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ACTUALIDAD INTERNACIONAL Y LATINOAMERICANA Guillermo Tribín Piedrahita |
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La depuesta pandilla familiar que con mano
férrea y sin escrúpulos de ninguna índole
gobernaba Irak hasta el 19 de marzo pasado, además
de sus antecedentes terroristas, resultó también
ladrona, y a través de Qusay
Husein, uno de los hijos
de Sadam Husein,
cometió el robo más grande del mundo a un banco y
se apoderó de mil millones de dólares, unas horas
antes de iniciarse la intervención militar de la
coalición anglo-estadounidense.
De acuerdo con la información del
Departamento estadounidense del Tesoro –ministerio
de Hacienda-, el hijo menor de Husein,
acompañado por Abid al-Hamid
Mahmood, asistente
personal del “dictador”, se llevó 900 millones
de dólares y otros 100 millones de euros, tras la
“orden inapelable” de su
padre al director del Banco Central, quien se
encontraba en las instalaciones de la entidad
acompañado por el ministro de Finanzas y el
responsable del tesoro iraquí.
El diario “The New
York Times” dio a
conocer la información en exclusiva el lunes 5 de
mayo, lo que obligó al Departamento del Tesoro a
confirmar la veracidad de la misma, a lo que
también se unió el Departamento de Estado.
“Sabemos por funcionarios del departamento
del Tesoro en Bagdad que aproximadamente mil
millones de dólares fueron tomados por Sadam
Husein y su familia”,
dijo el portavoz del Departamento de Estado, Richard
Boucher. A la vez, un
alto cargo del Banco iraquí confirmó al diario
estadounidense la información, señalando que
cuando se recibe una orden de Husein
“no se pone en duda”.
El dinero robado, que posiblemente fue
trasladado a Siria, era de un apreciable volumen
físico, pues se trataba de billetes de 100 dólares
y de 100 euros, y para cargarlo fue necesario
utilizar tres grandes camiones y decenas de
trabajadores, que requirieron de 120 minutos para
“realizar el ilícito trabajo”. El dinero
sustraído por el sanguinario hijo del depuesto
presidente representaba casi la cuarta parte de las
reservas del Banco Central en moneda fuerte, de
acuerdo con la información obtenida por el
Departamento del Tesoro.
El robo se produjo, por las informaciones que
tiene el Departamento de Estado, “justo antes del
inicio de los combates que terminaron con la caída
del régimen de Husein”, con el objeto de
garantizar la supervivencia de una familia que,
además, acostumbrada como estaba, a apoderarse del
dinero, las obras de arte y las ganancias del
petróleo frente al hambre de su pueblo, quería
así incrementar “su mal habida fortuna”.
Funcionarios norteamericanos no creen que los
650 millones de dólares encontrados en uno de los
palacios utilizados por Husein
en Bagdad pertenecieran al dinero robado del Banco
Central, porque creen firmemente que se “encuentra
a buen resguardo en Siria”, ya que una caravana de
camiones fue vista cuando se dirigía a la frontera
con ese país en la madrugada del 19 de marzo.
Este dinero, al parecer, fue sacado de
distintos bancos, en cantidades pequeñas, para
satisfacer al todavía mucho más sanguinario hijo
mayor de Husein, Uday, de quien se dice que “es un
apasionado del dinero mal habido”, como lo
declaró George Mullinax, un alto cargo del
Departamento estadounidense del Tesoro.
Otros 150 millones de dólares han sido
encontrados en diversos lugares de Irak, afirmó
Richard Boucher,
mientras algunas personas, miembros del Congreso
Nacional iraquí, creen que parte de los mil
millones pueden ser utilizados en el futuro para
buscar un eventual regreso de Husein,
en caso que aún se encuentre con vida.
Esa presunta “estrategia de posocupación”
por parte del derrocado dictador no parece contar
con “suficientes apoyos”, porque ante su caída,
ya decenas de funcionarios, militares, industriales
y comerciantes no le temen
y muchos dudan, además, que pueda seguir
vivo, aunque si creen, firmemente, que sus dos hijos
se encuentran sanos y salvos.
El periódico australiano “The Age”
aseguró el 7 de mayo tener en su poder una cinta
con un mensaje de Husein que la cadena de
televisión Al Yazira no emitió, que le fue
entregado a sus periodistas en Bagdad por dos
personas frente al Hotel Palestina, escenario el 8
de abril de un bombardeo donde murieron varios
periodistas, entre ellos el cámara español de la
cadena de Televisión Telecinco
José Couso.
La cinta, aseguró el diario, fue grabada el
5 de mayo y en ella el derrocado dictador llama a
los iraquíes a resistir y “echar a los
invasores”, al tiempo que acusa al ejército
norteamericano de “haber saqueado el Museo
Nacional”.
La gente en Irak se pregunta, sin embargo,
que si Sadam Husein continúa vivo y antes de
iniciarse la guerra desafió verbalmente a la
coalición anglo-americana y se mostró soberbio,
asegurando que sus tropas la iban a derrotar, ¿por
qué ahora huye como una rata y no se pone al frente
de los iraquíes para recuperar el poder?. ¿Por
qué no les hace frente y se oculta junto con sus
dos temibles y sanguinarios hijos?. No hay, desde
luego, respuestas para esos interrogantes.
Mientras tanto, siguen cayendo en poder de
las tropas estadounidenses más miembros de la
“baraja de 55 cartas”, y la última en hacerlo,
por entrega voluntaria, fue Huda Salib Mahdi Ammash,
una experta bióloga conocida como la “doctora
Ántrax”, que formó parte junto con Ribab Taha
(“doctora Gérmen”) del equipo científico
encargado de reconstruir el arsenal biológico tras
la derrota sufrida por Irak en la Guerra del Golfo
en 1991 y que, según portavoces del Pentágono,
“debe conocer con certeza en donde se encuentran
las armas químicas y de destrucción masiva” que
originaron este nuevo conflicto bélico.
A nivel internacional, la cobardía de Sadam
Husein y sus hijos para afrontar directamente la
situación y la información sobre el robo cometido
por ellos en el Banco Central, está siendo
destacada por la prensa y por expertos y dirigentes
políticos, salvo claro está, los que
ideológicamente y por lazos terroristas siguen
unidos al dictador y a su sanguinaria familia. |