ACTUALIDAD INTERNACIONAL Y LATINOAMERICANA                  Guillermo Tribín Piedrahita 


 
VENEZUELA: REFERENDO PARA CONTINUIDAD DE HUGO CHAVEZ
 
    Un referendo para saber si los venezolanos quieren o no la continuidad de Hugo Chávez como presidente de Venezuela, se celebrará el dos de febrero de 2003, por disposición del Consejo Nacional Electoral (CNE), pero el gobierno la  calificó  como un "golpe electoral".
 
    El CNE puso fin, con esta decisión, a 23 días de "tensa espera", tiempo que dedicó al estudio de la validez de la consulta, solicitada reiteradamente por la oposición al gobierno de Chávez, durante una votación que registró un 3-2 a favor del referendo.
 
    La Coordinadora Democrática (CD), integrada por toda la oposición a Chávez, presentó al CNE el pasado 4 de noviembre la petición para celebrar el referendo, avalada por dos millones de firmas.
 
    De todas formas, dicho referendo "será consultivo y no vinculante", por lo que Chávez no estará obligado a renunciar, si el resultado le es adverso.
 
    Los venezolanos acudirán a las urnas el dos de febrero para responder sí o no, a la pregunta ¿Está usted de acuerdo con solicitar al presidente de la República, ciudadano Hugo Chávez Frías, que de manera inmediata renuncie voluntariamente a su cargo?, validada por el CNE.
 
    El vicepresidente venezolano, José Vicente Rangel, afirmó sobre la decisión del CNE que "es un 11 de abril electoral, es un golpecito", haciendo referencia a los sucesos registrados ese día y al siguiente del presente año cuando Chávez fue destituido de su cargo, el que recuperó 48 horas después, y que originó graves sucesos saldados con 60 muertos y decenas de heridos, que la oposición atribuyó a "francotiradores" que apoyaban al Primer Mandatario.
 
    Afirmó también que  "esa es una sentencia nula, es un verdadero atraco a la constitucionalidad democrática", porque la "decisión calificada" debe ser tomada por un 4-1 de votos de los cinco integrantes del CNE y "ellos la tomaron por 3-2".
 
    Anunció, igualmente, que el gobierno "se reserva su derecho de actuar legalmente" contra la decisión del organismo electoral, pero el presidente de éste, Alfredo Avella, defendió la decisión, a la que calificó de "válida porque había sido tomada por tres de los cinco miembros de la directiva", lo que a su juicio es permitido por la recientemente promulgada "ley electoral".
 
    También Avella informó sobre la creación de una comisión encargada de desarrollar el proceso consultivo, y de la elaboración del presupuesto para sufragar su costo.
 
    Para el próximo lunes está prevista una huelga general que puede agravar mucho más la crisis política venezolana, pero la CD estaba dispuesta a suspenderla si el Consejo Nacional Electoral anunciaba la convocatoria del referendo.
 
     Sin embargo, algunos sectores que integran la alianza de la Coordinadora Democrática, exigen que la huelga se suspenda si Chávez acepta la celebración de la consulta, la desmilitarización de Caracas y la devolución de la policía Metropolitana a la Alcaldía Mayor de la capital -en poder de la oposición. Por orden gubernamental, ese cuerpo policial fue intervenido recientemente.
 
    El vicepresidente Rangel dijo que el gobierno está comprometido con una salida eletoral a la crisis que afronta su país pero "sin trampa, sin emboscada". Calificó la convocatoria del CNE con ese adjetivo de "emboscada".
 
    A juicio de Rangel, la Carta Magna venezolana únicamente avala una referendo del mandato a la mitad del periodo presidencial, que se cumplirá en agosto de 2003, por lo que realizarlo el dos de febrero "es inconstitucional".
 
    La oposición aceptó con entusiasmo la decisión del CNE y considera que un resultado desfavorable a Chávez "tendría un significado político fulminante", por lo cual "desde ahora mismo" se dedicará a trabajar para lograr el mayor número de votos a favor para que deje la presidencia.
 
    La "mesa de negociación y acuerdos" en la que se sientan tres representantes del gobierno y tres de la oposición, y que se viene reuniendo a instancias de la Organización de Estados Americanos (OEA) y con la actuación personal de su secretario general, César Gaviria Trujillo quien la preside, sigue estudiando "una salida electoral" a la crisis, que sea pacífica y democrática.
 
    Pero no puede afirmarse que la "mesa de negociación y acuerdos" vaya "por caminos positivos", porque existen muchos desacuerdos y las posturas de ambas partes siguen estando muy distanciadas, aunque Gaviria es optimista y considera que "se pueden alcanzar soluciones beneficiosas para la actual situación política venezolana".

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