ACTUALIDAD INTERNACIONAL Y LATINOAMERICANA                  Guillermo Tribín Piedrahita 



IRAK: LOS “HOMBRES DE LA BARAJA” SIGUEN CAYENDO  

    Las fuerzas anglo-americanas, triunfadoras en la guerra contra Irak, continúan recogiendo a los “hombres de la baraja”, ya por captura o por entrega voluntaria, aunque los tres primeros de la lista, Sadam Hussein y sus hijos Uday y Qusay, siguen escondidos, aunque su persecución continúa sin descanso. Los tres son, sin duda, las piezas más apetecidas, hasta el punto que se les quiere “vivos o muertos”.

    De la “baraja” compuesta por 55 personas sobre las que pesa una orden de “búsqueda y captura”, ya trece han caído, siendo especialmente importantes para la coalición, los nombres del número dos del régimen Tarek Aziz, un acérrimo defensor de Sadam Hussein y de su gobierno, al cual sirvió con “toda complacencia”, según la coalición, y de Farouk Hijazi, ex jefe del espionaje iraquí.  

    A nivel internacional, no existen dudas, Aziz era la “cara pública” del régimen derrotado en la guerra, y se le considera, además, uno de los más destacados “enemigos” de Estados Unidos. Era el único miembro del régimen de religión cristiana, y su nombre original el de Mijail Johanna. No se sabe a ciencia cierta si fue capturado o se entregó, el 24 de abril.  

    En 1974 fue nombrado ministro de Información y entre 1979 y 1983 desempeñó el cargo de vice primer ministro. A partir de 1983 y hasta 1991 fue ministro de Asuntos Exteriores y en este carácter fue el encargado de negociar el alto el fuego en la guerra contra Irán, bajo los auspicios de la Organización de Naciones Unidas (ONU).  

    Aziz, el “ocho de picas” en la baraja elaborada por la coalición, cumplió un papel importante cuando el 2 de agosto de 1990 Irak invadió Kuwait y tras la liberación de este país, volvió a convertirse en vice primer ministro, cargo que ostentaba hasta la caída del régimen y, además, era miembro del Consejo de Revolución iraquí.  

    Durante los ataques verbales que por muchos meses dirigió contra Estados Unidos y la coalición, antes de la guerra, Aziz afirmó reiteradamente que Irak había destruido el 95 por ciento de las armas químicas que poseía después de la guerra del golfo, y que lo hizo cuando el régimen expulsó en 1998 a los inspectores de la ONU.  

    Farouk Hijazi, que fue jefe del espionaje iraquí, y que resultó capturado el viernes 25 de abril, está sindicado por su participación, en 1993, en un complot que tenía como objetivo asesinar a George Bush, padre, quien lideró la coalición para liberar a Kuwait, en la “Guerra del Golfo” (la “Madre de todas las Batallas”, como la calificó el propio Hussein), lo que se consiguió el 16 de enero de 1991.  

    Uno de los más sanguinarios dirigentes del régimen iraquí, Alí Hasan al Mayid (alias “Alí el químico”), consejero presidencial, murió durante un bombardeo al comienzo de la guerra.  

    Dos hermanastros de Hussein, Watban Ibrahim Hassan y Barzan Ibrahim Hassan, consejeros presidenciales, y el que era jefe del servicio de espionaje Zuheir Taleb Abdel Saltar, y Samir al Aziz al Najm, el  responsable en Bagdad del partido Baaz –el único autorizado por el régimen y en el que mandaba, como en el país, Sadam Hussein-, fueron otros capturados.  

    La ya cada vez más extendida lista de cargos detenidos la completan el comandante de las fuerzas de Defensa Aérea, Muzahem Saab Hasan; el miembro del Consejo de la Revolución, Mohamed Hamza al Zubeidi; el yerno de Hussein, Jamal Mustafa Abdala; el viceprimer ministro y ministro de Finanzas, Hikmat Ibrahim Azuay; el ministro de Comercio, Muhamed Mehdi Saleh; el ministro de Enseñanza Superior, Homan Abdel Jalek Ghafur, y el consejero científico, Amir Hamudi Hasan Al Saadi.  

    Para la coalición anglo-americana estas capturas o entregas voluntarias –muchos altos militares iraquíes han recurrido a este último extremo- constituyen un punto a favor para conocer con certeza la “localización” y proceder en consecuencia” a capturar o dar de baja a Hussein y a sus dos hijos.  

    Mientras esto sucede en Irak,  las aguas diplomáticas continúan revueltas y Estados Unidos ha respondido  “alzando la voz” a Francia por lo que considera una “actitud desleal” de un aliado y al secretario general de la ONU, Kofi Annan, por las críticas que este les lanzó en Ginebra durante  la reunión de la Comisión de Derechos Humanos (CDH) del organismo mundial.  

    Aunque Francia está haciendo “guiños” a Estados Unidos para que cambie su actitud, el secretario de Estado, Colin Powell, volvió a ratificar en Washington que ese país “pagará muy caro” su posición contraria a la guerra y la amenaza de veto que lanzó en la ONU. Entre tanto, los productos franceses están siendo objeto de un amplio boicot en todo el territorio estadounidense, porque para sus ciudadanos “ya no es un país amigo”.  

    Annan sorprendió por su acusación contra la coalición anglo-americana, de la que dijo que no había actuado con diligencia para impedir el saqueo de hospitales y museos en Irak y por no haber restablecido rápidamente los servicios de agua y de electricidad.  

    Un portavoz estadounidense calificó estas acusaciones de “patadas de ahogado” teniendo en cuenta que Annan es continuamente criticado por su actitud previa a la guerra. El Secretario General ya está sentenciado, y “tarde o temprano” tendrá que dejar su cargo o no aspirar a ninguna reelección, porque Estados Unidos estará siempre acosándolo.  

    El ex general norteamericano Jay Garner, que actúa como “regente de facto” en Irak, anunció en Bagdad la próxima formación de un “gobierno iraquí” que actuará bajo supervisión estadounidense.  

    “Serán los iraquíes quienes estarán al mando del nuevo gobierno. Cuando ellos estén dispuestos a asumir la gestión, se la cederemos”, afirmó Garner, quien hizo una importante aclaración: Ahmed Chalabi, líder del Congreso Nacional Iraquí –el principal partido de la oposición en el exilio-, “no es mi candidato ni el de la coalición” para responsabilizarse del poder en el futuro.

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