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ACTUALIDAD INTERNACIONAL Y LATINOAMERICANA Guillermo Tribín Piedrahita |
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Venezuela continúa afrontando la mayor
crisis de los últimos 50 años y nadie quiere
solucionarla, porque de nuevo fue imposible
concretar un “acuerdo político”, pues ni el
gobierno ni la oposición aprovecharon una nueva
reunión con el grupo de “países amigos” y la
Organización de Estados Americanos (OEA) para crear
un nuevo clima que pacifique los espíritus y le
permita al país encontrar las más adecuadas y
justas soluciones.
Durante dos días, entre el 7 y 8 de mayo, el
grupo de “países amigos” integrado por Brasil,
Chile, España, Estados Unidos, México y Portugal,
y el Secretario General de la OEA, César Gaviria
Trujillo, volvieron a analizar la situación
política y los esfuerzos que se han hecho hasta
ahora, pero al continuar los desacuerdos entre el
gobierno que preside Hugo Chávez y la Coordinadora
Democrática (CD), en la oposición, les pidieron
“hacer máximos y urgentes esfuerzos para superar
con voluntad política y dentro de un espíritu de
buena fe y de confianza las amplias divergencias que
todavía persisten”.
La crisis, que se venía germinando desde el
año 2001, estalló el 11 de abril de 2002, cuando
Chávez fue destituido de
su cargo, apresado en una base militar y el
jefe de la Federación Venezolana de Cámaras, (Confecámaras,
la patronal), Pedro Carmona, fue investido
presidente.
Durante 48 horas Venezuela vivió una
rocambolesca crisis política, y el “castillo de
naipes” construido por la oposición se vino
aparatosamente al suelo, porque Chávez regresó el
día 12 al Palacio de Miraflores
–sede de la presidencia-, reasumió la Jefatura
del Estado y Carmona fue detenido y encarcelado
hasta que, finalmente, el gobierno colombiano le
concedió asilo político.
Las divergencias fueron a partir de esa
fecha, más notorias y preocupantes, hasta que el 3
de diciembre del año pasado estalló una huelga
general, convocada por la CD, que duró 63 días,
originó millonarias pérdidas a la economía
venezolana, especialmente por la parálisis en el
campo petrolero, ya que este país es el quinto
productor mundial de crudo.
Igualmente, desembocó en la detención,
convertida después en “arresto domiciliario”
del nuevo presidente de la Patronal, Carlos
Fernández, y el asilo político del presidente de
la Confederación de Trabajadores de Venezuela
(CTV), Carlos Ortega, otorgado por el gobierno
costarricense.
Los “países amigos”, que estuvieron
representados por sus viceministros (cancilleres) de
Relaciones Exteriores, pidieron a la Asamblea
Nacional que agilice un proceso para elegir el nuevo
Consejo Nacional Electoral (CNE) que otorgue
confianza a todas las partes, a ellos mismos y a la
OEA, para el supuesto que se realice un proceso
electoral, como lo pide la oposición.
El vicecanciller brasileño, Gilberto Saboia,
convertido en el portavoz del grupo, que se creó el
15 de enero de 2003 a petición del gobierno de
Brasil, dijo que los “países amigos” y la OEA
consideran “indispensable llegar a un acuerdo para
fortalecer la confianza en las instituciones, crear
un clima político y electoral constructivo, superar
las serias diferencias que prevalecen y sentar bases
para la reconciliación” y que así quedó
plasmado en el comunicado oficial suscrito tras la
reunión.
Aunque el vicecanciller brasileño expresó
que gobierno y oposición coinciden en que el
artículo 72 de la Constitución venezolana es el
instrumento que determina la solución a la crisis
que vive el país, y que también están de acuerdo
en la necesidad de suscribir un acuerdo político,
aún no existe la “firme convicción” de las
partes para culminar favorablemente la negociación.
Ese artículo de la Carta Magna consagra que
todos los cargos de elección pública pueden ser
sometidos a un referendo revocatorio a la mitad del
mandato para que el fueron elegidos. Esta tesis la
sostuvo el gobierno venezolano porque sólo hasta el
próximo 19 de agosto se cumple el plazo para el
presidente Chávez, pero la oposición lo rechazó
inicialmente porque quería que dicho referendo se
celebrase el pasado 3 de febrero y únicamente para
revocar el mandato del Jefe del Estado.
En su segunda reunión en Caracas, desde que
fue creado, los seis miembros del grupo de
“países amigos” se reunieron con el
vicepresidente, José Vicente Rangel
y los ministros de Relaciones Exteriores, Roy
Chaderton, de Trabajo,
María Cristina Iglesias y de Educación,
Aristóbulo Istúriz,
así como con los miembros de la Coordinadora
Democrática Alejandro Armas, diputado, y Manuel Cova,
secretario general de la Confederación
de Trabajadores de Venezuela, para acercar las
posiciones y alcanzar las bases para un definitivo
acuerdo.
También reiteraron su apoyo a la “gestión
facilitadora” que
realiza desde el año pasado el ex presidente
colombiano y actual secretario general de la OEA,
César Gaviria.
Igualmente pidieron al gobierno y a la CD que
se sigan realizando esfuerzos para la aplicación
del único acuerdo alcanzado por las partes en la
mesa de negociación contra la violencia, por la paz
y la democracia, que se considera vital para buscar
una solución. Si gobierno y oposición alcanzan un acuerdo para la realización del referendo revocatorio, que se celebraría a finales de agosto o principios de septiembre, la crisis política encontraría el “camino despejado” para saber quien sería el ganador del “pulso político”, que en caso de ganar Chávez, le permitiría gobernar sin problemas hasta el año 2006, pero si fuese la oposición la triunfadora entonces, necesariamente, tendría que convocarse a nuevas elecciones generales. Y esa parece ser la vía más adecuada para poner fin a la larga crisis política, que ha arrastrado también negativamente a la economía. |