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ACTUALIDAD INTERNACIONAL Y LATINOAMERICANA Guillermo Tribín Piedrahita |
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El alcohol y el tabaco
forman uno de los más peligrosos y
explosivos cocteles y
son los causantes del 12 por ciento de las muertes
en el mundo, según un estudio de la Organización
Mundial de la Salud (OMS), dado a conocer el 17 de
marzo de 2004 en Ginebra, y con el cual se quiere
advertir, nuevamente, a la población sobre los
peligros que conllevan sus consumos.
Aunque tanto el alcohol como el tabaco tienen
un consumo legalizado y en los últimos años son
objeto de “una especial persecución” sobre la
base de intensas campañas educativas y disuasorias,
lo cierto es que su acción es tan dañina que ambos
matan 30 veces más que las drogas prohibidas, de
acuerdo con el informe de la OMS, organismo que
volvió a reiterar la necesidad porque se
establezcan medidas y leyes más estrictas para
buscar que las nuevas generaciones en el mundo no
tengan la oportunidad ni las facilidades para
consumirlos.
Para la OMS, el “consumo mundial de tabaco
y alcohol está aumentando rápidamente” y de
manera especial en el mundo en desarrollo y en el
sexo femenino, por lo que se deben adoptar
“medidas proporcionales” al daño que estas
sustancias causan a la salud pública.
Recientes estadísticas indican que en
Europa, especialmente, la vinculación del sexo
femenino al consumo de alcohol y tabaco ha ido en
considerable aumento, pasando del 38,5
por ciento de los años 80 al 76,9 por ciento en
2001, cifra que se considera “escandalosa” por
los expertos en salud que, además, señalan que
cada vez son más jóvenes las féminas que se
“envician en beber y fumar”.
La OMS dijo que drogas como la cocaína, el
opio, la marihuana y las anfetaminas, que están
legalmente prohibidas, sin embargo, causan
únicamente el 0,4 por ciento de las muertes.
Constituye, por tanto, una notoria diferencia, que
el estudio titulado “Neurociencia del consumo y la
dependencia de sustancias psicoactivas”,
pone de presente cuando indica que existe “una muy
importante contribución genética al consumo y
dependencia del alcohol, el tabaco y otras
sustancias”.
El 17 de junio de 2003, durante un acto
celebrado en la sede de la OMS cuando se firmó el
Primer Convenio Internacional contra el Tabaco (CIT),
se calculó que la cifra de muertos por tabaco
alcanza a 3.99 millones de personas, aunque la
revista médica británica “The
Lance” señaló que en el año 2.000 murieron en
todo el mundo 4.84 millones de seres humanos por
fumar.
La mortalidad que origina el tabaco “no es
un privilegio de países ricos o pobres sino que a
todos afecta por igual y su cifra está en continuo
aumento”, señaló esa publicación científica
que, al mismo tiempo, coincidió con la OMS en que
si “no se toman medidas rápidas y adecuadas, las
cifras mortales por tabaquismo serán cada vez
mayores”.
De esa cifra de 4,84 millones de muertes,
2,41 se registraron en los países en vías de
desarrollo y los otros 2,43 millones en naciones
plenamente desarrolladas, por lo que “no existen
diferencias entre pobres y ricos” y sus efectos
causan unas “cifras espeluznantes de muertos
anuales”.
La Oficina de las Naciones Unidas
contra la Droga y el Delito (ONUDD) considera que en
la actualidad no menos de 205 millones de personas
consumen “algún tipo de droga ilegal”, lo que
constituye el 3,4 por ciento de la población
mundial. Destaca, además, que el 50 por ciento de
los hombres y el 9 por ciento de las mujeres de los
países en vía de desarrollo “son hoy
fumadores”.
Según sus datos, la ONUDD informa de que el cannabis
es mayoritario con un 79 por ciento de la población
de consumidores, siguiéndole las anfetaminas (que
incluye al éxtasis) con el 20,4 por ciento; los opiodes,
un 7,2; y la cocaína, un 6,8 por ciento. Durante
los años 2000-2001, el 3,9 por ciento del total
mundial de personas de 15 o más años consumieron cannabis,
según el estudio realizado por ese organismo de
Naciones Unidas.
Los fallecimientos por tabaco, afirma la OMS,
constituyen la segunda causa en el mundo por detrás
de la hipertensión y el 8,8 por ciento de la
mortalidad total y considera que si los gobiernos no
toman “adecuadas y urgentes medidas”, el tabaco
matará a 8,4 millones de personas por año entre
2002 y 2020.
Por el momento, 28 países de los 40
necesarios, dieron su apoyo al CIT y de esa unión
contra los “malos humos” las autoridades
sanitarias esperan “resultados satisfactorios”
que permitan “abrir caminos para desterrar en el
menor tiempo posible el consumo de un producto tan
peligroso para la salud y que origina tantas
enfermedades, entre ellas el mortífero y doloroso
cáncer”, lo que obliga a grandes inversiones de
la salud pública en todos los países.
Mientras, el alcohol se convierte en la
sexta causa de fallecimientos mundiales con un total
de 1,8 millones por año, siendo los continentes
más afectados los de América y Europa. Su consumo
excesivo causa entre el 20-30 por cientos de los
cánceres de esófago, de los de hígado, de las
cirrosis, de los homicidios, de los accidentes de
circulación y de las lesiones voluntarias, de
acuerdo con el informe público que la misma OMS
divulgó el 30 de octubre de 2002.
El nuevo estudio de la OMS, que se presentó
el pasado 17 de marzo, destaca la “fuerte
relación” que existe entre “desequilibrios
mentales y consumo de alcohol, tabaco y otras
sustancias psicoactivas”
todas las cuales pueden, además, “precipitar
enfermedades mentales”.
En Estados Unidos, dice el informe, “las
posibilidades de padecer dependencia de sustancias
es 4,5 veces mayor en las personas con algún
trastorno mental que en las personas sin trastornos
mentales”.
“Aproximadamente un 80 por ciento de las
personas con dependencia del alcohol tiene síntomas
de depresión”, por lo cual “las posibilidades
de que una persona con algún tipo de trastorno
mental se vuelva dependiente del alcohol es 2,3
veces mayor que una que no tenga problemas en este
sentido”, dice el informe de la entidad
que regula la salud en el mundo.
El estudio, que proporciona datos muy
concretos y a la vez delatores de una situación
negativa para la salud, expresa que en Estados
Unidos “hasta un 60 por ciento de los grandes
fumadores tiene antecedentes de enfermedad
mental”, por lo que “la probabilidad de
abandonar el hábito es 50 por ciento menor en los
fumadores con antecedentes de depresión clínica
que los fumadores sin esos antecedentes”.
En la actualidad, las diez principales causas
de fallecimientos en el mundo son las de
Hipertensión (7,1 millones de muertes/año) y que
constituye el 13 por ciento de la mortalidad total;
Tabaco 4,9 millones muertes en el año 2000 y 8,8
por ciento de la mortalidad total; Colesterol, 4,4
millones de muertes (7,9 por ciento de la mortalidad
total); Subalimentación,
3,4 millones muertes en año 2.000; Prácticas
sexuales peligrosas, 2,9 millones muertes año 2000,
principalmente causadas por el Sida.
La sexta causa es el alcohol, con un total de
1,8 millones/año; Mala calidad del agua, por lo que
mueren anualmente 1,7 millones, en su mayoría a
causa de diarreas infecciosas; Carencia de hierro,
800.000 personas/año, mientras que otros 2000
millones de personas sufren esa carencia en el
mundo; Obesidad, que origina la muerte de 500.000 a
600.000 personas. En los países de altos o medianos
ingresos, mil millones de adultos tienen exceso de
peso y 300 millones son obesos.
Los Accidentes de tráfico, se convierten en
la décima causa, con un saldo mortal de 1,2
millones de personas anualmente y que representan el
2,3 por ciento del conjunto de fallecimientos en el
mundo, pero también si no se toman medidas urgentes
en el año 2020 podría convertirse en la segunda
causa de mortalidad.
El vicio por el alcohol y el tabaco
necesariamente tiene que obligar a los gobiernos a
“promover políticas de salud que lo combatan con
efectividad” y por ello se hace necesario que
encuentren otras fuentes de financiación para que
no se siga presentando la paradoja que mientras, por
un lado, se hace “la guerra” para no estimular
el consumo, por otro, se le propicia por los
ingresos que reciben los presupuestos y que les
permiten financiar programas sociales y educativos
en todos los países.
“Las autoridades sanitarias advierten que
fumar puede matar” o “dejar de fumar reduce el
riesgo de enfermedades mortales de corazón y
pulmón”, son los lemas que con grandes letras
aparecen ahora en las cajetillas de cigarrillos. Son
eslóganes disuasorios que, sin embargo, no están
siendo tan bien atendidos por los fumadores.
También con el alcohol hay varios lemas sobre los
peligros de su consumo y aunque, como con el tabaco,
aumenten los precios, sus fabricantes no se quejan,
por el momento, de un descenso en sus ventas. Y esto
es, precisamente, lo que hay que buscar: que
desciendan considerablemente. |