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ACTUALIDAD INTERNACIONAL Y LATINOAMERICANA Guillermo Tribín Piedrahita |
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TRIBUNAL PENAL INTERNACIONAL JUZGARIA A "CAPO" DE LA DROGA
El "capo" del narcotraficante
"Cartel de Cali" Gilberto Rodríguez Orejuela, recientemente
liberado en medio de un escándalo nacional e internacional y
quien solo purgó 7 de los 20 años a los que fue condenado,
podría parar en Estados Unidos o en Roma, ciudad ésta donde
sería juzgado por el Tribunal Penal Internacional (TPI).
El TPI podría hacerse cargo
del caso porque el narcotráfico está considerado como un
"delito contra la humanidad", declaró a la prensa el embajador
colombiano en Italia, Fabio Valencia Cossio.
"Lo que prevé el Tribunal
Penal Internacional es que cuando un país no puede hacer
justicia para estos crímenes contra la humanidad, lo hará la
comunidad internacional", dijo el jefe de la misión diplomática
colombiana en Roma.
Gilberto Rodríguez Orejuela
obtuvo la libertad condicional el pasado 7 de noviembre por
disposición del juez Pedro José Suárez Vaca, lo que originó un
conflicto de poderes, entre el ejecutivo y el judicial, y la
propia intervención del presidente colombiano, Alvaro Uribe
Vélez, quien lo hizo personalmente para evitar la salida de la
cárcel del jefe mafioso.
No obstante, por efecto de un
"hábeas corpus" que su abogado defensor invocó ante un juzgado
de Tunja, capital del departamento de Boyacá, a unos 200
kilómetros de Bogotá, Rodríguez Orejuela, conocido también como
el "ajedrecista" obtuvo esa libertad y casi toda Colombia se
indignó ante el Poder Judicial por considerar un "error dejarlo
en libertad tras haber cumplido tan poca pena".
Junto con su hermano Miguel,
de 59 años y considerado como el segundo de la organización
narcotraficante, Gilberto, de 62 años, detenido en 1995, se
benefició de una serie de reducciones de la condena para
convictos que "confiesen, colaboren con la justicia, estudien,
trabajen y presenten buena conducta en prisión".
Los Rodríguez Orejuela
establecieron el negocio ilegal de las drogas para enfrentar al
todopodero "Cartel de Medellín", que manejaba Pablo Escobar,
dado de baja por la policía el 3 de diciembre de 1992.
Para ello, se convirtieron en
los principales exportadores ilegales de cocaína, la que
hicieron llegar en grandes cantidades a Estados Unidos, país que
por esta causa estudia pedirlo en extradición a Colombia.
En Cali, preferencialmente,
los Rodríguez Orejuela, para dismular su vinculación con las
drogas, establecieron cadenas alimenticias y de farmacia, y la
única diferencia con la organización de Pablo Escobar es que no
recurrieron a los actos violentos.
En cambio, se dedicaron a
"comprar conciencias" y a infiltrar su gente en todos los
estamentos de la vida colombiana: Gobierno, Congreso, Justicia,
Fuerzas Militares y de Policía, clubes de fútbol y organismos
oficiales y semioficiales, periodismo, etc.
Su presencia y contribución a
la corrupción fueron definitivas, hasta el punto que originó un
escándalo -aún no cerrado y conocido como Proceso 8000- que
involucró al propio presidente de la república Ernesto Samper
Pizano (1994-1998), cuya campaña electoral recibió más de mil
millones de dólares de la organización narcotraficante.
Los Rodríguez Orejuela, al
igual que lo hizo Escobar, se involucraron hasta en el privado
reinado nacional de belleza, eligiendo con la fuerza del dinero
a quien debía ser coronada como la "mujer más bella". Muchas
de quienes resultaron vencedoras en años anteriores se
convirtieron, o lo eran, en amantes de esos tres "capos".
El problema de la droga en
Colombia nació hacia principios de la década de los años 70 y
fue más patente en la campaña para elegir presidente a Alfonso
López Michelsen (1974-1978) y durante su gobierno. La corrupción
comenzó por el estamento político y hasta Escobar,
semianalfabeto, que no cursó ni siquiera estudios primarios, fue
elegido Senador.
Para ello, los
narcotraficantes hicieron reformar un artículo de la
Constitución Nacional que sólo permitía ejercer los cargos de
Senadores y Representantes a la Cámara a personas con
estudios superiores y grados universitarios. Así empezó a
deteriorarse uno de los poderes más prestigiosos, por esa época,
en el país y que hoy está considerado por los propios
colombianos como una "cueva de Alí Babá".
De acuerdo con las denuncias
de personas vinculadas al gobierno y a la justicia, los dos
hermanos mafiosos siguieron "manejando discreta pero
efectivamente el cartel de Cali" desde la prisión, y aunque
Gilberto Rodríguez se encuentra en paradero desconocido desde
que fue puesto en libertad, ninguna persona duda en Colombia que
ya está nuevamente al mando personal de su organización
delictiva.
Como Colombia adhirió en
agosto pasado al estatuto que creó el Tribunal Penal
Internacional, éste perfectamente puede intervenir para juzgar
al "Ajedrecista". Para ello, comprobará que el país ha sido
incapaz de juzgarlos adecuadamente.
"La comunidad internacional no
entiende cómo una persona como Rodríguez Orejuela pueda salir
tan fácilmente de la cárcel", dijo el embajador colombiano en
Italia, mientras en Colombia continúa agravándose la disputa
entre gobierno y justicia, al ser denunciado el presidente Uribe
Vélez ante el Congreso, por "intromisión indebida en la
justicia".
El Jefe del Estado ha dicho,
reiteradamente, que no es posible "dejar libre" a una persona
que ha cometido tántos delitos -venta de estupefacientes,
blanqueo de dinero, compra de conciencias, corrupción sin
límites- y ordenó al biministro de Justicia e Interior, Fernando
Londoño, investigar y llevar hasta las "últimas consecuencias"
el caso para descubrir las razones por las cuáles el juez
Suárez Vaca lo puso en libertad.
Mientras la asociación de
miembros la justicia, Asonal, presentó la denuncia contra el
presidente, la gran mayoría de los colombianos ha respaldado su
actitud y le ha pedido que "no baje la guardia" hasta ver "en la
cárcel o extraditado a Estados Unidos" al "capo" Gilberto
Rodríguez Orejuela.
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