ACTUALIDAD INTERNACIONAL Y LATINOAMERICANA                  Guillermo Tribín Piedrahita 



 
EL "VOLCAN POLITICO" SIGUE EN ERUPCION EN VENEZUELA
 
    La situación política venezolana sigue botando ardiente lava que sale de un volcán en permanente erupción, sin que nadie, ni siquiera la Organización de Estados Americanos (OEA), pueda encontrar una adecuada solución para calmarlo y evitar una catástrofe.
 
    Mientras el presidente venezolano, Oscar Chávez, afirma que ha abortado un "nuevo golpe para derrocarle" y la oposición se burla de la "falta de seriedad" del mandatario y de "carecer de verdad", la OEA a través de su secretario general, el ex presidente colombiano César Gaviria Trujillo, reconoce que no "logró avances" durante su mediación de tres días en Venezuela.
 
    La "alta temperatura" que a nivel político existe, ha traído una consecuencia inevitable": Venezuela se encuentra sin un gobierno que gobierne; la oposición cada vez crece más, y la OEA no puede esconder su preocupación porque la situación se agrave y por lo que pueda ocurrir en el país.
 
    Gaviria, aunque negó que "su visita haya sido un fracaso", regresó de Caracas a Washinton, el pasado 4 de octubre, sin conseguir que gobierno y oposición firmaran una "declaración de principios" para superar la crisis que se vive y se acrecienta desde hace seis meses.
 
    El 11 de abril surgió una confusa situación en Venezuela tras una serie de incidentes  y actos de violencia llevados a cabo por miembros de la Guardia de Honor y de "francotiradores chavistas" que arrojaron, al menos, 19 muertos y decenas de heridos, lo que originó la destitución y encarcelamiento del presidente.
 
    Pero, haciendo gala del propio "tropicalismo" que rodea a su país, el golpe de estado fracasó y Chávez, que ya se aprestaba a ser "huésped" en La Habana de su íntimo amigo, el presidente cubano, Fidel Castro, regresó al Palacio de Miraflores, sede de la Presidencia, y de nuevo tomó el mando, 48 horas depués, sin que el mandatario acordado, el presidente de la Patronal, Pedro Carmona, pudiese permanecer en el cargo.
 
    Desde entonces, un día sí y otro también, Venezuela vive en una encrucijada. Es un país donde está reinando, según la prensa, dirigentes políticos de oposición y gremios económicos, "la ingobernabilidad, que va a la deriva y que necesita un nuevo rumbo". Desde luego, sin que sea comandando por Chávez, un ex coronel de paracaidistas, que también fue golpista e intentó derrocar al entonces presidente constitucional, Carlos Andrés Pérez, el 4 de febrero de 1994.
 
    Gobierno y oposición no pueden verse porque entre ambos existe un "odio a muerte" que persigue, por parte de Chávez, perpetrarse en el poder, y por parte de sus rivales políticos y militares, "desalojarlo de él" y "cuánto antes, mejor".
 
    Chávez volvió a ser acusado de "manipulador, calumniador, mentiroso y fabulista", tras haber denunciado el 5 de octubre durante una reunión con alcaldes y gobernadores oficialistas que "había abortado" un nuevo golpe, que pretendía derrocarle el domingo 6 de este mes e instalar en la presidencia a Enrique Tejera, antiguo ministro de Relaciones Exteriores durante el gobierno de Carlos Andrés Pérez.
 
    La dirigencia empresarial, sindical y la oposición política tienen prevista una próxima reunión para acelerar los preparativos de una nueva huelga general, similar a la que estos mismos sectores patrocinaron en diciembre de 2001 y abril de este año.
 
    Chávez, que ha incumplido sus promesas sociales y está conduciendo a Venezuela a un "callejón sin salida", ya no en el plano político sino en el socio-laboral y en el económico, dijo que el golpe de estado se preparaba para el seis de octubre porque en esa fecha se realizaban las elecciones presidenciales brasileñas, en donde otro de sus "íntimos amigos", el ex dirigente sindical Luiz Inacio da Silva (más conocido como Lula), aspiraba a ser elegido presidente constitucional.
 
    Aunque fue ganador de los comicios, Lula no salió presidente electo porque no sobrepasó el 50 por ciento de los votos, por lo que tendrá que enfrentarse en una segunda vuelta al candidato oficialista, José Serra, el 27 de octubre.
 
    La oposición venezolana criticó con dureza a Chávez insistiendo en que "no es verdad" que se estuviese preparando un golpe de estado ni que Tejera fuese el candidato para sucederle. Aunque eso sí, todos saben que más temprano que tarde se producirá un "golpe de opinión" y que el ex coronel no podrá permanecer en el pocder hasta el año 2007.
 
    El secretario de la OEA aspira a regresar a Caracas el 10 de octubre para superar el mayor "escollo" que enfrentó durante sus tres días de visita oficial: definir una agenda común que permita sentarse a gobierno y oposición a "buscar soluciones".
 
    Mientras, el presidente de la Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV), Carlos Ortega, pidió a todos sus compatriotas "unirse para sacar el país adelante".
 
    "El gobierno -afirmó Ortega- mantiene una posición de total intransigencia frente a los problemas que vive Venezuela. Más de dos millones de trabajadores están desempleados y más de 4.000 empresas han cerrado sus puertas".
 
    Ortega no descarta un golpe de estado porque "estamos sentados sobre un barril de pólvora y en cualquier momento una chispa puede producir una explosión social como resultado de  medidas económicas que la gente no resiste y un descontento en el seno de las Fuerzas Armadas a las que el presidente pretende sustituir por milicias al estilo cubano".
 
    La CTV denuncia que el actual gobierno  ha recibido, al menos, 110 mil millones de dólares  "y no tiene ninguna obra qué exhibir. Al contrario, el hambre y la miseria han aumentado.El país está destrozado en lo económico, lo social, lo político, lo militar y en el ámbito internacional".
 
    La "declaración de principios", que prevé el apoyo al sistema electoral  y la Ley de Desarme, así como la investigación de los hechos sangrientos ocurridos el 11 de abril, es el documento que la OEA persigue que las dos partes firmen.
 
    Este documento lo elaboró una misión de la OEA, el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (Pnud) y el Centro Carter, que estuvieron haciendo una evaluación de la crisis venezolana.

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