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ACTUALIDAD INTERNACIONAL Y LATINOAMERICANA Guillermo Tribín Piedrahita |
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La “hoja de ruta”, un documento que busca
alcanzar una paz definitiva en el conflicto
israelí-palestino, y que se entregó el 30 de abril
fue recibido, infortunadamente, con un acto
terrorista que dejó en Tel
Aviv un balance trágico de cuatro muertos y 55
heridos y que muy pronto se lo adjudicaron las
bandas terroristas palestinas de Al Fatah
y Hamas.
El atentado suicida, ocurrido en un bar
situado a poca distancia de la Embajada de Estados
Unidos, ocasionó la muerte a tres ciudadanos
israelíes y la del palestino inmolado, y de
inmediato las Brigadas de los Mártires de Al Aqsa,
grupo armado vinculado a Al Fatah,
el movimiento político al que pertenecen el
presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP),
Yaser Arafat,
y el nuevo Primer Ministro, Abu
Mazen, y las Brigadas Ezzedin
Al Qassam, brazo armado
del radical movimiento islamita Hamas,
se responsabilizaron de su autoría.
De inmediato, tanques del ejército israelí
cercaron las localidades cisjordanas
de Belén, Kalkilla y Tulkarán,
ciudad esta última de donde procedía el terrorista
suicida palestino.
A pesar de la jornada sangrienta,
simultáneamente en Jerusalén y Ramala,
los primeros ministros Ariel Sharon
y Mahmud Abas, alias Abu
Mazen, recibieron la
“hoja de ruta”, elaborada conjuntamente por
Estados Unidos, la Unión Europea, Rusia y la
Organización de Naciones Unidas (ONU).
Representantes de la ONU, Rusia, Estados
Unidos y de la Unión Europea hicieron entrega del
documento a Sharon,
mientras el coordinador de la ONU para el MedioOoriente,
Terje Roed Larsen,
hizo lo propio con Mazen,
quien había asumido el cargo junto a su nuevo
gobierno, minutos antes.
Un total de ocho páginas conforman el
documento que contempla la creación de un estado
palestino en el año 2005 y un calendario destinado
a impulsar el proceso de paz sin la directa
participación de Arafat,
que ha liderado la ANP desde hace muchísimos años
y al que ya no se considera un interlocutor válido
para alcanzarla.
Precisamente, el presidente estadounidense, George
Bush, puso como
condición “sine qua non”, el nombramiento de un
primer ministro y que Mazen
y su gobierno fuesen investidos por el Consejo
Legislativo palestino, para avalar este plan de paz.
Resolver, de manera definitiva el
“histórico conflicto” israelí-palestino, es el
principal objetivo de la “hoja de ruta”,
mediante la creación del estado palestino dentro de
dos años para que pueda vivir en paz y seguridad al
lado del estado de Israel.
El plan de paz internacional divide el
proceso en tres fases, pero con la condición que el
paso de una a la otra dependa siempre de la “buena
voluntad de las partes y su cumplimiento de las
obligaciones”.
De acuerdo con el plan, la primera fase
contempla volver a la situación previa a la
“Intimada” del año 2000; en la segunda sería
creado el estado Palestino (en diciembre de 2003)
con carácter soberano y el estado de Israel con
fronteras seguras; en la tercera y definitiva fase
serían ultimados los acuerdos y los reconocimientos
de las fronteras.
Los cuatro garantes de este plan de paz
confían en que tanto el gobierno de Israel como el
de Palestina asuman plenamente la “hoja de ruta”
y adquieran el compromiso de cumplir los pasos que
en ella se fijan, pues consideran que
favorece a ambos estados sin que haya
vencedores ni vencidos.
No obstante, ya el nuevo gobierno palestino
inició su camino con un enorme obstáculo, pues
las Brigadas de los Mártires de Al Aqsa,
además de participar en el atentado de Tel
Aviv, anunciaron que “no entregarán las armas”,
aunque así lo ordenen Mazen
o el nuevo jefe de Seguridad, Mohamed
Dahlán, e insistieron
en que “lucharán contra la ocupación (israelí)
mientras exista”.
Este brazo armado de Al Fatah
se creó un mes después de comenzar la segunda “intifada”,
en septiembre de 2000, y su jefe, conocido como Abu
Hamid declaró al
periódico israelí “Iediot
Ajronot” que “los
mártires palestinos son los que crearon las
Brigadas de Al Aqsa con
su propia sangre y sólo con el final de la
ocupación dejaremos la lucha armada, porque ello
supondría una remuneración justa a la sangre
derramada”.
Pero, Israel exige como “condición
indispensable” para acatar la última iniciativa
de paz, que el nuevo primer ministro palestino
termine con los atentados suicidas y todo tipo de
ataques armados contra objetivos de ese país en Gaza
y Cisjordania.
Las Brigadas, además, continúan su “apoyo
incondicional” al presidente palestino, cuando
señalan que “estamos comprometidos con nuestro
comandante “Abu
Amar” (Arafat), el
único líder de nuestro pueblo. No cederemos ni un
ápice en nada que pueda hacer peligrar su liderazgo
y autoridad”. Con esta especie de “declaración de guerra” es fácil suponer, dicen expertos en la política del Medio Oriente, que “el nuevo primer ministro Mazen no lo va a tener fácil porque, además, tampoco cuenta con el completo apoyo de Arafat, que obstaculizó la creación de su gobierno porque sabe que puede perder, casi seguramente, su liderazgo y su influencia”. De todas formas la “hoja de ruta” puede ser el documento que, finalmente, permita “brindar por la necesaria paz en esa castigada región”. |