ACTUALIDAD INTERNACIONAL Y LATINOAMERICANA                  Guillermo Tribín Piedrahita 



NORCOREA: DESMANTELAMIENTO NUCLEAR POR AYUDA ECONOMICA  

    La oferta de Corea del Norte para desmantelar su programa de armas e instalaciones nucleares a cambio de diversas concesiones económicas por parte de Estados Unidos no suscitó alegrías en el gobierno presidido por George Bush, al considerar el primer mandatario que acceder a ello significaría “premiar” a un país que ha tenido un “mal comportamiento” y ha tratado de desestabilizar la región y amenazado al mundo.  

    El rechazo a la propuesta norcoreana ha suscitado, a la vez, nuevas divergencias dentro del gobierno estadounidense, pues mientras el Secretario de Estado, Colin Powell, se muestra partidario de seguir buscando soluciones por la “vía diplomática”, su colega de Defensa, Donald Rumsfeld, no quiere “más negociaciones”.  

    El gobierno norcoreano, durante la reunión celebrada en Pekín y suspendida apresuradamente el 18 de abril, en su segundo día, propuso no continuar con su temido programa nuclear y abandonarlo a cambio de más petróleo, energía, intercambios comerciales y normalización de relaciones con Estados Unidos.  

    Pero el presidente Bush considera que esa propuesta “esconde sus trampas” y que acceder a la petición del régimen comunista “sería recompensar a Corea del Norte, pese a su mal comportamiento”, por lo que ahora los asesores del mandatario están estudiando el “futuro de la crisis”.  

    El jefe de la diplomacia norteamericana, Colin Powell, afirmó en rueda de prensa, en Washington,  que los norcoreanos “presentaron un plan sobre su capacidad nuclear y sus actividades misilísticas, pero por supuesto, esperan recibir algo considerable como contraparte”, añadiendo que Estados Unidos lo está estudiando con “nuestros amigos y aliados”, entre los que, como se sabe, no se encuentran ya Francia ni Alemania, tras su postura contraria a la guerra contra Irak.  

    Powell está realizando consultas sobre ese plan con los gobiernos de Corea del Sur, Japón, China, Rusia, Australia y “otros”, cuyos nombres no precisó  

    “Los norcoreanos –dijo Powell a los periodistas- reconocieron un número de cosas que estaban haciendo y, en efecto, dijeron que ahora están abiertos a discutirlas”. Pero esa discusión se centra, especialmente en las diversas concesiones que piden a Estados Unidos y que, de momento, este país no quiere acceder a ellas.  

    Sin embargo, el presidente Bush, ya recibió de parte del gobierno de Corea del Sur la sugerencia para la normalización de las relaciones estadounidense-norcoreanas, siempre y cuando el régimen del presidente Kim Jong II, elimine su programa nuclear y deje de ser una grave amenaza para la región y el mundo.  

    Estados Unidos desea que Surcorea y Japón participen en unas nuevas conversaciones en el futuro, que permitan avanzar en los diversos frentes que están abiertos y, a la vez, que sea Corea del Norte el primero en dar un paso al frente y comience a la mayor brevedad a desmantelar su arsenal nuclear para luego, sobre la base de las comprobaciones para saber que lo está haciendo, empezar a discutir sobre las concesiones económicas y la normalización de las relaciones diplomáticas.  

    Esa idea o esperanza estadounidense, expresada a través del subsecretario de Estado, James Nelly, sin embargo no ha sido bien recibida en Corea del Norte, que también desconfía del gobierno estadounidense y quiere que sea este el que “de el primer paso” abandonando su “política hostil” y comprometiéndose sin vacilaciones a aceptar la petición de no obstaculizar el desarrollo de su economía y de respetar las relaciones que, a su vez, mantiene con Corea del Sur y Japón.  

    La propuesta norcoreana, con “nuevas y audaces iniciativas”, es actuar junto con Estados Unidos para resolver la crisis nuclear y lograr que la búsqueda de una “solución pacífica” constituya un compromiso bilateral en donde ambos “jueguen sin cartas marcadas”.  

    El propio Powell se muestra partidario porque la diplomacia siga actuando y buscando una “gran solución”, pues considera que para su país “fue útil tener todo eso (la propuesta norcoreana) sobre la mesa y ver a dónde nos dirigimos desde allí”. Pero, desde luego, considera que muy necesario que sus “amigos y aliados” expresen sus opiniones sobre tan delicado tema.  

    Ese mismo espíritu pacifista sobre la base del diálogo es deseado por la comunidad internacional que, tras la reciente guerra de Irak, no quiere más “confrontaciones bélicas” y desea, especialmente, que la amenaza norcoreana de utilizar su arsenal nuclear no se convierta en realidad.  

    La solución puede alcanzarse siempre y cuando que Corea del Norte y Estados Unidos estén dispuestos a “apaciguar la crisis nuclear en la península coreana” con propuestas y actitudes leales entre las partes. Les corresponde a ambos gobiernos empeñarse en realizar negociaciones pacifistas y no darle cabida a las acciones bélicas.

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