ACTUALIDAD INTERNACIONAL Y LATINOAMERICANA                  Guillermo Tribín Piedrahita 



ARGENTINA-PARAGUAY: ELECCIONES PRESIDENCIALES  

    Argentina y Paraguay vivirán el domingo 27 de abril una nueva cita con la democracia y sus ciudadanos están convocados para elegir a los presidentes que han de regir los destinos de sus respectivos países en el próximo periodo constitucional y, a pesar de todos los errores, los denunciados casos de corrupción y las lamentables gestiones gubernamentales, los partidos Peronista y Colorado, siguen siendo los que cuentan con más opción para la victoria.  

    En Argentina se da la paradoja que uno de los presidentes a los que se han otorgado toda clase de calificativos negativos a su anterior gestión como Jefe de Estado, el peronista Carlos Saúl Menem figura como el candidato con más opciones para ganar en la primera vuelta, mientras en Paraguay es el aspirante del oficialista Partido Colorado, Nicanor Duarte Frutos, el que cuenta, según las encuestas, con las mayores posibilidades de victoria.  

    Los peronistas Carlos Menem y Néstor Kirchner –este por el partido Frente para la Victoria- se encuentran encabezando los sondeos, seguidos del centroderechista Gustavo López Murphy, el también peronista Adolfo Rodríguez Saa y, finalmente, la candidata izquierdista Elisa Carrio, que pertenecía al Partido Radical, orientado por el ex presidente Raúl Alfonsín.  

    Menem cuenta con un 21.8 por ciento de los votos que se emitirán en esta jornada electoral, mientras Kirchner tiene el 19.8 y López Murphy el 18 por ciento, aunque una de las firmas encargadas de realizar las encuestas, Catterberg y Asociados, le otorgó el segundo lugar con un 21,3 por ciento, a sólo 5 décimas del ex presidente.  

    Todos los sondeos, no obstante, aseguran que Menem no obtendrá la mayoría absoluta que requiere la Constitución y perderá toda opción de triunfo en una segunda vuelta, prevista para el 18 de mayo. Para esta primera vuelta están convocados 24.5 millones de argentinos.  

    López Murphy se ha convertido en la “estrella sorpresa” de la lucha electoral, y en los últimos diez días ha logrados porcentajes ascendentes, pues sólo contaba con el apoyo inicial del 8.5 por ciento. El que fuera ministro de Defensa, y durante dos semanas ministro de Economía del gobierno que presidió, sin llegar a terminar su periodo, Fernando De la Rúa, parece “ser el único capaz de vencer a Menem y suceder en la presidencia a Eduardo Duhalde.  

    Argentina vivió en el año 2002 una intensa crisis política que determinó la renuncia de De la Rúa y el ascenso rocambolesco al poder de tres candidatos distintos, hasta que Duhalde asumió la Jefatura del Estado, de forma provisional. El actual presidente y Menem son declarados “enemigos políticos” y, por tanto, a pesar de pertenecer al mismo partido, el mandatario no desea la reelección de un dirigente que “salió por la puerta de atrás”.  

    Uno de esos “presidentes provisionales”, que lo fue durante siete días, Adolfo Rodríguez Saa, es de nuevo aspirante a ser el inquilino de la Casa Rosada –sede de la presidencia argentina-, pero no tiene grandes opciones para convertirse en candidato para la segunda vuelta que será disputada por los dos primeros en las elecciones del domingo.  

    Todas las encuestas señalan que Menem no será elegido en la segunda vuelta, aunque ganará la primera, y por eso en el cierre de su campaña, efectuada en el estadio “Monumental” de fútbol perteneciente al  club River Plate, pidió a sus seguidores votarle masivamente para asegurar la victoria sin tener que recurrir a un segundo proceso electoral, que fue establecido en la reformada Constitución de 1994.  

    La lucha por la presidencia, de todas maneras, se circunscribirá a Menem, López Murphy y Kirchner, quienes se están moviendo dentro de un margen de seis a ocho puntos, de acuerdo con las encuestas adelantadas por la Consultora Aresco.  

    Para la empresa encuestadora Ipsos, la gran sorpresa previa a la elección “es el fenómeno López Murphy”, a quien ven “luchando por el segundo lugar ante Kirchner”, el aspirante respaldado por el gobierno de Duhalde, porque también sus sondeos le otorgan la victoria a Menem, aunque sin alcanzar siquiera al 22 por ciento  

    En Paraguay, mientras, las encuestas dan a Nicanor Duarte una ventaja proporcional de 10 puntos sobre el candidato de “Patria Querida”, Pedro Fadul, mientras el liberal Julio César Franco está situado en el tercer lugar de las preferencias electorales, pero a gran diferencia de los dos primeros.  

    Al igual que sucede en Argentina, en Paraguay ni las denuncias de enriquecimiento ilícito lanzadas contra el actual presidente, Luis González Macchi, que estuvieron a punto de desalojarle del poder, ni los continuos casos de corrupción, han sido válidos para inclinar al electorado hacia otra opción política distinta a la del Partido Colorado.  

    Si, como parece, Duarte Frutos alcanza la necesaria mayoría simple para suceder a González Macchi, el Partido Colorado continuará gobernando Paraguay, tras 47 años de estar imbatido, al igual que durante décadas sucedió en México con el Partido Revolucionario Institucional (PRI), que permaneció más 60 años en el poder.  

    Paraguay regresó a la democracia en 1989, tras el derrocamiento del general Alfredo Stroessner, quien había gobernado con mano férrea desde 1954, después de dar un golpe de estado y de proclamarse también presidente del Partido Colorado.  

    La Organización no Gubernamental “Transparencia Internacional”  señaló públicamente que Paraguay “es el país más corrupto de América Latina” –opinión discutible dado los antecedentes de otras naciones-, mientras todos los partidos opositores que concurren a las elecciones han denunciado previamente la posibilidad que exista “un amplio fraude” para evitar la derrota del candidato oficialista.  

    Por tanto, todos ellos anunciaron que “tomarán las precauciones necesarias para controlar las votaciones”, en las que por primera vez los paraguayos sufragarán a través de 5.000 urnas electrónicas que prestó el gobierno brasileño, pero hasta el propio presidente del Congreso, el “colorado” Juan Carlos Galaverna, señaló que “no hay posibilidades de controlar y verificar la inviolabilidad de las urnas electrónicas”.  

    Ambos procesos electorales, de todas formas, son vitales para Argentina y Paraguay, países que, según observadores internacionales “se juegan su futuro político, social y económico” por lo que esperan “la máxima responsabilidad de sus electores” so pena que las dos naciones sigan marcando un “descenso vertiginoso que podrá conducirles a peligrosas aventuras antidemocráticas”.

Portada - Indice