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| ACTUALIDAD INTERNACIONAL Y LATINOAMERICANA Guillermo Tribín Piedrahita |
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La “Hoja de Ruta”, considerada
mundialmente como el “último gran esfuerzo”
para alcanzar la paz en el Medio Oriente, se
encuentra ingresada en la Unidad de Vigilancia
Intensiva, tras haber nacido el 30 de abril de 2003,
porque israelíes y palestinos han sido incapaces de
poner en práctica los mecanismos previstos en ella
y a medida que pasan los días aumentan los actos de
violencia entre las partes.
Además del “enemigo tradicional”
–Israel-, los palestinos afrontan una “peligrosa
división” entre
sus dos máximos dirigentes: el presidente de la
Autoridad Nacional Palestina (ANP), Yasser
Arafat, y el Primer
Ministro, Mahmud Abas
(conocido como Abu Mazen),
enfrentados política y personalmente, que ha
servido para dar nuevos argumentos al gobierno
judío en su tesis que no encuentra “interlocutor
válido” para acabar con la violencia y buscar una
“auténtica paz”.
El jueves cuatro de septiembre de 2003,
al cumplir sus primeros cien días como
Primer Ministro, Mazen
intervino ante el Pleno del Consejo Legislativo
(Parlamento), reunido en Ramala,
para ofrecer un balance de su gestión, y a lo largo
de la reunión quedaron patentes las diferencias con
Arafat, que muchos de
sus compatriotas califican surgidas de “los celos
políticos” que el líder de la ANP siente por
quien Estados Unidos considera ahora “hombre
fuerte y válido” de
Palestina.
Dirigentes palestinos, que dicen respetar
“profundamente a Arafat”,
consideran –y así lo han dicho públicamente, al
igual que miembros de los gobiernos de Israel y
Estados Unidos- que el presidente de la ANP no “ha
quedado contento por haber perdido mucho poder
político”.
Antes de intervenir Mazen,
20 de los 83 diputados que integran el Parlamento
pidieron, en un documento, una “moción de
censura” contra el Primer Ministro y su gabinete,
porque lo consideran un “traidor”, que está
“cediendo terreno ante el enemigo”. Esa
petición será debatida a “puerta cerrada” y se
ha pedido a todos los parlamentarios la “máxima
discreción” para evitar filtraciones.
Mazen en su
informe, no obstante, fue “durísimo” con Israel
y acusó al gobierno del Primer Ministro, Ariel Sharon,
de “propiciar el fin de la tregua” con las
facciones terroristas palestinas, al tiempo que
solicitó un “decidido apoyo” para el estancado
proceso de paz, porque está convencido que se
“puede llegar a una solución pacífica” que
permita a Palestina convertirse en un estado
independiente en el año 2005, como lo señala la
“Hoja de Ruta” en su tercer punto.
Al tiempo que criticó a Sharon,
Mazen volvió a defender
a Arafat, aunque el
papel que éste está cumpliendo actualmente en la
política palestina ha desatado una crisis interna
de la ANP. Para el Primer Ministro, la política de
hostigamiento israelí contra el presidente de la
Autoridad Nacional Palestina es “injustificado y
debe desaparecer”.
Arafat, a quien
el gobierno de Sharon
coloca cada vez más en el ostracismo político,
acusó a Estados Unidos de “permitir que Israel
acabe con la hoja de ruta” mediante los asesinatos
selectivos y de operaciones militares y de no
realizar las suficientes gestiones para garantizar
la aplicación del plan de paz propuesto por esa
potencia, la Unión Europea, Rusia y la
Organización de Naciones Unidas (ONU) y que fue
entregado a los dos gobiernos en conflicto el 30 de
abril pasado.
Pero el dirigente palestino olvida
“intencionadamente”, según políticos
israelíes, de ser el “principal valedor” de los
grupos terroristas como el Movimiento de Resistencia
Islámica (Hamas), las
Brigadas de Al Aqsa, del
movimiento Al Fatah (al
que pertenece Arafat) y
la Yihad Islámica, que
realizan continuamente actos violentos y asesinatos
masivos a través de “hombres-bombas” y de
“coches-bombas”.
Otro “golpe al proceso de paz” se
produjo el mismo 4 de septiembre, cuando el
Ministerio de Vivienda y Construcción (MVC)
israelí abrió la licitación para construir otras
cien viviendas en los asentamientos judíos de Gush
Etzión, en el distrito cisjordano
de Belén.
Precisamente Israel se comprometió, según
lo establecido por la “Hoja de Ruta”, a no
edificar más en las colonias judías existentes,
así como a desmantelar los asentamientos ilegales.
Aunque ha venido desmantelando algunos, de los 62
que se asentaron desde marzo de 2001 cuando Sharon
accedió al poder, no ha “cumplido totalmente con
el compromiso adquirido”.
“Paz Ahora”, una Organización No
Gubernamental israelí, de carácter pacifista,
denunció y protestó por esta nueva iniciativa del
MVC, y señaló que el gobierno presidido por Sharon
“está anunciando la muerte de la hoja de ruta”,
la última iniciativa de paz para el Medio Oriente y
de cuyo cumplimiento el mundo estaba muy
esperanzado.
La “Hoja de Ruta” fue diseñada en tres
fases para alcanzar la paz en esta atormentada
región y buscaba la terminación de la violencia y
el terror; la creación de un Estado Palestino con
fronteras provisionales y atributos de soberanía
basados en una Nueva Constitución, a más tardar en
diciembre de 2003, y las negociaciones para llegar a
un Estatuto definitivo en 2005, con base en las
resoluciones 242, 338 y 1397 de la ONU, para
terminar con la ocupación de los territorios
palestinos por parte de Israel desde 1967.
Sin embargo, la intransigencia de unos y
otros, los graves problemas políticos palestinos y
la aplicación sin paliativos de la “ley del
talión” por parte de ambos gobiernos, tienen en
la UVI, casi agonizante, al plan de paz.
Ya no es sólo que unos y otros dejen
sus armas de lado sino que, de forma sincera, se
desarmen espiritualmente. Pero el asunto no es
fácil porque el que “nace terrorista, muere
terrorista”. Y eso abunda en uno y otro lado. |