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ACTUALIDAD INTERNACIONAL Y LATINOAMERICANA Guillermo Tribín Piedrahita |
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ULTIMA OPORTUNIDAD PARA SALVAR
CUMBRES
El estado de postración y de
incumplimiento en que se encontraban las Cumbres Iberoamericanas -una
reunión anual en diferente país de Jefes de Estado y de Gobierno de la
región- se ha dado su última oportunidad para salvarse en la
paradisíaca Punta Cana (al este de República Dominicana).
Desde la primera cumbre, realizada
en Guadalajara (México) en 1991, hasta la que concluyó el sábado 16
de noviembre con la llamada "Declaración de Bávaro", suscrita por 21
dirigentes de Estados, los incumplimientos a sus compromisos han sido
notables y más que en hechos prácticos las conclusiones se han quedado
en letra muerta o en simple retórica.
El presidente del gobierno español,
José María Aznar, que ha visto como año tras año las Cumbres quedan
más "descafeinadas" y los compromisos adquiridos se incumplen sin
razones lógicas, convirtió a su país, como lo fue en 1991 cuando se
instituyeron estas reuniones por convocatoria española, en el
"pionero" para establecer las reformas que angustiosamente clama la
comunidad iberoamericana.
Para alcanzar el "efecto renovador",
Aznar, con el apoyo del Jefe del Estado de España, el Rey Juan Carlos
I, y la indisimulada complacencia de los presidentes de los países del
Continente Americano, propuso en la XII reunión "refundir las cumbres
iberoamericanas" y reactivarlas mediante la creación de un equipo que
revise su funcionamiento y que dirigirá el actual presidente
brasileño, Fernando Henrique Cardozo, que en enero próximo entregará
el poder a Luiz Inacio Da Silva .(Lula).
Para ello, se adoptarán mecanismos
efectivos que permitan el ingreso de nuevos países -Guinea Ecuatorial,
Puerto Rico -un estado libre asociado con Estados Unidos- y varios
caribeños de habla inglesa, y de poder nombrar a representantes en
Naciones Unidas y otros foros, al igual que hoy lo hace la Unión
Europea.
La idea española quiere un nuevo
diseño y algunos de los países solicitantes de ingreso lo podrían
hacer en calidad de observadores, y que la Comunidad Iberoamericana
tenga una "mayor visibilidad internacional", como lo dijo Aznar.
La poca importancia que se le está
otorgando a estas cumbres se refleja en que anualmente faltan a la
cita uno o varios mandatarios. En República Dominicana siguieron
registrándose estas ausencias, y los presidentes de Cuba, Fidel
Castro; Perú, Alejandro Toledo, y Panamá, Mireya Moscoso, no
estuvieron presentes.
El propio mandatario boliviano,
Gonzalo Sánchez de Lozada, dio una muestra de lo que realmente valen
y están representando actualmente estas Cumbres, al señalar a los
periodistas que su utilidad reside en que "estas citas sirven para que
los gobernantes intercambien ideas en un ambiente muy informal".
Y tan informal fue el ambiente en
Punta Cana. que todos los mandatarios, a excepción del presidente
Aznar y del Jefe de Estado de Venezuela, Hugo Chávez, vistieron con
"guayaberas", una prenda típica de los países caribeños y de clima
cálido iberoamericanos que, por lo demás, es muy práctica y evita las
incomodidades del intenso calor.
Aznar quiere que las Cumbres tengan
formatos similares a las de la Unión Europea, para "tratar de avanzar
en la cohesión" y evitar que sus conclusiones y declaraciones no
sirvan para nada. El presidente del gobierno español, sin embargo,
considera que las once reuniones anteriores "han conseguido una
importante consolidación".
La "Declaración de Bávaro" puso
especial énfasis en buscar una unión sin fisuras para "combatir al
terrorismo", lacra que se ha extendido por los países iberoamericanos
y España -porque Portugal no afronta este difícil problema-; respaldó
a Argentina, un país en estado de miseria, donde los niños se están
muriendo de física hambre, para que logre una pronta negociación con
el Fondo Monetario Internacional, que le permita tener `pronto
recursos económicos para afrontar su penosa situación.
Igualmente se acordó disminuir los
subsidios a los productos latinoamericanos; se pidieron políticas
adecuadas para aliviar la deuda externa, preservar la democracia y,
sobre todo, asumir con absoluta prioridad la disminución del
"principal flagelo" que sufren actualmente todos los pueblos de la
comunidad iberoamericana: la pobreza, que en muchos países ha pasado a
ser mayoritariamente de miseria, y combatir, sin flaquezas, la
corrupción.
El propio presidente de República
Dominicana, Hipólito Mejía, en el discurso de clausura del Foro
Iberoamericano dijo que "estamos comprometidos a solucionar las
desigualdades generadas por la pobreza de una mayoría y la riqueza de
una minoría".
La Comisión reformadora de las
cumbres que presidirá Henrique Cardozo, deberá entregar su informe
antes de la XIII, que se celebrará en la ciudad boliviana de Santa
Cruz de la Sierra, en 2003.
Esta Cumbre será, en definitiva, la
que marque el nuevo camino a los foros iberoamericanos y evite, de una
vez por todas, el fracaso de estas citas, y dejen de ser "retóricas"
para pasar a ser "determinantes" y solucionen los acuciantes problemas
de la región.
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