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ACTUALIDAD INTERNACIONAL Y LATINOAMERICANA Guillermo Tribín Piedrahita |
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VENEZUELA: ENFRENTADOS TRIBUNAL SUPREMO Y CONSEJO ELECTORAL
La situación que se vive
en Venezuela y que ha sumergido al país desde hace más de un
año en una "crisis política" sin antecedentes en el más
inmediato pasado, registró un nuevo punto de divergencia al
enfrentarse el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) y el
Consejo Nacional Electoral (CNE) por la convocatoria de un
referendo sobre el mandato del Jefe del Estado, Hugo Chávez
Frías.
El TSJ, menos de 24 horas
después que el CNE convocase para el dos de febrero de 2003
una consulta sobre la permanencia en el poder de Chávez,
revocó la decisión porque la votación fue de 3-2 y, a juicio
del máximo Tribunal, debía haber sido de una mayoría
calificada de 4-1.
El CNE, por el contrario,
a través de su presidente, Alfredo Avella, la había
considerado válida porque "había sido tomada por tres de los
cinco miembros" del organismo.
Esta divergencia no
tendría mayor trascendencia, dentro de un estado de derecho,
si no fuera porque Venezuela vive horas tensas y
angustiosas, con una oposición "dispuesta a todo" y un
gobierno que se encuentra entre la "espada y la pared",
cuestionado desde dentro y desde fuera, y cuyo mandato
concluye en agosto de 2006.
Para el lunes, la
oposición había convocado a un paro indefinido, que estaba
sometido a la decisión que tomase el CNE y que estaba en
tránsito para ser desconvocado, pero la decisión del TSJ hizo
que la Coordinadora Democrática (CD) ratificase el inicio de
esa huelga que puede paralizar el país o, en caso contrario,
llegar hasta la sangre por posibles enfrentamientos entre
seguidores y opositores de Chávez, como ya ocurrió el 11 de
abril pasado cuando 60 oposicionistas murieron por disparos
de bala.
El miembro de la
secretaría ejecutiva de la Coordinadora Democrática, Jesús
Torrealba, al reiterar que el paro comenzará el lunes,
señaló que éste únicamente se anularía "si el gobierno acata
el referendo y procura los recursos necesarios para su
organización", en declaraciones a la prensa.
Rómulo Rangel, uno de los
miembros del CNE, considerado por la CD un "adepto de
Chávez", demandó ante el TSJ la propia decisión del
organismo al que pertenece, y el máximo Tribunal decidió,
rápidamente, actuar y revocar la convocatoria del referendo.
Rangel, al mismo tiempo
objetó, la reincorporación al CNE de Leonardo Pizani, quien
renunció hace un año a ese organismo, y es considerado por
este una "pieza favorable a la oposición". Entre ambos
miembros del CNE existe una conocida enemistad personal.
El vicepresidente
venezolano, José Vicente Rangel, se mostró satisfecho por la
decisión del TSJ, y reiteró que la decisión del CNE fue "un
golpecito electoral" y un "atraco a la constitucionalidad
democrática", como lo declaró al conocer la fecha de
convocatoria para el referendo.
Chávez y los miembros de
su gobierno consideran que para convocar un referendo
revocatorio de su mandato, constitucionalmente sólo puede
hacerse en agosto de 2003 cuando se cumple la mitad del
mandato para el que fue elegido.
En un intento por alcanzar
una "salida política" a la crisis, la Organización de
Estados Americanos (OEA) a través de su secretario general,
César Gaviria Trujillo, ex presidente colombiano, logró que
gobierno y oposición aceptaran discutir fórmulas para
superar el problema.
No obstante, la "mesa de
negociación y acuerdos" creada para alcanzar ese objetivo no
ha dado "pasos concretos" que permitan augurar un "final
feliz" a la crisis.
Gaviria Trujillo, quien se
encuentra actualmente en Caracas ha vivido, precisamente,
este nuevo enfrentamiento entre organismos del Estado, pero
no quiso pronunciarse sobre el particular. No ha valorado la
decisión del CNE como tampoco la del TSJ.
Los venezolanos saben que
su justicia también se encuentra `"politizada" y este
enfrentamiento entre dos organismos que tienen "suficiente
peso" hace que cada vez más personas crean menos en ella.
"Existe demasiada
desconfianza en nuestra justicia, en donde se han registrado
numerosos casos de corrupción, y por eso la gente no la
considera honesta ni imparcial", dijo un miembro de la CD,
quien advirtió que "estas decisiones, estas controversias y
estos enfrentamientos, pueden ser, para Venezuela, el primer
gran paso para el inicio de una guerra civil".
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