ACTUALIDAD INTERNACIONAL Y LATINOAMERICANA                  Guillermo Tribín Piedrahita 



PARAGUAY CON PRESIDENTE Y ARGENTINA CON SEGUNDA VUELTA  

    Paraguay y Argentina apostaron electoralmente, el 27 de abril, por no dar ninguna oportunidad al cambio político, y mientras los “guaraníes” eligieron presidente al candidato oficialista, Nicanor Duarte Frutos, los “gauchos” resolvieron  decidir en una segunda vuelta pero dando su apoyo al peronista Partido Justicialista a través de los aspirantes Carlos Menem y Néstor Kirchner.  

    En ambos países predominó el criterio de “más vale malo conocido que bueno por conocer” y así Duarte, del Partido Colorado, consiguió una fácil victoria, pues tras el escrutinio del 82,87 por ciento de los votos alcanzó el 37,65 superando por un 14,28 por ciento al liberal Julio César Franco (con 23,37) y por 15,24 al independiente Pedro Fadul (22,41 por ciento); en Argentina, los “peronistas”  Menem, con el 24,63, y Kirchner, con el 22,30 por ciento, se disputarán el 18 de mayo la Jefatura del Estado.  

    Duarte Frutos, periodista y abogado de 46 años, sucederá al también “colorado” Luis González Macchi, quien siendo presidente del Congreso llegó por “carambola”  al poder en 1999, cuando el presidente Raúl Cubas se vio obligado a renunciar tras el asesinato del vicepresidente Luis María Argaña, cuyo autor intelectual fue el “golpista” ex general Lino Oviedo, protegido del entonces primer y dimitido mandatario.  

    El nuevo presidente se encontrará un país en donde una tercera parte de sus 5.5 millones de habitantes viven en la pobreza y con una tasa de desempleo que alcanza casi al 40 por ciento, aunque oficialmente el gobierno de González Macchi lo fija en el 18 por ciento.  

    “Los primeros datos nos dan una victoria contundente y aplastante, pero que esto no nos envanezca, porque vamos a luchar para que se sientan orgullosos de sus autoridades y de su patria”, declaró el presidente electo de un país que está considerado por Transparencia Internacional –Organización No Gubernamental- como “el más corrupto de Latinoamérica”.  

    Tampoco el político encargado de gobernar durante los próximos cuatro años a Paraguay lo va a tener fácil frente al “temible y rencoroso” Oviedo, quien se ha declarado su “enemigo político” y prometió regresar al país desde Brasil, donde se encuentra asilado, para “asaltar el poder”.  

    Entre tanto, en Argentina el ex presidente Menem, que confiaba en “una rotunda victoria”  no las tiene “todas consigo”, porque el porcentaje de votos que alcanzó  únicamente le otorgó una victoria con ventaja del 2,33 por ciento sobre Kirchner, mientras el resto de candidatos opositores sumó el 47,16 por ciento de los votos, que en la segunda vuelta podrían ir, en amplia cantidad, al gobernador de la sureña provincia de Santa Cruz.  

    Ricardo López Murphy (del Movimiento Federal Recrear, con 16,89), Adolfo Rodríguez Saa (del Peronismo y ex presidente argentino por siete días en diciembre de 2001, con 14,63), Elisa Carrió (de la izquierdista Afirmación para una República Igualitaria, con el 12,36) y  Leopoldo Moreau (de la Unión Cívica Radical, con el 3,28 por ciento), quedaron fuera de lisa, pero se han convertido en los “electores de peso” para la segunda vuelta establecida por la reformada Carta Magna de 1994.  

    “La segunda vuelta definirá si queremos volver a la Argentina del ajuste y la exclusión o si queremos un país de igualdad”, declaró Kirchner, tras conocer el resultado electoral, mientras Menem, quien al votar declaró estar seguro de “ganar en la primera vuelta”, expresó su intención de reubicar a Argentina “entre las 10 o 15 potencias del mundo”, mientras Carrió fue enfática en señalar que “los votos obtenidos no irán, de ninguna manera, en la segunda vuelta, para Menem”.  

    Para Carlos Romero, el vicepresidente en la fórmula de Menem, “el peronismo está dividido, pero no muerto”, y los resultados parecen confirmar esa apreciación, pues entre los tres pertenecientes al partido Justicialista suman el 61,50 de los sufragios depositados en los comicios del 27 de abril.  

    Kirchner, sin embargo, podría verse favorecido si el presidente argentino, Eduardo Duhalde, “enemigo político” de Menem, decide “engrasar la maquinaria política” y apoyarlo con más decisión en las tres semanas que faltan para las nuevas elecciones, porque aunque el ex presidente –que gobernó durante 10 años al país entre 1989-1999) obtuvo la victoria en la primera vuelta, no aparece como vencedor en las encuestas para la segunda ronda.  

    El 80 por ciento de los 15,5 millones de electores se acercó el 27 de abril a las urnas, demostrando así un amplio interés cívico y político, por lo que Duhalde –otro presidente surgido de una carambola tras la amplia crisis política que vivió Argentina a finales del 2001- destacó con alegría y satisfacción el alto índice de votantes.  

    Además, el actual gobernador de Santa Cruz prometió –pero ya se sabe que los políticos prometen para no cumplir- “un nuevo contrato moral” y un “modelo de crecimiento basado en la producción” para ser el sucesor de Duhalde y asumir el mando presidencial el 25 de mayo. En su fórmula, como aspirante a vicepresidente, irá Daniel Scioli, antiguo aliado de Menem, y actual secretario de Deporte y Turismo.  

    Los candidatos derrotados, especialmente López Murphy, Carrió y Rodríguez Saa, denunciaron “irregularidades” durante los tranquilos comicios y, en especial,  la circulación de sondeos de “boca de urna”, prohibidos en el país, y que dieron con suficiente anticipación que Menem y Kirchner pasarían a la segunda vuelta, por lo que pudieron influir en millones de votantes.  

    Las promesas de Menem sobre que “vamos a dar vuelta a Argentina como un guante y a devolver a los extranjeros la credibilidad y la confianza en este país”, pero sin “que esperemos milagros ni salvadores de emergencia”,  se enfrentarán con la categórica declaración de Kirchner de acabar “con los fantasmas del pasado y con la concentración de la riqueza y la corrupción de los años 90”.  

    Los dos candidatos vencedores contarán con tres semanas para convencer a ese 20 por ciento de abstencionistas en los comicios del 27 de abril y para buscar el voto y el apoyo de quienes no estuvieron con ellos en esta primera oportunidad. Buscarán así el voto disperso, que requieren con urgencia.  

    Será una tarea sin pausa, que les exigirá un “trabajo extra e incansable”  para convencer a los votantes de las bondades de sus fórmulas electorales y de la verdadera intención de cumplir sus promesas. Argentina no acaba de salir de una intensa campaña y ya está metida de lleno en otra nueva, que definirá a su próximo presidente, pero la incógnita de quien será el elegido sigue, por ahora,  adelante.

Portada - Indice