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ACTUALIDAD INTERNACIONAL Y LATINOAMERICANA Guillermo Tribín Piedrahita |
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El gobierno de Nicaragua, a través del
Instituto Nicaragüense de Energía (INE), adjudicó
seis áreas para explotaciones petroleras en el Mar
Caribe, señalando que no afectan la soberanía de
Colombia, país con el que mantiene una disputa
territorial que está siendo estudiada por el
Tribunal Internacional de La Haya.
Aunque el gobierno colombiano, por intermedio
de la ministra de Relaciones Exteriores, Carolina
Barco, anticipó que las “áreas adjudicadas no
corresponden a las aguas jurisdiccionales
colombianas”, otros estamentos políticos y
periodísticos del país manifestaron sus dudas y
pidieron al presidente, Alvaro
Uribe Vélez, la
“más enérgica actitud” para defender los
derechos que, por ejemplo, el influyente diario
liberal “El Tiempo” calificó de
“indiscutibles e inalienables”.
El INE otorgó el 12 de mayo seis licencias de
exploración de petróleo en el Mar Caribe a cuatro
empresas de Estados Unidos, y su presidente, Octavio
Salinas, afirmó que “luego de siete años de
esfuerzos ordenados para convertir nuestro sueño
(de encontrar petróleo) en esperanza hemos llegado
a feliz término”.
Un total de 23.423 kilómetros cuadrados de
los 451.000 kilómetros cuadrados ofrecidos en
licitación internacional a partir de 1996, fueron
otorgados a las cuatro empresas norteamericanos, de
los cuales 16.000 corresponderán, por partes
iguales, es decir 8.000 kilómetros cuadrados a cada
una, a la Empresa MJK Exploraciones Internacionales
y a la Infinity Inc,
ambas en el Mar Caribe.
Otros 4.000 kilómetros cuadrados serán
explorados por la Empresa Greathouse
en el Océano Pacífico, mientras los restantes
3.423 kilómetros cuadrados fueron concedidos a la
Oklahoma Nicaragua en tierra firme costera con el
Pacífico, y según Salinas, el gobierno
estadounidense conoce la problemática por lo que
sus empresas cotizaron dentro de la plataforma
continental de Nicaragua “y que no invade ningún
otro territorio a los cuales otros pretenden tener
derecho”.
Además de Colombia, Honduras también tiene
diferencias territoriales con Nicaragua y objetó la
licitación, pero aparentemente las concesiones
otorgadas no afectan las áreas que se encuentran en
disputa.
El gobierno nicaragüense informó que los
contratos fueron adjudicados en “nuestras propias
aguas jurisdiccionales”, al oeste del meridiano 82
y entre los paralelos 12 y 15”.
La ministra de Relaciones Exteriores
(canciller) colombiana, dijo que su gobierno
advirtió “muy claramente” al de Nicaragua, que
no podía adjudicar contratos de exploraciones
submarinas petroleras en sus aguas territoriales
frente a las Islas de San Andrés y Providencia y
Santa Catalina, que el país centroamericano
considera corresponden a su soberanía, por
lo que demandó la intervención del Tribunal de La
Haya.
Colombia y Nicaragua firmaron en 1928 el
Tratado Esguerra-Bárcenas,
que delimitó las actuales fronteras marinas, y que
ahora el gobierno nicaragüense no quiere reconocer
y pretende su anulación, lo que “El Tiempo”
calificó como “una extraña actitud inamistosa
hacia Colombia” la de buscar la nulidad de ese
Tratado, porque a su juicio, que es el mismo del
gobierno colombiano, “fijó clara y
definitivamente los límites entre los dos países y
entró en vigor con la plenitud de las formalidades
requeridas por el Derecho Internacional Público”.
El gobierno de Nicaragua está seguro que en
las áreas otorgadas para la explotación “existe
petróleo lo mismo que gas natural en nuestra
plataforma continental”, afirmó el presidente del
INE.
La canciller Barco dijo que su gobierno
“está manejando ese tema con el mayor cuidado,
porque es de la mayor importancia, ya que tiene que
ver con nuestra soberanía”, y señaló que la
principal preocupación gubernamental en ese asunto
es “oponerse en la Corte Internacional de La Haya
a las pretensiones de Nicaragua de obtener el
control de sus territorios insulares en el
Caribe”.
Nicaragua pretende incorporar a su territorio
un área marítima de, por lo menos, 130.000
kilómetros cuadrados, en los que están incluidas
las colombianas Islas de San Andrés, Providencia y
Santa Catalina y los islotes de Roncador, Serrana,
Quitasueño, Bajo Nuevo y Serranilla, y que se
encuentra en el Océano Atlántico, frente al país
centroamericano, al este del meridiano 82, además
de los que reclama a Honduras ubicados entre los
paralelos 15 y 17 y al oeste del meridano 82.
De acuerdo con lo informado por el presidente
del INE, este organismo solicitará al presidente de
Nicaragua, Enrique Bolaños, la autorización para
formalizar el contrato con las empresas
estadounidenses, que con una inversión conjunta de
20 millones de dólares anuales, aspiran a comenzar
su exploración en 60 días. Los contratos fueron
firmados por seis años, pero se confía en que
antes de ese plazo se “encontrarán el petróleo y
el gas natural”.
El pleito colombo-nicaragüense en la Corte
Internacional de La Haya puede durar no menos de
cinco años, porque el país centroamericano ya
presentó ante ese organismo su “memoria” y
corresponde ahora al suramericano y dentro de un
plazo de 14 meses presentar su “contramemoria”.
De todas formas, en Colombia surgen muchas
voces y peticiones para que el gobierno “esté
alerta” para impedir cualquier acto que afecte su
soberanía, y el propio diario “El Tiempo”
pidió a la opinión pública el respaldo al
ejecutivo para “defender esos derechos
indiscutibles”. También en Nicaragua, la clase
política y periodística ha otorgado pleno respaldo
al gobierno de Bolaños pues considera que el
territorio que reclama le pertenece.
Estados Unidos, entre tanto, a nivel
gubernamental, permanece callado y no se ha
pronunciado sobre la disputa territorial
colombo-nicaragüense, aunque no se opuso a la
participación de empresas de ese país en la
licitación que, finalmente, permitió a cuatro de
ellas ser favorecidas con los contratos de
exploración. La “pelota jurídica”, de todas formas, está en el tejado de “sus señorías” en La Haya y cada gobierno cree que el fallo le será favorable. De todas formas, Colombia considera que le asiste la razón porque “los tratados de límites son intangibles y perpetuos”. |