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ACTUALIDAD INTERNACIONAL Y LATINOAMERICANA Guillermo Tribín Piedrahita |
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LA MUERTE SE DISFRAZA DE HAMBRE EN
AFRICA
La muerte ha encontrado en Africa un
perfecto disfraz para seguir exterminando a la población: el hambre,
que puede ocasionar el fallecimiento casi inminente a, por los menos,
28 millones de seres humanos, agobiados por la pobreza, la sequía y
las guerras en ese continente.
También en Centroamérica, según
cifras de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y
la Alimentación (FAO) existe un peligroso "corredor de la sequía"
habitado por, al menos, 8.6 millones de personas, también con
dificultades para poder alimentarse.
Aunque muchas veces la solidaridad
internacional no se hace esperar y llega a través de alimentos, no
todos los gobiernos de los países afectados por la pobreza colaboran
eficientemente para repartirlos con justicia y saciar el hambre de sus
habitantes.
En Zimbabue, por ejemplo, según las
Naciones Unidas, 6,5 millones de personas -la mitad de su población-
"requieren hoy de ayuda alimenticia", ya que la grave sequía causó la
pérdida de las cosechas de trigo tanto en provincias del norte como
del sur del país.
Sin embargo, el presidente de
Zimbabue, Robert Mugabe, con su política de desalojo de miles de
granjeros blancos para "ejecutar una redistribución de tierras", ha
dejado que su país pase de ser exportador a importador de alimentos
con el alto coste que ello significa.
La ayuda alimentaria llegada a
Zimbabue, según voceros de la Fao, se utiliza como "arma política"
contra la oposición, a la que casi no le llega nada de la colaboración
de otros países, especialmente de los del primer mundo.
Un total de 32 de los 48 países
subdesarrollados africanos se encuentra en la zona subsahariana y 250
millones de personas en ese continente viven con menos de un dólar al
día, mientras 185,5 millones padecen desnutrición crónica, de acuerdo
con cifras del Programa Mundial de Alimentación (PMA), que dio a
conocer su director, James Morris.
Este continente, castigado por el
hambre, muestra que 26 millones de niños (equivalente al 30 por ciento
de la población africana) están malnutridos y la mitad de las muertes
ocurren en edad preescolar por causa del hambre.
El hambre, precisamente, origina la
muerte de 6,6 millones en Londres.
También en Africa, de acuerdo con
cifras de la Onu, Fao y PMA, 200 millones de personas viven afectadas
por la tensión hídrica y, por lo menos, seis millones tienen graves
problemas por la escasez del agua.
El problema adquirirá tintes más
negativos por el rápido crecimiento de la población, lo que hace
calcular a esos Organismos que en el 2026, cerca de 230 millones de
africanos padecerán muchísimos problemas por la carencia del preciado
líquido.
En América Latina y el Caribe, en el
último quinquenio el hambre se redujo en un bajísimo 1,8 por ciento,
pero existen 46 millones de hambrientos -de una población calculada en
350 millones- y 211 millones de pobres, muy cercanos a la miseria.
El "corredor de sequía" que agrava
los problemas de Centroamérica está localizado en la parte
central-norte de Nicaragua, el este de El Salvador, el suroeste de
Honduras y el noroccidente de Guatemala, y sus principales víctimas,
según la PMA, son los niños menores de cinco años.
La crisis alimentaria afecta a 2,6
millones de personas en Nicaragua; 2,5 millones en Guatemala ; 2,2
millones en Honduras y 1,3 millones en El Salvador.
Los fenómenos naturales -el huracán
Mitch, entre ellos-, los terremotos, las inudaciones, los aludes y
otras tragedias similares han contribuido a ensanchar mucho más la
pobreza de esas personas en cuatro de los cinco países
centroamericanos, porque no se tienen referencias ni cifras
relacionados con Costa Rica.
La erradicación del hambre en el
mundo anda a "paso de tortuga" pues sólo alcanza a seis millones de
personas anuales, a pesar de tenerse previsto que existan en el año
2015 únicamente 400 millones de hambrientos de los 1.100 millones de
la actualidad.
En 1996 había en el mundo un total
de 800 millones de personas hambrientas, pero esa cifra se incrementó
negativamente para situarse en la actualidad en 1.100 millones. Esto
dice muy poco de las políticas que los gobiernos, especialmente los de
Africa, han hecho para frenar uno de los problemas más acuciantes y
graves de sus pobladores.
La Fao sostiene que con la
erradicación del hambre aumentará la producción y se generarán
120.000 millones de dólares anuales en beneficios, pero para ello es
necesario invertir en los próximos trece años la cantidad de 24.000
millones de dólares anuales en todo el mundo.
Existen propuestas para que esos
24.000 millones de dólares anuales se los repartan por mitades los
países industrializados y los de en vía de desarrollo, pero estos
últimos dicen que sus economías no son tan fuertes ni poderosas para
contribuir con el 50 por ciento y sugieren, en cambio, que las
naciones desarrolladas aporten entre un 70 y un 80 por ciento y el
resto sería responsabilidad de quienes pretenden entrar en el
refinado y casi excluyente club del "primer mundo".
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