ACTUALIDAD INTERNACIONAL Y LATINOAMERICANA                  Guillermo Tribín Piedrahita 



COLOMBIA, EL PAIS MAS PELIGROSO PARA EL PERIODISMO  

    Colombia es, actualmente, el país más peligroso para ejercer el periodismo por las restricciones a la libertad de prensa y por las continuas amenazas y asesinatos de comunicadores, especialmente a cargo de los grupos terroristas, señaló el informe anual de la Organización No Gubernamental “Periodistas sin Frontera” (PSF) con motivo de la celebración, el 3 de mayo, del “Día Internacional de la Libertad de Prensa”.  

    Este informe de PSF  analizó la situación en 156 países y ha sido publicado con la colaboración de “Courrier Internacional” el 30 de abril, tres días antes de la inauguración en Kingston (Jamaica) del “Día Internacional de la Libertad de Prensa”, que durante dos días deliberará sobre el tema “Una estrategia para reducir la impunidad”.  

    Con este motivo, la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) organizó en la capital jamaicana  una conferencia titulada “Libertad de expresión: los retos del Nuevo Milenio”,  con participación de 150 periodistas de todo el mundo, que comenzó el dos de mayo, con un acto especial, para entregar el premio “UNESCO-Guillermo Cano” (periodista colombiano asesinado por el narcotraficante Cartel de Medellín que dirigía Pablo Escobar) a la periodista israelí Amira Haas.  

    Colombia figura en el informe de PSF como el primer país “donde se atropellan las libertades y los derechos de los periodistas” y encabeza la lista de asesinatos con tres comunicadores y dos colaboradores asesinados, siguiéndole Brasil (2), Venezuela (1) y Haití (1).  

    “El recrudecimiento de la violencia del conflicto armado (…) explica la nueva degradación de la situación de prensa en Colombia”, señala el informe, que también subraya que “en Colombia, lo mismo que en Brasil y en México, todavía son raras las condenas de asesinos de periodistas”.  

    Un día antes de presentar públicamente su informe, otros dos periodistas fueron asesinados en Colombia: Jaime Rengifo Jr., de cinco balazos en la ciudad de Maicao (provincia de la Guajira) y Guillermo Bravo Vega en la ciudad de Neiva, capital del departamento del Huila.  

    Con estos dos asesinatos, el número de periodistas muertos violentamente durante el 2003 en Colombia aumentó a cinco. La propia Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) lo consideró también el país “más peligroso de América” y uno de los de mayor riesgo en el mundo para ejercer el periodismo.  

    RSF señaló que la “primera amenaza para la prensa en  América Latina sigue siendo la violencia”, y esa afirmación se basa en que durante el año 2002 “murieron nueve profesionales de los medios de comunicación, 219 periodistas fueron agredidos y 122 amenazados”.  

    En Argentina, según RSF, tras atravesar el año pasado una de las peores crisis de su historia, se percibió un deterioro de las condiciones de trabajo de los medios de comunicación, del que fueron responsables “políticos y policías”, tras agredir a los periodistas cuando cubrían diversas manifestaciones.  

    También en Venezuela se observó el deterioro de la situación, por lo que “los periodistas están pagando muy cara la extremada polarización de la sociedad, entre partidarios y opositores del presidente, Hugo Chávez”, responsable del acoso y persecución a diferentes medios informativos que dieron amplia cobertura a la huelga de 63 días que la oposición a su régimen realizó en Caracas y otras ciudades importantes del país.  

    El gobierno cubano está llevando a cabo una “amplia represión” contra los periodistas independientes “con el objeto de impedirles difundir entre la población noticias no controladas”, mientras que los recientes juicios en donde se condenó a 28 comunicadores a penas entre 14 y 27 años de cárcel fueron calificados por RSF de “estalinistas”.  

    La entidad, en cambio, destaca con “nota positiva” a Ecuador y República Dominicana en donde “las agresiones contra los medios de comunicación y los periodistas sólo aparecen como hechos aislados”.  

    En Estados Unidos, tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, han surgido efectos negativos para los periodistas, quienes se quejan de una forma de “autocensura” impuesta por la sociedad y de una administración bastante preocupada por controlar la imagen del presidente norteamericano, George Bush.  

    Venessa Leggett, entre otros periodistas, fue encarcelada durante 168 días por haberse negado a revelar a un Tribunal de Texas el contenido de una entrevista con el principal sospechoso de un crimen.  

    En 2002 se hizo más profundo el foso existente entre Europa y Rusia y en Italia está amenazado el pluralismo informativo porque el primer ministro, Silvio Berlusconi, es propietario del primer grupo privado de televisión y tiene autoridad sobre las cadenas públicas de la Radio Televisión Italiana (RAI).  

    En Asia se acumula el mayor número en el mundo de periodistas asesinados (once), de los agredidos, amenazados, detenidos y encarcelados y de medios censurados, mientras en el Magreb y en Oriente Medio se multiplicaron las agresiones contra los derechos humanos, porque sus autoridades, aduciendo “como pretexto la lucha contra el terrorismo,  acentuaron la represión”.  

    En resumen, durante 2002, al menos 1.420 periodistas fueron golpeados, amenazados de muerte, secuestrados, acosados o agredidos por la policía, y en diversos países del mundo hay actualmente 127 periodistas encarcelados, únicamente “por haber ejercido su oficio. Solamente en cinco países hay 74 detenidos y están, según RSF, distribuidos así: 18 en Eritrea, 18 en Nepal, 16 en Birmania, 12 en China y 10 en Irán.  

    Reporteros Sin Fronteras anunció que el 3 de mayo en París, para celebrar el Día Internacional, dará una “sorpresa al mundo” al descubrir 42 rostros de “predadores” de la libertad de prensa.  

    La Organización No Gubernamental “Freedom House”, en consonancia con RSF y la SIP, indicó también que la libertad de prensa se debilitó el año pasado como consecuencia de los conflictos políticos armados en distintos países y zonas del mundo y que en la mayoría de ellos se incrementaron las restricciones apoyadas por los gobiernos hacia los medios de comunicación independientes.

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