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ACTUALIDAD INTERNACIONAL Y LATINOAMERICANA                  Guillermo Tribín Piedrahita 


COLOMBIA: GOBIERNO REPROCHA ACTITUD ENVIADO ESPECIAL ONU  

    La Organización de Naciones Unidas (ONU) recibió una fuerte crítica del gobierno colombiano, que reprochó al enviado especial de ese organismo, James Lemoyne, sus recientes declaraciones periodísticas en las que señaló que la banda terrorista de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) conforma un grupo “comprometido ideológicamente” y que el hecho de no haber efectuado cambios profundos socio-económicos en el país les anima en su lucha.  

    Lemoyne, ya desde hace dos años cuando empezó a actuar a nombre de la ONU en las negociaciones que adelantaba el entonces presidente colombiano Andrés Pastrana Arango con esa banda terrorista, había mostrado públicamente su “apoyo y simpatía” hacia las FARC, e insistido ante el mandatario para que no diera por finalizadas unas conversaciones que en busca de la paz duraron 36 meses y dos días y concluyeron con “resultados negativos” el 10 de enero de 2002.  

    “Esas declaraciones (concedidas al diario liberal El Espectador, de Bogotá, que las publicó en su edición del 18 de mayo),  son una defensa de los intereses de los terroristas”, declaró la ministra de Defensa, Martha Lucía Ramírez, por lo que pidió a la ONU “dejar en claro su posición” respecto a las Farc.  

    El enviado especial de la ONU a Colombia declaró oficialmente que las Farc conforman un grupo con una “columna vertebral de gente comprometida ideológicamente”,  trece días después de la nueva masacre terrorista de esa banda en la población de Urrao, que acabó con la vida del gobernador de Antioquia, Guillermo Gaviria Correa, el ex ministro de Defensa y consejero de paz, Gilberto Echeverri Mejía, y ocho militares, cuando el ejército se proponía a rescatarlos tras haber sido secuestrados, los dos primeros el 21 de abril de 2002, y los restantes cinco años atrás. Crímenes que, además, recibieron el repudio internacional.  

    Su declaración textual fue: “Es un error pensar que las Farc son solamente narcotraficantes o terroristas. La columna vertebral de las Farc es gente comprometida ideológicamente. El proyecto político de las Farc es real. Me pregunto a donde fue la inteligencia de las Farc. Tienen cuadros muy políticos, pero uno se pregunta ¿dónde están?. ¿Dónde están Alfonso Cano, Iván Márquez, Raúl Reyes?. ¿Dónde está una oferta política seria?. Se dañó el proceso anterior (de paz), que fue una oportunidad de oro y queda la duda: ¿Las Farc, de verdad, quieren una solución negociada o quieren el poder total?”.  

    También se preguntó: “¿Son capaces de hacer concesiones o quieren imponer sin concesiones?. El gobierno observó en esas declaraciones un “nuevo guiño” de Lemoyne al brazo armado del Partido Comunista Colombiano, y la ministra expresó que “un diplomático justificando como ideología semejantes violaciones de los derechos humanos no tiene antecedentes. Son los colombianos y las instituciones democráticas quienes merecen el apoyo internacional y no las organizaciones terroristas”.  

    El diplomático estadounidense fue mucho más allá en sus declaraciones al señalar que “no se ha reconocido la necesidad de cambios profundos en este país. Esto anima la lucha de las Farc. Puede ser que sean sólo 20.000, pero 20.000 personas enojadas es suficiente para mantener la guerra por muchos años”.  

    La “guerra” comenzó en Colombia el 9 de abril de 1948 tras el asesinato del dirigente Jorge Eliécer Gaitán Ayala y los primeros grupos guerrilleros se formaron bajo el amparo político de los partidos tradicionales, el Liberal y el Conservador. La violencia, que comenzó como una “apuesta ideológica” muy pronto se convirtió en terrorista y, desde entonces, no menos de un millón de personas ha muerto y millares resultaron heridas, secuestradas o extorsionadas.  

    Las Farc, de acuerdo con los últimos informes, tienen en su poder a 230 personas entre civiles y militares secuestradas y, además del terrorismo, se han dedicado al tráfico ilícito de drogas. Cano, Márquez, Reyes –que menciona y defiende Lemoyne-, además de Pedro Marín (alias Manuel Marulanda o Tirofijo), han sido descritos por el gobierno colombiano, Estados Unidos y  la Unión Europea, como unos “asesinos sanguinarios”.  

    La ministra afirmó que “es especialmente doloroso y delicado que un diplomático que representa nada menos que a las Naciones Unidas, considere como un grupo con una `columna vertebral de gente comprometida ideológicamente` a quienes la semana pasada masacraron a 10 secuestrados inermes, incluyendo un ex ministro y un gobernador, y que mantiene secuestrados a cientos de civiles de todas las edades”.  

    El gobierno de Pastrana, en su época, solicitó a la ONU su colaboración y el Secretario General, Kofi Annan, designó a Lemoyne como su “enviado especial”, pero la actitud de este en el proceso de paz fue siempre contraria al gobierno y muy favorable a la banda terrorista, según las denuncias que se hicieron en su época.  

    Dirigentes políticos y periodistas hicieron constar por aquella época la “extraña actitud” de Lemoyne y también criticaron al grupo de “países amigos” –Canadá, Cuba, España, Francia, Italia, México, Noruega, Suecia, Suiza y Venezuela- porque las soluciones que daban se encaminaban más a beneficiar a los terroristas antes que al gobierno y al propio país. Una encuesta que realizó la Cadena Radial Colombiana (Caracol) arrojó para todos ellos una opinión “muy negativa” por parte de los colombianos.  

    Tras la sangrienta acción de Urrao, Lemoyne realizó su única crítica a las Farc y declaró que estaban obligadas a “pedir perdón”, por lo que recibió elogios de la ministra de Relaciones Exteriores, Carolina Barco, pero muy pronto su colega de Defensa, y ante la nueva actitud del diplomático, lo criticó  porque sus pronunciamientos son “una justificación al recurso a la violencia por parte de las Farc, una organización terrorista reconocida internacionalmente como tal”.  

    En sus declaraciones a El Espectador, Lemoyne también volvió a exhibir antiguos argumentos acusatorios contra las legítimas Fuerzas Armadas de “estar en connivencia” con las paramilitares Autodefensas Unidas de Colombia (Auc), porque “la Fuerza Pública no persigue igualmente a los grupos ilegales”.  

    “Los casos aislados que se han presentado han sido puestos en conocimiento de las autoridades penales y han sido de carácter personal y no institucional”, declaró la ministra para rebatir esas acusaciones, por lo que reiteró que “las Naciones Unidas deben dejar en claro su posición respecto a estos grupos (Farc, Ejército de Liberación Nacional –Eln- y Auc), que están apuntando sus armas diariamente a hombres, mujeres, niños y niñas. No hay espacio para lógicas vagas y simplistas cuando personas inocentes están muriendo”, dijo Ramírez.  

    Lemoyne continuó ejerciendo su misión diplomática en Bogotá porque el nuevo Jefe de Estado, Alvaro Uribe Vélez, pidió a la ONU que sirviera de “mediadora” en un posible proceso de paz. Pero no se sabe si tras sus declaraciones favorables a las Farc, el poder ejecutivo colombiano lo considere ahora “digno” de continuar representando a Kofi Annan y a todo el organismo internacional que, en esencia, es enemigo de la violencia y el terrorismo.

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