ACTUALIDAD INTERNACIONAL Y LATINOAMERICANA                  Guillermo Tribín Piedrahita 



 

ECUADOR: CANDIDATOS PRESIDENCIALES SE ACUSAN DE CORRUPCIÓN
 
    Acusándose mutuamente de corrupción y cobardía por haberse abstenido de participar en un debate televisivo, que las gentes esperaban con expectativa e interés, los dos candidatos a la presidencia de Ecuador, el ex coronel "golpista" Lucio Gutiérrez y el magnate bananero Alvaro Noboa, están seguros de triunfar en la segunda vuelta electoral del 24 de noviembre.
 
    Un total de 8.154.404 millones de ecuatorianos mayores de 18 años están convocados para participar obligatoriamente en estos decisivos comicios, aunque la votación tiene carácter opcional para los analfabetos y mayores de 65 años. El país cuenta con 12,1 millones de habitantes.
 
    Gutiérrez, de 45 años, aparece como un "amplio aspirante a la victoria" y las encuestas previas le otorgan una intención de voto del 53 por ciento frente al 25 por ciento de Noboa. En la primera vuelta, el ex militar resultó triunfador por un escaso margen -2,87 por ciento- al obtener el apoyo en las urnas del  20,28 por ciento, mientras Noboa logró el 17,41.
 
    Aunque en Ecuador el voto es obligatorio, en la primera vuelta únicamente sufragaron 5.300.363  y la abstención alcanzó a 2.854.041 personas, un 35 por ciento del censo electoral.
 
    Es la primera vez, desde hace 32 años que la presidencia ecuatoriana se la disputan aspirantes no vinculados al sistema político tradicional y el ganador asumirá la Jefatura del Estado el 15 de enero para suceder a Gustavo Noboa, que no tiene parentesco con el millonario Alvaro.
 
    Gutiérrez es el candidato del Partido Sociedad Patriótica 21 de Enero (PSP) y Noboa del Partido Renovador Institucional Acción Nacional (PRIAN), ambos de reciente fundación.
 
    Los dos aspirantes están seguros de su respectiva victoria y tras las elecciones del 20 de octubre, han realizado campañas permanentes para atraer no sólo al electorado abstencionista sino al que respaldó en la primera vuelta al ex presidente social-demócrata Rodrigo Borja -15,92 por ciento-; al social-cristiano Xavier Neira -12,54- y al socialista León Roldós -15,92 por ciento- y su calidad de "candidatos populistas" la han explotado hasta el máximo en este mes previo a las elecciones.
 
    Gutiérrez, en una última estrategia para evitar que los sectores más conservadores o centristas apoyen a Noboa -de 53 años cumplidos el pasado jueves en su bastión electoral de Guayaquil- afirmó ante periodistas que "no formará un eje de izquierda" con los presidentes electo de Brasil, Luiz Inacio da Silva ("Lula)", y del titular de Venezuela, Hugo Chávez Frías.
 
    El ex golpista ecuatoriano ha manifestado varias veces su admiración por Chávez, el presidente cubano, Fidel Castro, y por el reciente triunfador en las elecciones brasileñas, "Lula", lo que ha originado "temores" por la posible formación de una triple o cuádruple alianza de izquierda.
 
    También dijo a los periodistas que "espera que el presidente Chávez no fracase, así como no quiero que fracase el gobierno de Argentina".
 
    El ex coronel Gutiérrez comandó el 21 de enero de 2000 un golpe de estado organizado por militares e indígenas que derrocó al entonces presidente constitucional Jamil Mahuad, quien fue sustituído por su vicepresidente y actual mandatario Gustavo Noboa.
 
    Los rivales políticos de Gutiérrez lo señalan como un "candidato izquierdista sin mayor preparación" y dicen que es "demasiado folclórico en sus actuaciones".
 
    Para no ser menos a este último calificativo, Gutiérrez canceló una entrevista acordada con el presidente colombiano, Alvaro Uribe Vélez, el pasado viernes en Cartagena de Indias, porque "quiere hacer la visita como presidente electo".
 
    Su postura sobre la base militar de Manta, que es utilizada por militares estadounidenses  para controlar y vigilar el tráfico de drogas en la región, es la de "respetar el acuerdo ecuatoriano-estadounidense" suscrito en 1999, aunque señaló que si la base es utilizada para "acciones ajenas a las establecidas, podría revisar ese convenio".
 
    Noboa y Gutiérrez llegarán a esta decisiva cita acusados por políticos, empresarios y medios de prensa de no tener un "plan serio para redimir a los más de nueve millones de pobres" que existen en Ecuador.
 
    Ambos candidatos, además, tuvieron este semana que dar prioridad al grave problema surgido en la población de Riobamba, donde una explosión en un complejo militar causó varias víctimas mortales y dejó numerosos heridos. Este trágico suceso sirvió para que la prensa dejara en segundo plano la información electoral, por lo que les obligó a realizar mayores esfuerzos para "contactar con el electorado y evitar que distrajera su atención de la cita con las urnas".
 
    El militar retirado dijo que espera en esta elección "aglutinar a todos los sectores de la sociedad, huyendo de la tradicional división entre izquierda y derecha", mientras el multimillonario afirmó que ganaría la segunda vuelta "porque confío en la sensatez de mi pueblo". Ambos son optimistas, pero como siempre, las urnas son las decidirán al vencedor.

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