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ACTUALIDAD INTERNACIONAL Y LATINOAMERICANA Guillermo Tribín Piedrahita |
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COLOMBIA: 2.7 MILLONES DE
DESPLAZADOS POR VIOLENCIA
La violencia extrema que padece Colombia desde hace 52 años ha originado que, al menos, 2.7 millones de personas hayan tenido que desplazarse, obligatoriamente, de sus lugares habituales de residencia y trabajo a partir de 1985, creando una difícil situación que ha sido comparada con la de Sudán y Chechenia.
En un informe entregado en
Bogotá por la organización no gubernamental Consultoría para los
Derechos Humanos y el Desplazamiento (Codhes) se destacó que
Colombia tiene un promedio anual de 300.000 desplazados, cifra a la
cual hay que añadir la de otras 200.000 personas que por razones del
terrorismo y económicas abandonan el país.
Codhes señaló, con énfasis, que
el desplazamiento de esos 2.7 millones de colombianos "tiene graves
consecuencias humanitarias, demográficas, sociales y económicas".
El director del organismo, Jorge
Rojas, afirmó que 1.2 millones del total de desplazados se registró
durante el gobierno que presidió (1998-2002) Andrés Pastrana Arango,
y que en el presente año -de enero a junio- se calcula que otras
200.000 personas han seguido el mismo destino.
Si esta tendencia continúa en
2002 la cifra podría aumentar hasta 400.000 desterrados en diciembre
y "convertirse en el año con más desplazamientos de la historia".
En Colombia, según la ONG, más
allá del problema económico y demográfico que representan los
desarraigados, "hay una tragedia de ciento de miles de colombianos
que se están quedando sin sus referencias culturales más cercanas,
al tener que huir de sus tierras y dejar atrás, a la fuerza,
tradiciones, rutinas, rituales y, por ende, la base de su
identidad".
El análisis del Codhes y de la
Iglesia Episcopal Colombiana ha sido realizado a partir de 1985
cuando durante el gobierno del conservador Belisario Betancur
comenzaron procesos de paz con varios de los por entonces grupos
guerrilleros -hoy calificados por el mundo como terroristas- que no
dieron ningún resultado positivo y el conflicto armado se
intensificó al surgir los grupos paramilitares de extrema derecha,
encargados de combatir a los de extrema izquierda (Fuerzas Armadas
Revolucionarias de Colombia -Farc- y Ejército Nacional de Liberación
-Eln-).
Si los campos se han quedado poco
a poco sin gente que los trabaje, esos desplazamientos o destierros
obligatorios están originado gravísimos problemas en los grandes
centros urbanos, porque un porcentaje muy amplio de los 2.7 millones
huídos de sus tierras se ha establecido en ellos, sin opciones de
trabajo ni posibilidades para tener una vida, al menos, digna,
dentro de sus niveles de pobreza.
Las familias despojadas de su
tierra y arrancadas a la fuerza de su entorno tienen que, según
Rojas, lidiar con un cambio cultural que en muchos casos se
convierte en un "nuevo detonante de violencia".
En los últimos cinco años, según
el director de Codhes, debido a los desplazamientos, un total de 3.5
millones de hectáreas de tierra quedaron en manos de los grupos
terroristas o de nuevos propietarios.
Al flujo de población que huye de
un sitio a otro dentro de la extensa geografía colombiana, se suman
alrededor de un millón de personas que salieron de su país y no
regresaron en los últimos cuatro años.
Todo esto, afirma Codhes, lo que
produce es una desintegración de la noción del país y fuertes
problemas de identidad individuales y colectivos.
Países que pertenecieron a la
Gran Colombia como Ecuador, Panamá y Venezuela, han recibido una
inmensa emigración de colombianos que "pidieron refugio" a sus
respectivos gobiernos.
El año pasado "15.000 personas
salieron y sólo alrededor de 1.700 tienen estatus de refugiados,
especialmente en Ecuador, que ha sido el país que mejor se ha
portado en la aplicación del Derecho Internacional de los
refugiados", afirmó el Codhes.
La Organización de Naciones
Unidas (ONU) ha confirmado las cifras contenidas en el informe de
Codhes a través de Francis Deng, representante especial del
Secretario General, Cofi Annán, quien dijo recientemente que
"Colombia enfrenta una de las peores crisis humanitarias del mundo".
El director del Codhes, ante la
magnitud del problema, afirmó que "talvez estamos frente a una
situación tan crítica como la que tiene Sudán, que es ya un país
totalmente fragmentado y desintegrado como consecuencia del
desplazamiento, y estamos pareciéndonos a países como Chechenia que
ha tenido una diáspora como consecuencia de la guerra".
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