá torturas –contra los detenidos- ni encapuchados, ni sadomasoquismo, porque nuestros soldados y policías no son sádicos”.  

    De acuerdo con las informaciones oficiales, los 88 presuntos miembros de las Auc fueron sorprendidos en la finca de Robert Alonso, un cubano que en fecha reciente se había autoproclamado el ideólogo del “Plan Guarimba”, que los venezolanos llevaron a cabo en febrero y marzo con protestas callejeras.  

    El director de la Policía Política Venezolana (DISIP), Miguel Rodríguez Torres, dijo que los paramilitares colombianos tenían conexiones con el grupo radical de oposición  “Bloque Democrático”, con militares disidentes y sectores de la también opositora Coordinadora Democrática (CD), organismos que inmediatamente rechazó esa “sucia y mentirosa acusación”, a través de su  portavoz, Enrique Mújica.  

    “El gobierno no ha dado la suficiente información y debe precisar de qué se trata”, dijo Mújica, que al rechazar “la violencia, venga de donde venga”, pidió a los venezolanos “mantenerse alerta ante la posibilidad que el gobierno pretenda utilizar esto para continuar la violencia o hacer algo contra sectores democráticos”.  

    Igualmente, el director de la DISIP afirmó que “entre los detenidos se encuentra un conocido `comandante` paramilitar de la zona colombiana de Cúcuta –capital del departamento colombiano Norte de Santander, fronterizo con Venezuela-, pero no lo identificó.  

    La televisora estatal mostró a una persona, vestida con traje camuflado de campaña, y cubierto por un pasamontañas, quien declaró que era “un campesino colombiano que fui traído a Venezuela por un grupo de militares venezolanos a cambio de 500.000 pesos colombianos (185 dólares)” y que el 12 de junio su grupo con 130 efectivos iba a “asaltar un destacamento militar”, pero no se refirió a un posible atentado contra el presidente Chávez.  

    El que fue dos veces ex presidente venezolano Carlos Andrés Pérez, en declaraciones desde Miami  a la Cadena Radial Colombiana (CARACOL), negó estar involucrado en cualquier acción  para intentar retirar a Hugo Chávez del poder y dijo que “la denuncia del mandatario no es cierta” y que éste ha “rechazado todas las salidas pacíficas que se le han presentado”.  

    “Todo es mentira. Chávez ya no sabe qué hacer para defenderse de la difícil situación en que se encuentra”,  dijo Pérez, añadiendo que ahora se “está inventando un inexistente atentado porque no quiere hacer el referendo revocatorio de su mandato porque sabe muy bien que lo perderá”.  

    Pérez, que gobernó Venezuela en los periodos 1974-1979 y 1989-1993 fue víctima de un frustrado golpe de estado por parte de Chávez, un ex coronel de paracaidistas, que estuvo varios meses detenido por esa acción.  

   El ex mandatario, a quien se conoce en Venezuela y países de la región como “Alí Babá”, fue destituido de la presidencia en 1993 y procesado por corrupción y desde el año 2000 vive fuera de Venezuela, por lo que en algunos círculos políticos de su país no se cree que en caso de ser cierta la organización del magnicidio, esté exento de alguna responsabilidad.  

    Chávez calificó la acción militar como “un golpe noble al golpismo y al terrorismo”, y reiteró en su programa “Aló, presidente”, que le “hemos dado un golpe a los golpistas, desestabilizadores y a los terroristas, en esta lucha sin descanso contra el terrorismo, la desestabilización y los enemigos de la democracia y del pueblo”.  

    Los opositores venezolanos que han denunciado al gobierno por “implantar la violencia en el país”, saben perfectamente que los métodos para  cambiar al actual mandatario deben estar exentos de actos impropios y que solamente a través del Derecho y del respeto a la Constitución podrán desalojar a Chávez del poder. Por eso deben ser los primeros en demostrar, con pruebas, que nada tienen que ver con este cobarde hecho y no olvidar que la “violencia siempre engendra más violencia”.  

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